A pesar de su tono desenfadado (y de un título todavía más desenfadado, De focas daltónicas y alces borrachos), el filósofo y biólogo Jörg Zittlau ha escrito un libro de divulgación desde un punto de vista de veras original sobre la evolución darwiniana.
En vez de hacer hincapié en las maravillas naturales que nos rodean, incluidas las que componen el cuerpo humano, Zittlau se ha convertido en ese típico criticón que sólo saca a relucir los defectos, tanto de los animales como de nosotros mismos.
La intención no es otra que ponernos (a ellos y a nosotros) en su justo sitio: no somos el culmen de la evolución, sólo somos criaturas que hemos sobrevivido por los pelos a los imponderables del mundo, y que por supuesto arrostramos toda clase de lastres biológicos.
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