
La noticia saltaba hace apenas unas horas: José Saramago, Premio Nobel y un grande de las letras, moría este mediodía en su casa de Lanzarote. Contaba con ochenta y siete años y una dilatada carrera literaria a su espalda. Sin duda, un día triste para todos.
Sería a las dos menos cuarto de la tarde (hora peninsular) cuando el escritor ha fallecido, después de haber pasado una noche tranquila. Acompañado por su familia, y en especial, por su mujer Pilar del Río, traductora y periodista, Saramago daba su último adiós dejando a muchos lectores sumidos en la tristeza. Nos queda el consuelo de una muerte digna y rodeado de amor, tal y como nos decían en un comunicado su fundación:
murió acompañado de su familia, despidiéndose de una forma serena y plácida
Escéptico y pesimista, Saramago combinaba la denuncia social con la crítica a la religión o la política. Desde 1992 vivía en Lanzarote, después de que el gobierno portugués excluyera su obra El evangelio según Jesucristo de una lista de recomendaciones para un premio literario. Ahora, tras su muerte, el propio primer ministro portugués, José Sócrates, ha hecho otras declaraciones:
Creo que es una gran pérdida para la cultura portuguesa (...) Sus obras han enorgullecido a Portugal, su muerte vuelve a nuestra cultura más pobre.
Nacido en 1922 en Azinhaga, a cien kilómetros de Lisboa, su infancia y adolescencia estuvo marcada por la miseria, primero en el campo y luego en la ciudad, donde se trasladaron intentando huir de la pobreza. Obligado a trabajar desde niño, estudiaría en la biblioteca pública ya que le era imposible asistir al colegio.
De esta manera, las penurias económicas pasadas en su infancia lo llevarían a comprometerse con las injusticias que veía a su alrededor. Prueba de esto es la edición de La balsa de piedra para ayudar a las víctimas del terremoto de Haití, en la cual las recaudaciones íntegras irían a parar a los damnificados de este país.
Su último libro publicado, Caín, levantó ampollas por su tratamiento de la religión, tal y como hiciera en su momento la citada ‘El evangelio según Jesucristo’. Premio Nobel en 1998, el escritor portugués nos deja obras como Ensayo sobre la ceguera, Memorial del convento, Ensayo sobre la lucidez o El año de la muerte de Ricardo Reis.
José Saramago será velado en la biblioteca pública de Tías, localidad en la que residía, que justamente lleva su nombre desde esta tarde. El alcalde de Tías, José Juan Cruz, ha declarado tres días de luto como muestra de respeto, aprecio y reconocimiento. Aún no se sabe dónde será enterrado, pero Cruz ha anunciado que es una cuestión que decidirán los allegados.
No nos queda duda que es uno de los días más tristes para la literatura mundial. Sin embargo, nos queda esa inmortalidad, de otro tipo, que dan las letras, y es que sus obras permanecerán con sus lectores para siempre. Desde aquí nos sumamos al pésame a la familia, y, en general, a todos aquellos que alguna vez disfrutaron con alguno de sus libros. Inmortal para siempre, en nuestras estanterías.
Descanse en paz.
Vía | El País.com
En Papel en Blanco | Se reedita ‘La balsa de piedra’ de José Saramago para ayudar a Haití , Publicada en Portugal la primera biografía sobre José Saramago | ‘El viaje del elefante’ de José Saramago | ‘Ensayo sobre la ceguera’, José Saramago nos invita a abrir los ojos

Comentarios
Poco a poco, nos van dejando los buenos, hasta siempre.
Allá por 1988 leí una novela de un escritor totalmente desconocido para mí (y supongo que para mucha más gente por aquel entonces): "El Año de la Muerte de Ricardo Reis". Han pasado 22 años, pero nunca he olvidado la fascinación que me produjo aquella forma de narrar tan original.
¿Qué puedo decir hoy de Saramago que no se haya dicho ya cientos de veces? Para mí era un genio y la noticia de su muerte me ha entristecido profundamente. Es cierto que nos queda, para siempre, su obra, pero lamentablemente nunca más habrá nada nuevo. Esté donde esté, si que es que está, descanse en paz.
Uno de los más grandes. Un hombre que se atrevió a decir lo que pensaba sin mirar a quién, algo muy poco habitual en estos tiempos de "corrección política".
Será enterrado en Portugal, lo trasladan mañana.
No podría ser de otra manera.De su tierra salió y a su tierra volverá.
interesante
A las tres de la tarde me llamó mi hija y me dijo:mamá, tengo que darte una mala noticia: "murió Saramago". Saramago, mi abuelo portugués.Saramago nunca morirá, pensé, porque Saramago vive en cada uno de sus libros. Escribía con lucidez, con serenidad, con dulzura pero contundente y claro, comprometido. Nunca olvidó de donde venía, de la tierra, de la pobreza. Un escritor que surgió de la biblioteca, sin formación academica, nació a través de la lectura.Un sabio.
¿Sabeis porque escribo comentarios en este blog? Por Saramago. Mi primer comentario fue una defensa apasionada y sin fisuras(¿Te acuerdas Fausto?) de su obra "Ensayo sobre la ceguera".De cabecera.
Sarah, se me han caído las lágrimas despues de leer tu post.Magnifico. Sensible:"inmortal para siempre" en nuestro corazón y en nuestra retina.
Qué puedo decir. Hasta ayer todos mis autores de cabecera estaban muertos menos uno. Hoy no puedo decir lo mismo. Ya no podré pedirle un autógrafo, como algún día pensé. Y es que la muerte solo tiene intermitencias en sus maravillosas ficciones, pero no en la realidad que vivimos.
Mi breve homenaje: http://0enliteratura.blogspot.com/2010/06/no-fallecio-saramago.html
Era uno de los grandes, sin duda. Uno de mis favoritos. Tengo una estantería casi llena de sus libros, que guardaré con todos mis recuerdos de cada entrevista. Cuando me enteré, no me lo creía, como ocurre con todas estas noticias, pero en fin, estas cosas tienen que pasar. Nos quedará su memoria y toda su obra literaria.
Un saludo.
Jorge Andreu
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