El exceso de celo en la vigilancia de la expresión creativa ahoga la creatividad. El corazón mismo del proceso creativo se basa en pellizcos de cosas ya conocidas, de autores que admiramos, de ideas que escuchamos, de frases que nos calan… transformándolas con “nuestro estilo” (signifique lo que signifique eso, porque ¿acaso pueden existir millones de estilos diferentes o hay un reservorio limitado de estilos?)
La verdadera creatividad no es copiar un libro entero ya publicado. Pero ¿copiar doce palabras viola el proceso creativo? ¿Lo que hizo houellebecq desmerece todo su libro? Si la mítica banda Led Zeppelin no hubiera gozado de libertad para excavar en la mina del blues en busca de inspiración, no tendríamos el Whola Lotta Love.
Cuando alguien copia un texto de otra persona, uno no suele preguntarse por qué lo ha copiado, ni qué ha copiado exactamente, ni tampoco si su copia sirve a algún objetivo más magnífico. Simplemente catalogamos la copia como algo negativo.
La autora de la obra de teatro de Broadway de la que os hablé al principio copió determinadas cosas del artículo de Gladwell:
Copió mi descripción del colaborador de Dorothy Lewis, Jonathan Pincus, realizando un examen neurológico. Copió la descripción de los terribles efectos neurológicos de pasar periodos prolongados bajo un alto estrés. Copió mi transcripción de la entrevista televisiva con Franklin. Reprodujo una cita que yo había hecho de un estudio de niños sometidos a abusos. Copió una cita de Lewis sobre la naturaleza del mal. No copió mis reflexiones o conclusiones ni la estructura. (…) Aceptamos el derecho de un escritor a embarcarse en una imitación a escala natural de otro; pensemos en cuántas novelas de asesinos en serie se han clonado de El silencio de los corderos. Sin embargo, cuando Kathy Acker incorporó a una novela satírica fragmentos textuales de una escena de sexo escrita por Harold Robbins, fue denunciada por plagio (y amenazada con un pleito). Cuando trabajé en un periódico nos enviaban rutinariamente a “refreír” un reportaje del Times: hacer una versión nueva de una idea ajena. Pero quien hubiera reproducido literalmente sin citarla cualquiera de las partes del reportaje del Times (aun la más banal de las frases) se habría puesto en situación de despido. La ética del plagio se ha convertido en un narcisismo de las pequeñas diferencias: puesto que el periodismo difícilmente puede arrogarse propiedad intelectual de la idea, dada su naturaleza eminentemente derivativa, sólo puede reclamar originalidad al nivel de la más ínfima literalidad.
Denunciar plagios incluso está de moda. Hay gente que dedica parte de su tiempo a bucear entre frases que les suenan de algo, como héroes solitarios, a fin de evidenciar determinada coincidencia. En algunos medios, incluso se publican reportajes sobre plagios. Encontrar plagios, pues, resulta casi tan honrado como encontrar carteras perdidas y devolverlas a su legítimo dueño.
Por el contrario, en Japón existen los dōjinshi, que son comics, pero una copia de un comic original en la que el artista debe contribuir de algún modo, transformándolo de manera sutil o significativa. Una trama diferente, por ejemplo. O un final diferente. O puede que el personaje principal posea un aspecto ligeramente distinto. ¿Parece que haya un vacío legal en Japón? Puede. Sin embargo, considero que el mercado del manga se muestra indulgente con estas supuestas violaciones del copyright porque provocan que el mercado del manga sea más rico y productivo en todos los sentidos.
Plagiar no es exactamente robar, como nos refiere el profesor de Derecho de Stanford Lawrecen Lessig en la siguiente entrega de esta serie.
Vía | Lo que vio el perro de Malcolm Gladwell

Comentarios
interesante
Creo que nos estamos "enredando" entre lo que es inspirarse en algo existente (necesario en el proceso creativo) y atribuirse las ideas de otros, que es en lo que consiste utilizar las ideas de otros sin citarlos, y que es algo completamente diferente. Ejemplo: yo puedo componer una obra poética influído por la poesía de otros autores, pero no puedo incluir un soneto de Santa Teresa de Jesús como si fuera mío (aunque sólo sea por vergüenza).
Seguiré esperando, no obstante, a la siguiente entrega para ver en qué para todo esto antes de contradecir el argumento pricipal de esta serie de entradas, cuyo título es para nota.
Creo que hay que agregar un factor matemático limitante (muy basado en una bella frase de Borges), el cual voy a ejemplificar con el español pero creo que es universalmente válido. El número de carácteres para nuestra lengua es limitado y por ende también lo es el número de palabras que se pueden generar al seguir lo fonéticamente posible. Las palabras aprobadas por nuestra academia de la lengua también lo son y sus combinaciones gramaticalmente correctas terminan siéndolo también. Así que, por más creativo que sea un autor, eventualmente dos de ellos aunque nunca se hayan leído, terminarán expresando lo mismo (inclusive con los mismos vocablos).
En el mundo de la música, el cual visito más que el literario, ha encontrado "licencias" que superan el límite de lo legalmente reprochable. Se da por un hecho que la cantidad de ritmos, melodías, harmonías, etc. son limitadas y es su combinación añadida a la interpretación de cada artista lo que es válido creativamente. Inclusive disqueras famosas como Sugar Hill Records se tomaban la molestia de regrabar piezas completas para usarlas en sus producciones para evitar la aprobación por parte del dueño del "master"y recurrir únicamente al autor intelectual.
Personalmente siempre he sido un defensor de la "creatividad asistida". Al fin y al cabo todos nutrimos nuestras ideas de todo lo que nos influencia antes y durante los procesos creativos. El aporte de ideas, nuevas o nunca antes aplicadas a un entorno específico, es la esencia de la creatividad.
También está presente que, de forma aleatoria muchas frases de libros diferentes coincidan. ¿Plagio? Personalmente, me quedo con -es decir, plagio- la frase de Dalí, quien decía que nadie puede crear si no ha copiado antes. La exageración siempre es negativa, plagiando al Oráculo de Delfos...
Abrazos
Hay algo nuevo bajo el Sol???? Seremos tan soberbios para decir que algo es completamente original? ...Las influencias son inevitables y tamizar todo el material y pasarlo por nuestro crisol da algo diferente y a la vez algo nuevo, original y crativo. Como en las bodas: algo nuevo, algo viejo, algo prestado...todo eso lleva la novia para su casamiento, para emprender su camino. Esto último quizá algo cursi No?? jajaja.
Besitos a todos!!
¡¿También a mi?!
interesante
Claro!! A mi me encantan las personas que saben contar y también las que aprecian lo contado...
¡OH, “¡NO SOMOS DIGNOS, NO SOMOS DIGNOS” “¡¡¡¡We’re not Worthy, We’re not Worthy!!!!
http://www.youtube.com/watch?v=-FucbvoFFy0
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