
Ha muerto J.D.Salinger. La noticia que se repite una y otra vez en todos los medios golpea haciéndome sentir un aura de irrealidad. ¿Es que acaso realmente el autor de El guardián entre el centeno alguna vez existió? Muchos pensarán que había muerto hacia muchos años y otros tantos en verdad dudaron de su existencia. Pero si, existió y ayer 27 de enero de 2010 murió sin apenas darse cuenta de que lo hacía. Tenía 91 años.
Es muy poco lo que se sabe de la vida de Jerome David Salinger salvo que tenía el mismo nombre de su padre, que nació el 1º de enero de 1919 y se crió en Manhattan. Su madre se llamó Marie Jillich y era de origen irlandés pero se convirtió al judaismo. Tuvo una hermana llamada Dorís que nació en 1911 y murió en 2001.
Jerome muy pronto comenzó a escribir textos que publicó en la revista New Yorker y que ya presagiaban sus habilidades con la palabra. En su adolescencia y ante la negativa de su padre de que hiciera teatro, se inscribió en la Academia Militar. Estuvo brevemente en Austria pero regresó a los Estados Unidos para estudiar en las universidades de Pennsilvania y Columbia. El teatro seguía siendo su principal pasión y paulatinamente se inicio en la narración breve hasta que dio con el impulso para escribir la que será su obra magna: El guardián entre el centeno que fue publicada en 1951 y que pronto se transformó en una novela de culto.
Su paso por la vida militar y su posterior pasión por el Budismo Zen, la admiración recíproca entre él y Hemingway, su desencanto de la adaptación cinematográfica de sus obras literarias marcaron mucho de su labor literaria y, sobre todo, su relación con los medios. Cuando llegó el éxito de su primera novela, comenzó un mito que no se detiene con la muerte de su autor. Salinger paulatinamente comenzó a alejarse más y más de los medios públicos hasta el punto de que, con el transcurrir del tiempo, no se supo si realmente existía.
En algún momento llegó a decir que estaba en el mundo pero no era parte de él. Su hija Margaret publicó en el año 2001 una biografía de su padre: El guardián de los sueños y en ella presenta a un hombre casi despiadado, más ocupado de si mismo que de los demás. En cuanto a su obra se completa con los libros Nueve cuentos (1953), Franny y Zooey (1961) y Levantad, carpinteros, la viga maestra y Seymour: una introducción (1963).
Salinger ha muerto pero ello creo que no cambia en mucho su lugar en la literatura ni la manera en la que su obra es manejada por el mercado. Cerca de 650 millones de ejemplares vendidos de una novela que se ha encontrado con frecuencia entre las favoritas de asesinos y convictos, pero que significa para cada adolescente que la lee un descubrimiento o un reencuentro con su propia imagen, con su propia alma. Larga vida al guardián.
Vía | RTVE (Gracias a MASP por el dato!)
Más información | New Yorker

Comentarios
Creo que existen libros que se deberían leer en una edad determinada, y creo que El Guardian entre el centeno es uno de ellos. Lo leí al salir de la adoslencencia, cuando empecé a encaminar mi vida y me encantó, aún lo recuerdo como un libro estupendo. Cuando leí la noticia de la muerte de Saliger, inmediatamente se ve vino a la cabeza su libro.
MASP, aclárame una duda: ¿te gusta rebuznar o es que simplemente quieres que te demos cuerda? A ver, creo que me sobra algo...
Con apuntar que no te enteraste de nada, que buscabas otra cosa o que, simplemente no te gustó hubiese sido más que suficiente. Ya veo que no te bastaba, tenías que considerarme/nos un lerdo porque con diecisiete años (luego un par de veces más, hasta en inglés, fíjate) leí el libro y sentí una empatía inmediata por Holden C. Tú creías que era algo así como el libro de cocina del anarquista, pero no, los lerdos somos nosotros porque tenemos gustos diferentes a los tuyos, al menos en este caso.
Creo que un buen libro es susceptible de poder apreciarse a cualquier edad (a partir más o menos de los 20, se entiende, no vas a leer “Ulises” mientras te cambian los pañales), pero para que se establezca un vínculo afectivo con el lector es determinante el momento de su vida en que pasa esa primera página. Naturalmente no sabes de qué te estoy hablando. Me refiero al encanto de la literatura y a que “El guardián entre el centeno”, “El principito”, “La espuma de los días” o, no sé, los cuentos de Calvino, si te dejan huella es en y desde la adolescencia. Bukowski y Kerouac también, otros como Kafka, Baudelaire o Céline más tarde, y para Proust o Cohen ya hay que tener más pelos ahí abajo. De la prosa mordaz de Salinger y la influencia de su estilo ni me molesto en hablarte. Tú te has perdido todo eso.
Por último y en referencia a lo que dices del “malditismo ensayado” (y a veces muy lucrativo, añado), quizás con otro ejemplo estaría muy de acuerdo, pero Salinger es un caso opuesto: quiso desaparecer y que lo dejasen en paz, sin más. Y fue consecuente hasta el final, no como Cormac McCarthy acudiendo a los Oscar, nada menos (pero es un escritor que me suele gustar mucho).
Su muerte no me apena en exceso, literariamente llevaba criando malvas desde hace décadas. Puede que ahora resucite si sus herederos son tan buitres como cabe esperar en estos casos.
Espera que te paso un kleenex... Empieza por aplicarte el cuento del respeto, ¡ah, y mi madre te agradece que confirmases lo que te llamé! Ya te dije que no te daba más cuerda. Sucintamente.
Chicos, chicos ... que no estamos en un ring de boxeo o en el patio de recreo. Gracias. El tema de la sobrevaloración de Salinger, como la de muchos otros autores "malditos" es un tema interminable. Lo que si es indudable es que ha marcado a la literatura anglosajona. Pienso personalmente que hay que ubicarse en la perspectiva de la literatura norteamericana para comprender la influencia de este libro en la conformación de la personalidad de algunas personas. ¿Es realmente un libro tan macabro como para hacer que sus lectores se decidan a ser asesinos o suicidas? A mi me gustó cuando lo leí pero no me "golpeó" tanto como otras novelas norteamericanas como el propio Miller o, sobre todo Carson MacCullers, por ejemplo. Hay de todo para los gustos literarios. Ha muerto Salinger y el Guardián entre el Centeno seguira siendo uno de los libros más leídos en el mundo.
Saludos!
El guardián entre el centeno cayó el mis manos durante una visita: no puedo evitar irme derecho a los libros que encuentro en casas ajenas, y malo si encuentro pocos o ninguno; así que, en esta ocasión, me topé con la novela de Salinger, la cogí y la hojeé. "¡Buf! Qué tostón de novela... Llévatela y lo verás", fue la absurda recomendación de su dueño, y como la novela me encantó, una de las mejores que me han hecho nunca.
Es posible que, hace casi cinco años, fuese un lerdo de veintiuno por apreciar a Holden Caulfield como le sigo apreciando ahora, aunque quizá no tanto (ser lerdo, no apreciar a Caulfield) como para tener anhelos de solucionar discusiones "de un modo más expeditivo y satisfactorio", es decir, irracionalmente, pues eso no lo haría ni un Platero, como no se ganaría a pulso réplicas como ésta y anteriores. Mil disculpas, señorita Boersner; dejaré los guantes, que ha sonado la campana para volver a clase.
Dicho esto, recomiendo a quienes les gustara la novela de Salinger y, por tanto, se enteraran de lo que estaban leyendo, un relatito suyo titulado Un buen día para el pez plátano. Creo que ninguna otra obra literaria me ha hecho experimentar lo que experimenté leyendo ese relato.
César Noragueda
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