Os voy a ser muy sincero. Doblemente sincero.
El nombre del viento, del debutante Patrick Rothfuss, llegó a mis manos porque la editorial me lo envió a casa. Si hubiera visto El libro del viento en cualquier librería, no le habría dedicado ni un segundo: su formato aparente, el de “fantasía épica”, sencillamente hace tiempo que me agotó.
Pero… cuando llevaba apenas 10 páginas leídas, me di cuenta de que estaba delante de algo diferente.
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