
No se lo esperaba nadie. Jean-Marie Gustave Le Clézio, escritor francés de 68 años, es el nuevo premio Nobel de Literatura. En una polémica salpicada por conflictos entre miembros de la literatura norteamericana y la Academia Sueca, el galardón no ha caído en, como se pensaba, un estadounidense (yo mismo apostaba firmemente por Philip Roth), sino por un francés que sólo tiene relevancia en su país de origen. Engedahl, secretario de la Academia, había dicho hace un tiempo que “Europa es el centro geográfico de la literatura”, declaración que han calificado de absurda e ignorante. Luego rectificó diciendo que la elección del premiado no dependía en absoluto de la nacionalidad.
Le Clézio, mientras tanto, permanece “feliz y contento” ante una distinción que probablemente no preveía, y ha aprovechado para decir que “escribir es escuchar el ruido del mundo”. El jurado ha justificado su elección al afirmar que Le Clézio es “el escritor de la ruptura, que investiga la humanidad aparte de la civilización actual”.
Pero… ¿quién es Le Clézio?
Nació en Niza en 1940, aunque tiene una estrecha relación con las Islas Mauricio, a las que considera su verdadera patria. Irrumpió en 1963 con una novela que ganó premios y le consolidó como una promesa. Se tradujo en España como ‘El atestado’. A partir de los años 90 su figura literaria estaba más que reivindicada en Francia y en 1994 fue elegido el mejor escritor francés vivo. Otras obras importantes suyas, editadas en Español son: ‘El diluvio’, ‘La guerra’, ‘Le chercheur d’Or’, ‘Voyage à Rodrigues’, ‘Mondo et autres histoires’, ‘Desierto’, ‘Onitsha’, ‘Diego y Frida: una gran historia en tiempos de la revolución’, ‘La Quarentaine’, ‘Poisson d’or’.
Consecuencias
Me recuerda este caso especialmente al de Gao Xingjian, que ganó el nobel de Literatura en 2000. Las editoriales lucharon por adquirir derechos de sus obras, y editarlas cuanto antes. Lo mismo va a ocurrir ahora con Le Clézio, un autor que nadie conocía, en quien nadie había reparado, pero que ahora ocupará durante varios meses sitio preferente en las librerías. Y en Francia va a ser (más aún) un boom literario, claro.
Vía | ABC

Comentarios
Comentario editado.
¡Hola! Los Nobel me alegran porque al menos una vez al año se habla de literatura en todo el mundo. Pero la verdad es que nunca los he entendido. Me los tomo como un mal necesario. Los Oscar del cine me dan más alegría. He de reconocer que gracias a estos premios he descubierto gente como la poetisa polaca Wislawa Szymborska cuya poesía se ha convertido en una necesidad para mí. A Le Clezio lo leí hace tiempo y aquel libro me impactó en las entrañas, como un golpe contundente debajo del ombligo: La Cuarentena. Planteaba algo así como que el amor es lo único que nos salva de un mundo impuesto de dolor y sufrimiento personal y social. Es un libro cuya fuerza se ha instalado en mi memoria. De ahí al Nobel… bueno! bueno! Como no soy sueca, me abstengo. :-))
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