
El inolvidable Groucho Marx popularizó la famosa frase: Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende me retiro a otra habitación y leo un libro. Independientemente del humor de esta frase, lo cierto es que apoyarla es despreciar el trabajo de cientos de personas que, a lo largo de la historia de la televisión, han difundido el mundo literario en diferentes programas.
A pesar de que la televisión como forma de expresión de la cultura y el arte nunca ha sido motivo de audiencias masivas, lo cierto es que los programas de este tipo, en mayor o menor medida, siempre han estado presentes en el medio, aunque sólo unos cuantos lograran convertirse en emblemáticos.
En Papel en blanco queremos rescatar del olvido todos aquellos programas que destinados a promocionar la literatura y comentar los que actualmente están en parrilla. Nuevos medios, nuevos tiempos y nuevas ideas son la mejor arma para acabar de una vez con esta mala imagen de la cultura a través de un medio con grandes capacidades para transmitirla. De Tengo un libro en las manos a Cultura con Ñ, pasando por Los escritores, Tiempos Modernos, El lector, La Mandrágora, Estravagario, Negro sobre blanco y asi hasta una gran variedad de programas de esta temática. Seguro que Groucho cambiaría de opinión al verlos. Sigan con nosotros este apasionante recorrido en el que dos grandes modos de comunicación, la televisión y la escritura, se unen para enriquecerse la una a la otra.

Comentarios
Gracias por el artículo, con el que estoy de acuerdo aunque en ambas direcciones (libro->
Gracias por el artículo, con el que estoy de acuerdo aunque en ambas direcciones (libro-tele). Sería estúpido darle más protagonismo a un medio que al contenido, que es lo verdaderamente importante. Tanto hay libros basura como hay tele basura y viceversa.
Pero aparte de la idea en sí, me ha sorprendido que la cita que aparece en el texto no se corresponda con la que se puede leer en la página enlazada por la autora: "La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro". Y lo mismo con el nombre de Groucho Marx, que aparece transmutado en "Groucho Mark" y "Grouxo" después ¡por favor, dejemos las prisas en el armario!