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Sara encuentra una salida a su aislamiento

La Reserva comienza su historia con un grupo de jóvenes que lleva doce años encerrado en un búnker después de que un misterioso desastre destruyera por completo el mundo tal y como lo conocían. Tras estos años de aislamiento e incertidumbre, consiguen regresar al exterior, donde las cosas han tomado un rumbo post-apocalíptico que despertará sus inquietudes e inseguridades más profundas.

Sara, David, Ada y Patricia emprenderán una aventura sin más finalidad que la de sobrevivir y buscar algún vestigio de humanidad en un planeta devastado, movidos por la curiosidad y el espíritu de considerar lo ocurrido como un nuevo comienzo antes que como el final de toda una especie.

Hasta aquí, el argumento puede recordar al de muchas otras obras de ciencia-ficción, pero ha sido el ingenio y el buen hacer de sus autores a la hora de plasmar los sentimientos y el interior de los personajes ante los retos que se les plantean lo que hace de este cómic una obra fresca y original.

Pocas veces los guionistas de cómic se preocupan por profundizar en los pensamientos y motivaciones de sus personajes. Se suele recurrir a los textos de apoyo, como ocurre a menudo en el cómic americano, pero aparte de dar un tono algo más literario a la historia, no se suele conseguir que el lector se meta en la piel de los protagonistas y comparta con él sus miedos e inseguridades.

En La Reserva, cada protagonista ve lo que les ocurre con diferentes ojos. Este cambio de perspectiva no se limita sólo al aspecto literario del cómic, ya que el dibujo cambia según avanzan las páginas en función de qué personaje esté recordando lo ocurrido.

Por ejemplo, Patricia es enormemente insegura y siente rencor hacia Sara porque cree que le está robando la atención que su hermano David debería prestarle. Con ella, el fondo de las páginas se vuelve negro, cambia la rotulación y todos sus recuerdos están marcados por la incomprensión que ella cree recibir del resto de sus compañeros.

Algo parecido ocurre con David. Es un personaje más seguro de sí mismo, pero su confianza empezará a flaquear cuando Sara se encuentre con otra persona que también le atrae, una vez que el ostracismo del búnker deja de ser el grillete que mantiene unida su relación.

Asi comienza la historia

Además de este carácter introspectivo, la historia los irá enfrentando a diferentes peligros y descubrimientos, como el de esa reserva que da título al cómic. Supervivencia y emociones a flor de piel que explotan durante este primer tomo del que espero ver pronto su continuación.

María Zapata y Juan Gándara se han encargado de guionizar esta entretenida historia de ficción tan profundamente humana. Es el primer cómic que realizan de forma profesional, igual que para el dibujante, el granadino Francisco Poyatos. Para este último ha sido sin duda un reto tener que ilustrar una historia en la que la composición y el dibujo cambian según los personajes. Aunque su dibujo aún tiene muchos años por delante para seguir madurando, el resultado es muy bueno para tratarse de una opera prima.

Los tres han decidido apostar por la autoedición para hacer llegar su obra al público. En su página web podréis encontrar más información sobre la gestación del álbum, así como un pequeño juego inspirado en la obra y el planteamiento de un reto: encontrar entre las páginas del cómic el código necesario para acceder a todo el contenido de la web. Una curiosa interacción entre autores y lectores que muestra una vez más la frescura que estos tres jóvenes han traído al género.

Sitio oficial | La Reserva

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