A veces ocurre, tienes una larga lista de libros que quieres leer, están todos en tu estantería y, de repente, se cuela uno que se supone que no era prioritario. Eso es lo que me ha pasado con La ciudad feliz, la segunda novela de Elvira Navarro, título con el que consiguió el XXV Premio Jaén de Novela. ¿Qué me llamó la atención al principio? Pues como tantas otras veces la portada, donde se ve un niño jugando con una cometa por las calles de una ciudad. Acto seguido, al ver de qué trataba, me pudo la curiosidad y he de decir que no me arrepiento de la decisión.
Y es que Elvira Navarro te cuenta las cosas de una manera muy sencilla, como si estuviera tomándose un café contigo. Con esto no quiero decir que tenga un estilo demasiado simple, sino que consigue un alto nivel de cercanía en su forma de relatar esta historia.
En ‘La ciudad feliz’ nos encontramos con dos historias que podrían ser totalmente independientes, por un lado está Historia del restaurante chino ciudad feliz y, por el otro, La orilla. He de reconocer que esto me desconcertó un poco, me explico: viendo que había obtenido el citado Premio Jaén de Novela, pensaba encontrarme con una única historia. Y es que, desde que ves el índice te da la impresión de que son dos. En fin, que me estoy perdiendo, jeje… ¿El resultado? Son dos relatos que podrían leerse por separado, pero guardan puntos en común y donde el verdadero protagonista del libro es la ciudad donde viven estos chicos (que también están relacionados entre ellos).
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