Una vez más me ha pasado, no puedo evitarlo, siempre me salto los libros que tengo por leer y me dejo llevar por un autor que no conozco de nada. Esa es la manera más lógica de explicar cómo llegué a La carta cerrada, ya que nunca había oído hablar de Gustavo Martín Garzo. Y la verdad es que es extraño que no me sonara de nada su nombre, ya que cuenta con un gran número de novelas y tiene en sus vitrinas el Premio Nadal entre otros, además de contar con su propia colección en la editorial Lumen. Desde luego no ha estado nada mal mi primera toma de contacto con este autor.
Lo que en principio llamó mi atención fue la fantástica portada y la cuidada presentación que tiene. Pero pasando a lo importante, he de decir que la primera impresión fue magnífica, abres el libro, empiezas a leer y te encuentras con una forma de escribir realmente bonita y nada rebuscada. Este es sin duda uno de los puntos fuertes de la novela, y es que el simple hecho de leerla gusta, independientemente de la historia.
‘La carta cerrada’ nos ofrece por encima de todo el retrato de una familia de los años treinta. Una historia que comienza con el amor de una joven pareja alegre y con muchas ganas de vida. Se trata del matrimonio protagonista sobre el que girará toda la novela. La forma en que se conocieron y las locuras que hizo el padre para conquistarla son especialmente divertidas. Pero poco tardará la madre, Ana, en darse cuenta que su entonces novio, policía de profesión, tiene un lado violento y oscuro. Pronto se acabarán casando y teniendo dos hijos.
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