Ha muerto Volodia Teitelboim

Sigue a Papelenblanco

Volodia Teitelboim

Ayer murió Volodia Teitelboim, un caso único en la literatura latinoamericana. De hecho, yo quería escribir algo acerca de él desde hace unos días cuando me enteré que se encontraba internado en Chile con un cuadro muy complicado de salud, y me resultaba difícil saber por dónde empezar. Lo obvio, sin embargo, es que se trataba de uno de los intelectuales más respetados e importantes de América Latina, pero también uno de los que sostuvo con la literatura una de las relaciones más intensas.

Se definía como “esposo de la política y amante de la literatura”, en una relación doble de aparentes opuestos que no eran tales. Lo diurno y lo nocturno, lo público y lo privado, la legalidad y la ilegalidad eran sólo algunos de los polos entre los cuales podría definirse y relatarse la vida y la obra de Teitelbaum a quien se le conoció principalmente por su activa afiliación al partido comunista chileno.

Su nombre original fue Valentín Teitelboim Volosky y nació en Chillán en el centro de Chile, en 1916. Fue hijo de dos emigrados judíos: Moisés Teitelboim, de Ucrania, y Sara Volosky, de Moldavia. Adolescente, se trasladó a la capital para estudiar Derecho y pronto se afilió a las Juventudes Comunistas para luego pasar a las filas del Partido Comunista, del cual fue presidente de 1988 a 1994. En 1935 publicó una antología de la poesía chilena de la cual excluyó olímpicamente a Gabriela Mistral, lo cual, por supuesto, causó un gran revuelo y fue sólo años después con una biografía sobre la poeta, que llegó la reconciliación con ella.

Su actividad política lo llevó a ser perseguido repetidas veces en una época en la que ser comunista significaba no existir para los registros electorales chilenos. Neruda, quien fue un gran amigo de Teitelboim huyó de Chile pero él aún permaneció allí unos años. Cuando finalmente pudieron ocupar cargos públicos, fue diputado por Valparaiso desde 1961 a 1965.

En 1973 se exilia en Moscú y recién regresa en 1988 a Chile y es entonces cuando decide dedicarse con más pasión a su amante, la literatura. En 1991 publica su biografía de Gabriela Mistral, a la cual siguieron Huidobro, la marcha infinita (1993) y Los dos Borges: vida, sueños, enigmas (1996). Sus libros posteriores estuvieron plagados de referencias biográficas: Un muchacho del Siglo XX, Un hombre de edad media, Voy a vivirme y otros en los que profundizó en el tema del exilio Notas de un concierto europeo, La guerra de Chile y otra que nunca existió, Noches de radio y Ulises llega en locomotora. En 2005 publicó otra biografía, esta vez dedicada a Juan Rulfo. Recibio en 2002 el Premio Nacional de Literatura de Chile.

Ese mismo año develó públicamente uno de sus más grandes secretos: su hijo reconocido, el científico chileno Claudio Teitelboim no era realmente su hijo biológico sino que fue concebido por la relación extramarital de la esposa de Teitelbaum, Raquel Weitzmann, con Álvaro Búnster. Dada la rigurosa disciplina del Partido Comunista, el matrimonio se vio obligado a criar al hijo como suyo. La primera reacción del científico fue de repudio e incluso le prohibió al escritor toda relación con sus nietos. A comienzos de esta semana, sin embargo, Claudio visitó a quien siempre conoció como su padre y la prensa habló de una “reconciliación mágica”.

Habiendo sanado las heridas, Volodia Teitelboim exhaló un último suspiro ayer jueves 31 de enero en el Hospital Clínico de la Universidad Católica en el que se encontraba recluido desde el 15 de enero aquejado de un cáncer linfático y una insuficiencia renal. Sus restos están siendo velados en la antigua sede del Congreso chileno y serán enterrados mañana sábado en el Cementerio General de Santiago.

Queda un vacío en las letras y, sobre todo, en la intelectualidad chilena, pero una obra y una ética para no olvidar.

Vía | Yahoo! Noticias
Más información | Rebelión
Más información | Letras.S5

Deja un comentario

Ordenar por:

0 comentario