Fernando Marias

Juliana Boersner ya nos apuntaba algunas claves sobre el poder de los videojuegos en relación a la promoción de la lectura. Yo voy a intentar ir un poco más allá: ¿el videojuego no es también un libro en sí mismo?

Opiniones acerbas a un lado (que si Dan Brown no escribe literatura, que si Harry Potter sólo es lenguaje audiovisual para masas plasmado en tinta china, que si el Planeta siempre lo gana un tipo que sale por la tele, que si los cómics no son novelas gráficas sino tebeos y punto, que los libros de los presentadores de televisión y radio son una estafa, que si la lista de best sellers del hipermercado de turno es de risa), la literatura no puede trazarse límites demasiado estrictos so pena de asfixiarse a sí misma. ¿Acaso ponerle mordazas taxonómicas a ciertas manifestaciones artísticas no obligaría, por rigor metodológico, a revisar las etiquetas que ya llevan históricamente muchas obras supuestamente consolidadas? ¿Por qué debemos asumir que el extraño Ulises de Joyce es literatura y no lo es otra cosa que posee elementos narrativos más o menos tangenciales?

Como limitar fronteras siempre es más delicado que ampliarlas, aceptamos que todo lo antedicho es literatura. Todo. Incluso los libros escritos por algún ídolo audiovisual. Porque a ver quién es el valiente que le pone el cascabel al gato. A ver qué autoridad omnisciente es la que excluye un libro y no otro sin levantar protestas. En resumidas cuentas: a ver dónde pone qué diablos es literatura y cómo sabemos que tal definición (per se imprecisa) no debe estar continuamente amoldándose a una sociedad cada vez más cambiante.

¡Vótalo!

Editores 0

Comunidad 0

Actividad de la comunidad