La Feria del Libro de Frankfurt cumple 60 años

Sigue a

Feria de Frankfurt en 1955

El pasado martes se inauguró la Feria Internacional del Libro de Frankfurt (Frankfurter Buchmesse), la segunda más grande del sector tras la de Chicago. Durante los cinco días que dura la feria participarán 7.373 expositores de más de 100 países, 400 mil libros expuestos y cerca de un millar de autores.

La Franfurter Buchmesse se inició en 1949, en plena posguerra, con la participación de 200 participantes alemanes y 10.000 libros en exposición; los stands consistían en dos tablas de madera de dos metros de largo.

La feria nació en una Alemania en la que los horrores de la Segunda Guerra Mundial todavía estaban latentes, por lo que lejos de ser una mera exposición del sector editorial se convirtió en símbolo de la reconstrucción cultural de una nación. Durante la década de los cincuenta, el número de exhibidores y visitantes fue creciendo, a la par que la relevancia internacional de la feria.

En 1967 la superficie del salón alcanzó los 36.000 metros cuadrados y los títulos presentados rondaron los 200.000. En una sola década la Feria de Frankfurt se consolidó como uno de los centros más importantes de la industria editorial, pero también comenzó a recibir críticas que reprochaban la preeminencia de los intereses económicos sobre los culturales.

Durante los años setenta la figura del agente literario adquirió su propio espacio, al tiempo que se contrarrestaron las críticas con la introducción de áreas temáticas que, hasta el momento, no tenían difusión (como ‘América Latina’ en 1976 o ‘Los libros y los niños’ en 1978).

A partir de 1988 la feria implantó el concepto del “Invitado de Honor” dentro de una línea de difusión de la literatura de los cinco continentes. Fue también en esta época cuando comenzaron a explorarse las nuevas tecnologías en la producción literaria, consolidadas durante los años noventa (cafés con acceso a internet en el recinto, catálogos en formato digital, etc.).

En la actualidad, la Feria de Frankfurt se perfila como la más importante del sector editorial en el mundo angloparlante. La sexagésima edición fue inaugurada de la mano del Nobel de Literatura de 2006, Orhan Pamuk, en calidad de representante del país invitado, Turquía. En su discurso ante el presidente Abdullah Gül, Pamuk criticó con dureza la censura que todavía persiste en su país: Lamentablemente, se mantiene hasta hoy la tendencia del Estado turco de prohibir libros y de perseguir […] Son centenares los que son perseguidos por el presunto delito de injuriar al Estado (recordemos que él mismo estuvo perseguido por la Justicia por hacer declaraciones consideradas “antiturcas”). A estas afirmaciones, Gül respondió que la presión y las limitaciones hacia escritores y libros han ido mermando o han desaparecido por completo, gracias al proceso de reforma política y económica necesario para integrarse en la Unión Europea.

En el siglo XXI La Feria de Frankfurt se ve a sí misma como una plataforma independiente para el intercambio de ideas, que, junto a la promoción de la cultura, centra sus esfuerzos en el área económica y en la política (aspectos que continúan siendo criticados). Ahora debe afrontar los retos que le presenta el futuro del sector: ¿se convertirán las bibliotecas en museos, y las librerías en atracciones turísticas?, ¿qué nos ofrece el futuro, una oportunidad o una pesadilla?

Fotografía Picture alliance
Vía | La Jornada
Más información | Frankfurt Book Fair 2008
En Papel en Blanco | Feria del Libro de Frankfurt

Deja un comentario

Ordenar por:

0 comentario