¿Cuán ecológicos son los libros digitales?

9 comentarios

ebooks y ecologiaUna de las principales razones que se dan para defender a los libros digitales en comparación con los tradicionales libros de papel, es el impacto negativo que la fabricación de estos últimos tiene sobre el medio ambiente. A todas luces parece un argumento sensato cuando pensamos en la cantidad de árboles que hay que talar y en los químicos que se utilizan para la elaboración de la pulpa para la fabricación del papel con el cual serán hechos los libros.

Como una primera aproximación a responder este dilema, encuentro una lista en la que contraponen los pros y contras de los libros digitales en comparación con los libros de papel de acuerdo a su impacto ecológico. Es una lista que más bien parece de los mitos urbanos en relación a los libros, pero vale la pena considerarla. La reproduzco y comento:

1) El libro de papel mientras más se usa y más se lee, más “verde” (greener) se vuelve: el argumento es que si, si bien para fabricar un libro de papel hace falta talar árboles y usar químicos perjudiciales, este libro puede ser leído varias veces por la misma o por distintas personas y que, por lo tanto, al pasar de mano en mano “paga su costo” de alguna manera, ahorrando que se tengan que imprimir otros. Esto querría decir, que los libros de viejo serían más ecológicos que los nuevos. Obviamente, esto no toma en cuenta las consecuencias que tiene el deterioro de los libros de papel que incluye el polvo y los hongos, entre otros.

2) El peso de los libros: los libros en papel suelen ser pesados. Mientras más páginas tienen, más pesados son y, por supuesto, mientras más gramaje tenga el papel, pues más pesados aún. Los libros digitales, en comparación, son mucho más livianos. Sin embargo, ya se está pensado dónde se almacenarán la gran cantidad de documentos que se tiene previsto digitalizar para conservar la memoria humana. Hasta la luna ha sido pensada para este cometido.

3) Los libros digitales no pueden serlo sin energía: uno de los primeros puntos en contra de los libros digitales es que necesitan un vehículo para ser leídos. Bien sea una computadora, un lector de libros digitales, un iphone o un smartphone, lo cierto es que los libros digitales no pueden leerse sin energía, sin electricidad. Por poco que sea el gasto que implique, es un gasto para la naturaleza.

4) Los libros digitales no tienen valor de reventa Los libros de papel a medida que envejecen y se agotan se transforman en objetos especialmente valorados en el mercado de los libros de viejo. El mundo editorial español, en particular, tienen una velocidad de recambio de los títulos, que muy pronto muchos de los libros que están hoy en los mesones de novedades pasan a ser reciclados, sus páginas convertidas nuevamente en pulpa para la elaboración de nuevos volúmenes. Los que sobreviven se transforman en ejemplares raros y más valorados, mientras que los libros digitales no tienen un valor editorial como tal. Allí ya hay otro punto interesante para reflexionar.

5) Libros digitales=basura digital: Los libros digitales no vienen solos, es decir, no existen si no es a través de equipos electrónicos que le sirven de vehículo de publicación. Sean lectores especiales para ebooks como el Iliad o el Kindle, a cualquier tipo de pda o teléfono celular, tal como ocurre con las computadoras los equipos en los cuales leamos nuestros libros digitales, pasarán de moda y vendrán nuevos con más capacidad y nuevas utilidades que nos llevarán a sustituirlos y comprar nuevos. Los viejos quien sabe dónde quedarán: arrumados en alguna esquina o francamente en la basura haciendo crecer mucho más los desechos digitales que contaminan, entre otros, a nuestros mares.

Cinco puntos para reflexionar sobre el impacto ambiental de libros digitales y libros de papel. Por supuesto no se agotan y habrá muchos otros que puedan aportar nuestros lectores. Los demás temas, como el impacto educativo por ejemplo, quedarán para otros post. Mientras tanto, de lo que si no hay que dudar es de que lo que se viene es una carrera por nuevos equipos y formatos que desarrollen y hagan accesibles los libros digitales. Habrá que considerar la fuente de energía, entre otros.

Vía | Riverwired
En Papel en blanco | Saramago y los libros amigos de los bosques

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Comentarios

  • 1

    Sólo quiero comentar los puntos 3 y 5 ahora, aunque todos ellos me parecieron interesantes y me dejan en qué pensar. El 3 es un punto muy en contra del libro digital, y no sólo por lo que se comenta de la energía, pero más aún por los formatos, si es que pensamos en un futuro lejano, en la preservación de nuestra cultura. Pensemos en un arqueólogo que, explorando, se encuentra con los restos de nuestra cultura: un disco duro lleno de información. Aún si, por algún milagro, el disco no está dañado e inservible, ese arqueólogo no podrá jamás leer la información que contiene, pues desconoce el formato (cifrado) que utiliza. Punto a favor de un formato físico.

    El punto 5, por otro lado, me parece bastante irrelevante. Yo tengo una computadora y leo mis libros en ella. Cuando tenga que cambiar mi computadora, la cambiaré, y eso no depende de los libros digitales, depende de muchos otros factores. Lo mismo con los celulares, pdas, etc. Yo creo que el libro digital no tiene tanto peso todavía como para ser un factor en la producción de basura digital.

    Me quedo pensando… y guardo mis reflexiones sobre el valor educativo para el otro post.

  • 2

    Gracias, Sr Penaloza, por su comentario. De lo que se trata aquí, creo, es de tratar de incluir la mayor cantidad de elementos en la reflexión en torno a las supuestas bondades de los libros digitales. Yo me declaro a favor de ellos, al mismo tiempo que una apasionada de los libros de papel, cuya experiencia de lectura nada, ninguna pantalla puede igualar. Sin embargo, cuando pensamos en el alcance y la disminución de los costos en la adquisición de libros, ergo, de herramientas de aprendizaje, allí el panorama comienza a cambiar. Por eso dejé el análisis de la influencia de los ebooks sobre la educación para un nuevo post. Probablemente allí esté a futuro su principal impacto.

  • 3

    Ahora que tuve toda la noche para pensar un rato más, quería agregar un breve comentario más. La basura (y mucha) también la producen los libros en papel. El punto 1 dice que un libro es releído y pasado de mano en mano por mucho tiempo, pero esto no siempre es así. Hay de libros a libros. Algunos, como el Quijote encuadernado en piel del siglo XIX que tiene un conocido mío claro que siguen ese patrón. Otros, como el nuevo testamento que me regalaron frente a la cafetería la semana pasada, definitivamente no. La gran mayoría de ellos estaban tirados a la vuelta de la esquina y terminarían en un contenedor de basura o quemados. Saludos.

  • 4

    Sr. Peñaloza. Gracias por las reflexiones nocturnas y si, justamente, los libros de papel producen mucha basura, con la diferencia de que se trata de basura biodegradable en tanto las tapas, etc no hayan sido elaboradas con materiales tóxicos no reciclables. No es igual la evolución de un libro tirado a la basura que la de un monitor o un cpu o un teléfono celular. Justo el tema que menciona de la biblia es excelente porque se trata del mismo libro, quizás versiones distintas, fragmentada uno de ellos pero diversas condiciones hacen que los tratemos de maneras distintas: que a uno lo cuidemos y que al otro lo desechemos. Fascinante: no todo está en el libro como tal. Saludos!

  • 5

    La industria del papel es un negocio, la seguirán explotando hasta que ya no quede ningún árbol, luego no me creo eso del impacto sobre el medio ambiente, de hecho nunca van a detenerse solo cuenta el dinero, el beneficio del momento, ahora y mañana?… veremos. Personalmente no tengo una idea clara, hay libros como los diccionarios, que lo prefiero digitales, el acceso es mas rápido y cómodo. Un libro me puede gustar si esta dentro del abanico de mis gustos, por su forma, tamaño, el tipo de letra, la presentación, en cambio ver la foto de este libro en la pantalla de una librería en línea, que no te dice nada de su aspecto verdadero, luego no tiene para mi el mismo atractivo. Si el libro electrónico que compro equivale a uno de 50 paginas en papel, si estoy en una librería y al lado hay otro libro interesante y por el mismo precio me puedo comprar un libro de 800 paginas de un autor favorito, puedo decir que invierto mi dinero de manera mas ventajosa, en línea no puedo hacer lo mismo. Lo del gasto de energía, bueno en general cuando leo estoy escuchando la música de mi grupo favorito, conmigo no hay ahorro de energía. Una tormenta eléctrica me dejo sin luz toda una tarde, hace un mes, el libro no la necesita, ahí me pase la tarde tranquilo leyendo, celulares, lectores de mp3 y me imagino lectores de libros electrónicos, si no has cargado la pila, pues no funciona.

    Bueno somos una generación que esta entre dos aguas, si tenemos la costumbre de abrir un libro, de ir a la biblioteca, pasar a la librería, no creo que abandone este hábito. Por otro lado la página virtual me gusta también, para informarme, buscar alternativas, comentarios. Saludos. /

  • 6

    Desfasado me recordó algo que he venido pensando desde que comencé a discutir sobre los libros en papel y los libros electrónicos. Yo creo que mucha gente confunde lo que es un libro con su forma física. Por ejemplo, si yo tengo los siete libros de las Crónicas de Narnia, son SIETE libros. Si alguien hace una edición que contiene los siete dentro de una sola encuadernación, siguen siendo SIETE libros; no se convierten mágicamente en uno solo, únicamente por estar encuadernados juntos. Lo importante de un libro, para mí, es lo que contienen, y no su "empaque". Por supuesto, como dice Desfasado, hay situaciones en que el libro electrónico tiene ventajas sobre el papel (pero eso lo quiero dejar para la discusión sobre educación que espero venga pronto). Pero si el contenido necesita 50 páginas u 800 para expresar lo que necesita (sea lo que sea eso), no debería ser relevante al valor del libro como tal. Es su contenido lo importante, lo que nos ofrece, nos dice, nos hace pensar, decir y hacer. Otro ejemplo burdo, para mí, como matemático, tienen mucho más valor las 128 páginas de Surreal Numbers de Donald Knuth (13€ en Amazon.de) que las 1650 del Springer Handbook of Mechanical Engineering (266€ en Amazon.de). Ah, y antes de que se me olvide, por favor no me llamen "Sr." que me hace sentir viejo :P Con "Rafael" es más que suficiente.

  • 7

    Vaya, que se pone interesante la conversación. A mi también Desfasado me ha puesto en la situación de recrear el momento de la lectura y es exactamente así como él dice. Me ha tocado también quedarme sin luz en casa y valorar (o revalorar) lo que es la lectura tranquila y sin prisas de un buen libro. El tema del mercantilismo, si, está allí y la verdad es que muchos prefieren un libro nuevo a un libro usado aunque sea exactamente el mismo. Rafael (perdón lo de Sr, lo que pasa es que el nombre completo me "imponia respeto", asi que, de ahora en adelante, Rafael), con lo que dices tocas uno de los puntos a mi juicio más importantes en todo este tema que es el de la definición misma de libro y del valor que cada uno de nosotros le da, dependiendo de nuestras predilecciones, lecturs, previas, necesidades de formación o investigación, etc. No es lo mismo Justine, Balthazar, Clea y Mountolive, por separado, que El Cuarteto de Alejandría como un todo, aunque cada uno de ellos pueda ser leído independientemente. Cuando se leen los cuatro se cierra una gestalt. En cuanto al contenido, un libro digital y un libro de papel son iguales. No lo son en cuanto a la experiencia que nos brindan. El número de palabras no nos dicen el valor del libro, ni su peso tampoco (aunque nos puedan dar indicios de su precio, quizás. Es un tema más complejo de lo que podemos pensar al principio.

  • 8

    Para mí todo el tema del papel es muy complicado. En mi vida intento ser lo menos ecológica-irresponsable, cuidando de mis gastos de agua, de lo que compro, etc. etc. etc. Pero no puedo renunciar al papel, no puedo comparar una carta a un correo electrónico de la misma forma que un libro en papel es distinto del libro digital. Mis libros son mi tesoro y me siento dividida entre una de mis principales aficiones y el convencimiento de que si no cambiamos, este estilo de vida desaparecerá y entraremos en un horrible período de luchas por los lugares habitables, por el agua, por la comida.

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