Con el avance de la tecnología, los libros electrónicos y la portabilidad de los textos, así como la poca vigencia de las “noticias de última hora”, algunos tienden a valorar de una manera muy especial a las instituciones tradicionales que preservan al libro de papel. Por otro lado, también es cierto que las bibliotecas han pasado a ser instituciones en crisis o en revisión de su verdadero lugar de cara a la comunidad. Con frecuencia con presupuestos que apenas les permiten mantener colecciones o llevar adelante sus proyectos de formación o promoción de la lectura, las bibliotecas públicas sienten amenazado su futuro.
Es por eso que algunos autores se han dado a la tarea de defender algunos espacios que han sido fundamentales para la formación de nuevos lectores y nuevos ciudadanos. Mencionamos en alguna oportunidad a Ray Bradbury y su defensa de las bibliotecas públicas en general y de las bibliotecas públicas en los Estados Unidos en particular.
Hoy le toca a la escritora Zadie Smith erigirse en portavoz y defensora de las bibliotecas públicas en el Reino Unido ante la amenaza cierta de que algunas de ellas cierren sus puertas por la crisis económica. En su discurso, recuerda la importancia que para ella misma tuvo el haber podido tener la biblioteca como un espacio de apoyo a sus estudios. Las bibliotecas, dice, son espacios para la comunidad en los que sus miembros pueden acceder a un universo de contenidos que de otra manera le serían prohibitivos.
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