
Pues sí, cabe plantearse esa pregunta, ya que Arturo Pérez-Reverte prometió hace ahora trece años que no volvería a aparecer por la Feria del Libro de Madrid. Y así lo ha hecho hasta este fin de semana próximo, donde se pasará todo el domingo firmando en la jaima central del Parque del Retiro su reciente y exitoso libro de El asedio. Al motivo por el que rompe su promesa de no volver no se le puede poner ninguna pega, ya que el sector vive un momento muy malo y quiere, según sus propias palabras, “ayudar en lo posible a los libreros”. Intachable razón sin duda.
Pero empecemos por el principio, ¿por qué hizo semejante promesa de no volver? Pues resulta que a nuestro amigo Arturo no le gustaba nada el ambiente competitivo que se respiraba en la Feria del Libro y le hacía sentirse muy incómodo unas listas sobre los libros más vendidos y sobre todo, otra que relacionaba los autores que más libros firmaban, esto sin contar con que no eran del todo fiables. Evidentemente no es que él tuviera problemas en el número de visitantes que querían su firma, pero no le gustaba el espíritu que reinaba en aquellos años. Él nos lo explica mucho mejor:
La Feria se había convertido en una competición. No ibas a encontrarte con el lector, sino a ver quién firmaba más libros. Yo no puedo quejarme, porque era de los que más firmaba, pero era indigno estar allí y ver a tus compañeros y amigos que no tenían la misma suerte que tú.
Sin embargo, la gota que acabaría colmando el vaso de la paciencia de Pérez-Reverte tuvo lugar en el año 1997, cuando acababa de publicar El capitán Alatriste, él ya había dejado claro en múltiples ocasiones que no le gustaban para nada las listas de las que hemos hablado, pero entonces ocurrió el hecho clave de todo esto:
apareció un tipo de un programa de televisión con un metro de esos grandes de albañil, y se puso a medir las colas. En ese momento me volví a Juan Cruz, que por entonces era mi editor en Alfaguara, y al director de la Feria y les dije: ‘no vuelvo más a esta maldita Feria’, y lo he cumplido.
Hasta ahora, trece años después, cuando ha encontrado dos buenos motivos para volver y acabar con esa promesa:
El primero porque ya no se hacen esas listas desde hace años. En segundo lugar, vuelvo también porque es un mal momento para todos. Los libreros se quejan de que sus ventas han bajado entre un diez y quince por ciento, y algunos creen que más.
Y allí estará Arturo, que entiende y reconoce que con su suerte, la crisis le pilla de los últimos. Sólo hay que decir que ‘El asedio’ lleva más de trescientos mil ejemplares vendidos para saber de qué habla. Obviamente, también sabe que tiene mucho tirón, y desde luego, su simple presencia hará que más de uno se acerque. Y ese es su único propósito, ayudar en lo posible a un sector en el que tiene grandes amigos.
Por último, y cambiando un poco de tema, ha señalado que se encuentra escribiendo una nueva aventura del capitán Alatriste, que lleva tres capítulos y que se lo está pasando en grande escribiéndola:
Después de una novela tan compleja como ‘El asedio’, tan dura, tan complicada y tan rigurosa, volver otra vez a Alatriste es como encontrarte con los viejos amigos. Es una desintoxicación bastante buena.
En fin, que ya está todo listo para que este hombre vuelva a pisar la Feria del Libro de Madrid. La verdad es que aprovechando que por fin voy a ir a dicha feria, me hubiera gustado coincidir con él, pero no va a poder ser, yo estaré en la próxima semana. ¡Lástima! Y yo que había metido el metro en la mochila…
Vía | Yahoo! noticias
En Papel en Blanco | ‘El pequeño hoplita’, de Arturo Pérez-Reverte, Arturo Peréz-Reverte ya es líder de ventas con ‘El asedio’

Comentarios
El sector lo pasa mal por los precios y la nefasta calidad de algunas ediciones. Que te cobren 15 euros por una pasta blanda de bolsillo sin solapas, es en mi opinión, una vergüenza, y que se quejen ahora cuando la gente se está buscando alternativas (ebooks digitales, pdfs, etc) y no hayan movido un músculo para modernizar el sector durante todos los años de bonanza mercantil (que los han tenido, y muchos), pues es como la fábula de la hormiga y la cigarra.
"La Cúpula" de King, 30 euros, "La Elegancia Del Erizo" de Muriel Barbery en tapa blanda chusquera de bolsillo, 15 euros, y así podríamos seguir. Y prefieren montar el circo de que lo firme el autor a rebajar el precio. Siguen subidos en la burra y les va a pasar como a San Pablo camino de Damasco. Las "Ferias Del Libro" como tales no sólo deberían ofertar nuevos lanzamientos sino a precios más ventajosos, además de estas campañas de marketing para los que desean fetichizar sus ejemplares con la firma del autor.
Yo sólo poseo un libro firmado, que el mismo autor me regaló. Y lo guardo como un tesoro porque sé que fue un regalo sincero. Eso de hacer cola para que un señor que está allí en muchos casos por obligación de la editorial me firme un ejemplar de modo maquinal sin afecto ninguno (en la mayoría de los casos) es algo que nunca me ha llamado la atención. Pero vamos, que allá cada cual.
Saludos.
Comparto totalmente tu comentario, el precio de los libro es exagerado (también CDs etc.) y no siempre se corresponden calidad-precio, al margen de los gustos de cada uno. Luego se quejan del "pirateo", pero a veces no te dejan más remedio.
Apoyo a Pérez-Reverte. Es un buen momento para su vuelta a la Feria del Libro.
Suscribo todo lo que habéis dicho, muy bien apuntado. A mí tampoco me atrae la peregrinación y reverencia en pos de una estampita firmada. Ni siquiera en el caso de A. P-R., de quien soy lector incondicional (aunque recele de esta palabra) desde hace dieciséis años y al que le debo mucho como lector. Pero últimamente me desconcierta un poco...
Tampoco hay que plantear la firma como algo maquinal. Es cierto que con autores muy solicitados puede ser así, pero en esta misma Feria he tenido la suerte de coincidir con algunos autores como Javier Reverte o Antonio Soler que van mucho más allá del "Un abrazo..." y rellenan la página en blanco con un hábil comentario, muchas veces sacado de la propia conversación que puedes tener con él momentos antes.
¿El señor Pérez Reverte no sabe que nunca se puede decir nunca jamás? Me parece bien que vuelva a la Feria.
Rectificar es de sabios y demuestra flexibilidad.
Como siempre MASP tiene bastante razón en lo que apunta.¿Cómo es posible que en una Feria que se supone promocional, no bajen los precios?¿Cómo es posible que las ediciones de bolsillo sean tan caras?Teniendo en cuenta el salario medio de la gente de este país, el libro sigue siendo un articulo de lujo que sólo te puedes permitir en fechas señaladas:regalos de cumple,navidad etc.
Lo de las colas, la firma y toda esa parafernalia:marketing de ventas, ya se sabe.Cada cual hará lo que le apetezca. El fenomeno fan es antiguo, empezó con los Beatles, modas...
Fausto, por si acaso, llévate la cinta, para medir esos montones de buenos libros que no tendremos tiempo de leer y que no formarán parte de nuestra humilde biblioteca.
¿Qué los precios de los libros y cd's son caros y por eso no venden? Y te tomas dos copas a 16 euros? No, la gente no le apetece gastarse un duro, es muy hipócrita. Un libro o un cd te dura toda la vida, y lo puedes leer u oír tantas veces como quieras. Pero una copa son 6 minutos. Sin contar con que es arte, una creación del ser humano, y lo otro es diversión pasajera.
Pues mira, ahí te doy toda la razón, dos copas cuestan lo mismo que un libro, pero si te encuentras con una persona, que no bebe, ni fuma y que su único "vicio" es la lectura, como me pasa a mi, entonces, francamente los libros son caros.
Yo no hablo por la gente. Hablo por mí.Los libros son caros. Los Cd´s son caros.El teatro es caro. Los conciertos son caros.Todo lo que es Cultura es caro si lo comparas con el sueldo minimo interprofesional. No me preocupa nada que el alcohol y el tabaco sean caros. Me preocupa y mucho que los libros y la Cultura en general sí lo sean.
También podemos ir a la biblioteca y es barato: gratis.Lo sé.Los productos culturales deben ser asequibles.El arte debe poder ser apreciado por todos y no por una élite educada y economicamente pudiente. Personalmente, si tengo que elegir entre las copas y los libros, me quedo con los libros. Aunque una copa con amigos y hablando de librosd es un placer exquisito que todos deberíamos poder disfrutar.He dicho.
Bendito vicio!!
Yo no fumo ni bebo alcohol. He probado ambas cosas. Fumar me asquea y respecto a beber alcohol, simplemente no me gusta, no me refresca, me produce más sed. Soy así de raro, aunque conste que respeto a quienes practican ambas actividades de manera ya sea asidua (cada vez más gente, la primera, por desgracia) o esporádico-festiva (imagino o al menos espero por su bienestar hepático, la segunda).
Una de mis mayores pasiones es la lectura. Y los libros son caros. Igual al lector casual, abonar 15 euros muy de vez en cuando, por una pasta blanda sin solapas de papel reciclado en formato de bolsillo que sabemos que no lo vale, no le importa mucho, pero a los que compramos varios volúmenes (mínimo más de tres) cada mes porque consideramos que la cultura es un bien esencial básico, inexcusable y por tanto DE PRIMERA NECESIDAD (la bebida alcohólica no lo es, por lo tanto tu analogía no ha sido de las más adecuadas para debatir al respecto, te lo digo sin acritud), esta actitud por parte de las editoriales nos parece injusta y cainita, además de rematadamente imbécil.
Si un libro de bolsillo me cuesta 15 euros, sólo me compro un ejemplar. Pero si me importa 9.95, lo más seguro es que me "pique" y me lleve dos. Al final, todos contentos, un servidor porque se lleva dos títulos, el librero que ha realizado sendas ventas y por extensión las editoriales y los respectivos autores. Pero no, seguimos con los precios altos hasta que el mercado reviente. Y cuando eso ocurra (que falta el canto de un duro con el tema de los lectores digitales) a quejarse a la "Sinde" y a "mi primo el de la SGAE". Si es que les falta picardía y les puede la avaricia, coño.
Y no te equivoques, no es cuestión de hipocresía. Es simple moralidad editorial. Los lectores avezados nos gastamos un pastón en libros. Pero en los que lo valen. Somos capaces de ahorrar y sacrificarnos por ediciones de coleccionista limitadas que algunas editoriales cuidan con esmero y detalle. Lo que no estamos dispuestos es a que nos tomen el pelo. Un libro en pasta blanda, sin solapas, en papel reciclado, en formato de bolsillo, no puede costar 15 euros. Es un atraco (veáse dicha edición de "La Elegancia Del Erizo" por parte de Booket). En cambio aboné religiosamente mis 30 euros por el "Drácula" de Stoker editado por Valdemar Gótica en pasta dura con ilustraciones victorianas interiores, prefacio, anotaciones, mapas y textos del propio Stoker y demás que la convierten en una de las mejores ediciones de esta novela publicadas en castellano hasta la fecha.
Saludos.
Por no hablar de la comparativa de precios con otros países. Cada vez sale más a cuenta la adquisición de diversos volúmenes a través de internet.
MASP como siempre estás cargado de razón.Suscribo lo que dices.Un cordial saludo.
Bueno, hay una cosa que no me cuadra pero no soy malpensado con Reverte. Le atribuyo una sinceridad que me hace pensar bien. Pero su firma será en una carpa que normalmente monta la editorial junto a la feria de modo que no se en que contribuirá a los libreros que sufren la crisis. Quiero decir, que si fuera a la caseta de alguna librería pequeña como hace cada año su amigo Javier Marias estaría contribuyendo a ayudar a dicha librería. Si vas a la carpa no contribuyes en gran cosa además de aumentar tus propias ventas y las arcas de la editorial. La gente va con el libro comprado de casa y por tanto lo seguirá comprando en el gran almacen o en la pequeña tienda sin incidencia alguna por parte del gesto de A. P.R. que no dudo que es sincero y bienintencionado.
Sobre lo maquinal por mi experiencia lo es lo menos de las veces. En general uno puede hablar con el autor un ratito e intercambiar impresiones. Es por lo que si yo voy a que me firme alguien es que he leído y atesoro con cariño especial uno de sus libros. Aunque también reconozco que alguna vez me he acercado a la firma de un autor que deseaba leer pero aún no había leído. Esto lo uso como pretexto para quitarme la pereza de acercarme a la obra del autor. Eso sí, para gustos los colores.
De todas formas en casos como este de A. P.R. entiendo el sinsentido de las colas. Tiene tantos lectores que al final es imposible charlar con todos de modo que se convierte en algo más maquinal.
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