Últimas palabras de famosos escritores (II)

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La muerte de Chatterton

Después de la primera entrega de algunas últimas palabras de escritores, volvemos con una nueva entrega:

Henrik Ibsen

Al contrario”.

El autor teatral que nos legó ‘Casa de muñecas’ sufrió un ataque de apoplejía en 1900, al que sucedieron otros que fueron debilitando su salud hasta postrarlo en cama totalmente paralítico. El día de su muerte, escuchó a su cuidadora decir a una visia que se encontraba mucho mejor. Esto fue lo que espetó Ibsen antes de morir.

Karl Marx

¡Vamos, fuera! ¡Las últimas palabras son para estúpidos que todavía no han hablado lo suficiente!.”

El economista, filósofo y escritor de ‘El capital’ sufrió un grave resfriado tras la muerte de su esposa. La enfermedad se agravó y derivó en bronquitis, y finalmente una pleuresía acabó con su vida. Mientras esperaba la muerte en su lecho, su criada le preguntó si tenía algunas últimas palabras que compartir.

Yukio Mishima

¡Larga vida al emperador!.”

Novelista japonés extremadamente conservador y patriota, personalidad terriblemente atormentada, Mishima nos dejó libros como ‘Confesiones de una máscara’ o ‘El pabellón de oro’. En 1970 cometió ‘seppuku’ (suicidio ritual japonés) en público, tras fracasar en su intento de convencer a los militares para acabar con el gobierno civil de posguerra del país.

Tomás Moro

Fíjese en que mi barba ha crecido en la cárcel; es decir, ella no ha sido desobediente al rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte.”

Santo Tomás Moro (o Thomas More, en inglés), autor de ‘Utopía‘, fue decapitado por orden de Enrique VIII a raíz de no querer prestar el juramento antipapista en 1534. Se le practicó un juicio sumario y fue condenado a muerte por el delito de alta traición.

Michel de Notre Dame (Nostradamus)

Mañana ya no estaré aquí.”

El críptico profeta cuyos versos sobre el fin del mundo han sido estudiados durante siglos también dio una pista sobre su propio deceso. Esto fue lo que contestó a su criado cuando éste se despidió de él preguntándole si se verían al día siguiente.

Edgar Allan Poe

¡Que Dios se apiade de mi pobre alma!”

El gran poeta romántico americano llevó una vida disoluta a causa de su feroz alcoholismo. El 3 de octubre de 1849 se el encontró por las calles de Baltimore, desvariando y vestido con ropas que no eran suyas. Fue trasladado al hospital, donde opuso resistencia al personal médico.

Sócrates

Crito, le prometí una gallina a Asclepio. ¿Te acordarás de pagarle?”

El gran filósofo griego murió a los 70 años de edad, aceptando su condena a muerte por no reconocer a los dioses atenienses y corromper a la juventud. El método elegido por él mismo de entre los que le ofrecieron fue el de ingerir cicuta.

Leo Tolstói

Incluso en el valle de las sombras de la muerte, dos y dos no hacen seis.”

El escritor ruso, autor de ‘Guerra y paz’, basó su vida en el pacifismo y el ascetismo, rehusando las enseñanzas de la Iglesia ortodoxa. Mientras moría, rechazó a los amigos que le invitaban a reconciliarse con la Iglesia.

Lousie May Alcott

Entonces, ¿no es meningitis?”

La autora de ‘Mujercitas’ había tenido una salud muy precaria desde que sufrió un envenenamiento por mercurio al ser tratada para el tifus. Su hermana murió de meningitas, y ella siempre sospechó hasta el último momento que era lo que padecía, pero lo que provocó su muerte fue un cáncer intestinal.

Si os han gustado, os invito a seguir esta serie en la próxima y última entrega de estas últimas palabras de escritores.

Fuente | ‘El libro de los finales’, de Albert Angelo (Ed. El Aleph)
En Papel en Blanco | Últimas palabras de famosos escritores (I) y Últimas palabras de famosos escritores (III)

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