Últimas palabras de famosos escritores (y III)

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Lecho de muerte últimas palabras

Tras la primera y segunda entrega de esta saga, concluimos hoy con esta recopilación de últimas palabras de algunos grandes escritores.

Lewis Carroll

Quíteme esta almohada. Ya no la necesito.”

El autor de ‘Alicia en el país de las maravillas’ murió de una neumonía después de sufrir una gripe. De pequeño, la tos ferina que padeció le produjo sordera en el oído derecho. Actualmente, hay biógrafos que sostienen que tomaba drogas psicoactivas.

Vicente Huidobro

¡Cara de poto!”

Cuando el poeta de vanguardia Huidobro estaba ya a las puertas de la muerte, volvió de la inconsciencia, confesó a sus cercanos que sentía miedo e hizo llorar a su amiga Henriette Petit, cuando la miró fijamente y le gritó esta expresión, que significa “cara de culo”.

Franz Kafka

¡Mátame o de lo contrario serás un asesino!”

Kafka fue un hombre de una salud frágil toda su vida: a su fobia social se le añadían migrañas, insomnio y otras dolencias, que intentó tratar con diversas terapias naturales, que quizá le provocaran la tuberculosis que finalmente le mató. Sus últimos días fueron un infierno de dolor, y suplicó a su doctor que acabara con ese sufrimiento.

Dylan Thomas

Me he tomado dieciocho güisquis. Creo que es mi récord…”

El laureado poeta galés murió como vivió: completamente borracho. La causa de su muerte fue una neumonía, mezclada con sus problemas hepáticos. Siempre estuvo orgulloso de su feroz alcoholismo, y a menudo fanfarroneaba de su aguante con la bebida.

Fernando Pessoa

No sé qué me depara el mañana.”

Una de las mayores figuras de las letras portuguesas, Pessoa escribió estas últimas palabras tras haber perdido la facultad del habla. La causa de la muerte fue, de nuevo, una grave crisis hepática, producida por años de excesos con el alcohol.

Saki

¡Apaga el maldito cigarro!”

El gran poeta y cuentista británico protagonizó una de esas muertes que parecen sacadas de ese macabro programa titulado ‘Mil maneras de morir’. Estando enrolado durante la Primera Guerra Mundial, gritó esta frase a otro soldado en una trinchera, antes de ser alcanzado por un francotirador alemán, que probablemente le había oído.

Margaret Mitchell

Sabe muy mal.”

La escritora de ‘Lo que el viento se llevó’ se quejó justo antes de morir del mal sabor de una naranja que le habían dado en el hospital donde convalecía por las heridas sufridas en un atropello.

Aldous Huxley

LSD: 100 microgramos.”

El autor de ‘Un mundo feliz’ experimentó ampliamente con las drogas una vez instalado en California, de lo que saldría su libro ‘Las puertas de la percepción’, título del que Jim Morrison se serviría para bautizar a su banda, The Doors. Antes de morir le pidió a su esposa que le inyectara dos dosis de LSD.

Víctor Hugo

Veo una luz negra.”

El autor de ‘Los miserables’ murió a una avanzada edad de una pulmonía. Años antes habían muerto dos de sus hijos y su hija Adéle había terminado en un psiquiátrico. Durante su vida había cometido muchos excesos, sobre todo con la comida. En este reciente post tenéis más curiosidades sobre Víctor Hugo.

Charles Dickens

¡Al suelo!”

El novelista inglés sufrió un ataque al corazón; su muerte se produjo justamente cinco años después del accidente de tren de Staplehurt, al que sobrevivió, y que le inspiró uno de sus mejores cuentos de terror, ‘El guardavía’, del que hablamos en este post de hace unos meses.

Gustavo Adolfo Bécquer

Todo mortal…”

Y terminamos este repaso con el poeta romántico español por excelencia, Bécquer, que falleció a los 34 años de la llamada “enfermedad romántica”, la tuberculosis, que como habréis visto, se llevó a numerosos escritores de todas las épocas. Se desconoce si esta última frase tenía o no sentido; fue pronunciada entre delirios causados por una fiebre muy alta. El aniversario de su muerte se conmemora el 22 de diciembre, y hace poco le dedicamos un recuerdo en este post.

Finalizamos aquí este repaso por las últimas palabras de algunos escritores, que sin duda (o al menos a mí) nos hacen reflexionar sobre nuestra propia mortalidad. Si os ha gustado, permaneced atentos, porque en breve le dedicaremos una entrada a los epitafios de los escritores.

Fuente | ‘El libro de los finales’, de Albert Angelo (Ed. El Aleph)
En Papel en Blanco | Últimas palabras de famosos escritores (I) y Últimas palabras de famosos escritores (II)

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