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Escribir es escuchar el ruido del mundo y viajando se escucha mucho mejor
Jean Marie Le Clezió leyó el domingo pasado su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 2008. El tÃtulo de su texto, En la selva de las paradojas, sintetiza muy bien las principales ideas que desarrolló en torno a la vida y la escritura. No se trata, sin embargo de un tÃtulo original, sino que lo tomó del escritor sueco Stig Dagerman como excusa para hablar justamente acerca de las aparentes contradicciones que entraña el oficio de escritor y que va desde la ambición de escribir para todos y la realidad segun la cual los libros y la narrativa son objetos al alcance de minorÃas.
La mayor paradoja para este escritor nacido en 1940 en Niza, Francia, es la de sentirse oriundo de la isla Mauricio (de donde proviene su familia) pero al mismo tiempo ser francés, haber estudiado en Inglaterra y ser alguien que, de alguna manera, no puede quedarse quieto en ningún lugar. La metáfora de la selva es particularmente importante en la vida y en la obra de Le Clézio, un autor difÃcil de catalogar, que no se mueve dentro de los circuitos de la “institución literaria” o la academia, a pesar de que sigue dando clases en varias universidades e institutos educativos. Se define a sà mismo como un trotamundo a pesar de que dice no viajar mucho aunque la noticia del Nobel le tomó de sorpresa entre un viaje y otro.
La literatura es para el Nobel 2008 el instrumento idóneo para expresar la identidad y la complejidad del ser humano, a pesar de la imposibilidad de cambiarlo:
En la actualidad, después de la descolonización, la literatura es uno de los medios para que hombres y mujeres de nuestro tiempo expresen su identidad y reivindiquen su derecho a la palabra y a ser escuchados en su diversidad
Esto último es algo que Le Clézio dijo haber aprendido especialmente de Elvira, una mujer cuentacuentos de las selvas amerindias de quien aprendió, además, que la literatura puede y debe existir independientemente de las condiciones en las cuales vivan los seres humanos; ergo, agrego, es una actividad humana por excelencia. Él, sin embargo, al ser preguntado sobre su afiliación a determinada corriente literaria se manifestó reacio a encasillarse.
Le Clézio es, ciertamente, un escritor incómodo para la crÃtica. Su selección como Premio Nobel fue recibida con sorpresa y casi frialdad. Muchos no le conocÃan, otros no encuentran como definir su literatura siempre cercana a sociedades tradicionalmente relegadas y prácticamente desconocidas para occidente, cuyos movimientos sociales le han inspirado, como es el caso de su novela Pavana de 1992 en la cual recoge el proceso de lucha de un pueblo mexicano por impedir que la Mitsubishi construyera una fábrica de sal en un lugar en el que las ballenas iban a parir.
Escritor de los márgenes, un hombre de muchos lugares que piensa que la literatura es, para los actuales momentos, mucho más necesaria de lo que lo fue en tiempos de Byron o Victor Hugo. Además de a Elvira, mencionó en su discurso de recepción a muchos y variados escritores. Desde clásicos como Cicerón, Jean-Jacques Rousseau, pasando por otros más modernos como Euclides da Cunha, James Joyce o Stieg Dagerman, hasta llegar a los latinoamericanos Juan Rulfo, Jean Meyer, Luis González, José MarÃa Arguedas, Octavio Paz, Miguel Angel Asturias y Homero Aridjis. Múltiples géneros, múltiples culturas, variados senderos recorridos y por recorrer en el bosque de la literatura.
VÃa | AFP
Más información | Le Clézio, el Nobel del desarriago (El Pais)
Más información | El discurso en varios formatos
En Papel en blanco | Se anuncia el premio Nobel de Literatura 2008 con sorpresa
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