Aurora Bernárdez, primera esposa de Julio Cortázar, donó a la Fundación Juan March una selección de entre los 4000 libros que el argentino tenía en su casa de Francia. Ahora se exponen en el Centro Cultural Fundación Círculo de Lectores en Barcelona.
Cortázar no era un bibliófilo, como cuenta su viuda en esta divertida anécdota mientras leían una novela policíaca a medias en un tren:
El leía una página, la arrancaba y luego me la pasaba. Yo las iba tirando por la ventana a medida que las leía. Los pasajeros que nos acompañaban no se lo podían creer. Estaban indignados
Sin embargo, como cabía esperar, podemos encontrar entre los documentos que componen la exposición libros dedicados por Gabriel García Márquez, Juan Carlos Onetti o Elena Poniatowska. Muchos de los volúmenes contienen también anotaciones del autor, como un “¡No hombre, por favor!” dedicado a Cernuda cuando compara a Galdós con Dostoievski.
En definitiva, un buen cúmulo de sorpresas e historias para cualquier aficionado a la literatura o a Cortázar, si es que una cosa puede ir separada de la otra.
