A rebufo de mi serie de artículos Todos los errores que cometemos al hablar como forma de enriquecer la literatura, os quiero referir algunos ejemplos de personas que, en alguna ocasión, intentaron superar nuestras barreras biológicas y lingüísticas para forjar una lengua que realmente fuera perfecta, ajena a las arbitrariedades y ambigüedades de las lenguas que pueblan el mundo (y que posiblemente hacen que el arte sea tan fecundo como lo es).
Desde los tiempos de Hildegarda de Birgen, una mística del siglo XII, muchas personas han intentado construir lenguas más sensatas a partir de cero. Tal vez uno de los esfuerzos más destacables lo realizó John Wilkins (1614-1672), que abordó la preocupación de Platón por la sistematización de las palabras. Por ejemplo, si todos son felinos y se parecen tanto entre sí, ¿por qué las palabras gato, tigre, león, leopardo, jaguar o pantera se parecen tan poco?
En su obra de 1688, An Essay Towards a Real Character and a Philosphical Language, Wilkins intentó crear un léxico sistemático no arbitrario, basándose en que las palabras debían reflejar las relaciones entre las cosas.
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¿Por qué en este artículo no se habla de Gary Marcus?