‘Las ideas están en el aire’ es lo único que se me ocurre pensar luego de leer esta noticia acerca del dictamen dado por la Cámara del Crimen de Argentina según la cual el filósofo, poeta, traductor y antólogo, Santiago Kovadloff, no cometió plagio en una conferencia que dictó titulada: ‘El dilema de los valores en el mundo de hoy’. Habia sido demandado por Patricia Laura Zas, quien afirmaba que las ideas expresadas por el intelectual era suyas.
Para el jurado integrado por Alberto Seijas, Carlos Alberto González y Julio Lucini tal posibilidad no existe, porque no se puede legislar sobre las ideas sino sobre la manera en la que éstas son expresadas:
Las ideas consideradas en sí mismas no son obras y su uso es libre
Así comenzaron diciendo para agregar que:
La protección del derecho de autor abarcará las expresiones, procedimientos, métodos de operación o conceptos matemáticos en sí ... protege sólo la forma, el modo de expresión, y deja dentro del dominio público la idea
Kovadloff nació en Buenos Aires en 1942 y en la Universidad que lleva el nombre de esa misma ciudad se graduó como filósofo. Es reconocido a nivel mundial por su obra teórica y poética pero, sobre todo por su dedicación a la literatura en lengua portuguesa, siendo especialmente famosa su traducción de El libro del Desasosiego de Fernando Pessoa.
También ha traducido a muchos otros escritores tanto de Portugal como de Brasil, entre los que están Vinicius de Moraes, Mario de Andrade, Manuel Bandeira, Murilo Mendes, Carlos Drummond de Andrade, João Cabral de Melo Neto, Machado de Assis, João Guimarães Rosa, Mario de Sá-Carneiro.
Su buen nombre y honor, como bien dicen los legisladores, no ha quedado afectado, pero sí ha quedado sentado un precedente y un buen tema para conversar:¿A quién pertenecen las ideas? ¿Qué hace que mi idea sea original? Buena charla para un café y más.
Vía | Revista Ñ

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