[Lecturas para el verano]: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne

Sigue a Papelenblanco

De la Tierra a la Luna, de Julio Verne

Hay quien dice que hoy en día Julio Verne no interesa a nadie. Yo no estoy de acuerdo, aunque confieso que me pongo de parte del escritor porque es uno de mis favoritos, al haber devorado de pequeño decenas de títulos suyos que con el tiempo vuelvo a releer y disfrutar. No cabe duda de que el rigor científico pierde, valga la redundancia, el rigor con el paso del tiempo (tengamos en cuenta que por ejemplo De la Tierra a la Luna fue escrita hace 150 años), pero la capacidad de enganchar al lector desde la primera hasta la última página con inolvidables personajes y un sinfín de aventuras es algo sólo al alcance de los grandes.

De la Tierra a la Luna narra la ambición de un grupo de fabricantes de cañones y balas que se reúne bajo el nombre de “Gun Club”. Su presidente, Barbicane, realiza una propuesta que en un principio suena descabellada pero que pronto gozará del reconocimiento de todos sus colegas, en especial de su mejor amigo J. T. Maston (quizá el mejor personaje del libro). Barbicane pretende, ni más ni menos, enviar un proyectil a la luna.

Tras entablar conversaciones con el observatorio de Cambridge, deciden que se hará cuando la Luna esté más cerca de la Tierra (su perigeo). Y empiezan los cálculos: basándose en su propia experiencia y mediante rigurosas comprobaciones científicas, estiman, como no podría ser de otra forma, que tanto la bala como el cañón deben tener unas proporciones inmensas y costará una cantidad ingente de dinero, aunque Barbicane no se preocupa por ello. Una vez realizado el presupuesto (que supera los cinco millones de dólares de la época), comienzan a pedir donativos, algo a lo que se prestan todos los países, incluída España, aunque colabora con unos pocos reales ya que “no es un país demasiado aficionado a la ciencia”.

Como siempre, Verne nos prepara una sorpresa final. Un telegrama llega desde Francia, firmado por un tal Miguel Ardan. Su propósito, que deja boquiabiertos a todos (salvo a J. T. Maston, quien le considera ipso facto un héroe de nuestro tiempo): viajar a la Luna dentro del proyectil. Lo que sucede finalmente lo dejo en el aire para quien quiera disfrutar de la novela.

Como dije más arriba, Julio Verne era capaz de entretenernos de forma asombrosa. Tenía, como pocos, esa pluma certera que te obliga a pasar de un párrafo al siguiente, de una página a otra, con la mayor rapidez posible, para no perder ni un detalle de la trama y continuar inmerso en las más grandes aventuras de todos los tiempos.

Más información | Leer De la Tierra a la Luna en Wikisource
En Papel en Blanco | Lecturas para el verano

Deja un comentario

Ordenar por:

0 comentario