Os parecerá un tanto raro que empiece esta entrada de literatura hablando de un acelerador de partículas construido en las instalaciones del Diamond Ligth Source en Oxfordshire (Inglaterra). Pero tiene más sentido de lo que parece.
Un acelerador de partículas es, a grandes rasgos, una máquina que mediante campos electromagnéticos acelera partículas hasta que alcanzan velocidades inimaginables. Luego, por ejemplo, hacen chocar estas partículas y así se consigue saber de qué está formada la materia en sus partes más diminutas (mucho más diminutas que un átomo). Esto es lo que hacen en el LHC, por mencionar el acelerador de partículas más grande del mundo.
Pero un acelerador de partículas también puede ser un tubo de rayos catódicos ordinario, de los que forman parte de los televisores que tenemos en casa.
Después de este pequeño galimatías, vayamos la literatura.
Llamado la Fuente luminosa de diamante, el Diamond synchrotron comenzó a funcionar en enero de 2007. La luz que puede generar este artefacto es 100 mil millones de veces más brillante que un rayo X estándar médico.
Así pues, los científicos esperan usar la luz del Diamond synchrotron para “leer” los textos antiguos que han sufrido el daño significativo. Porque los potentes rayos X permitirán hacerlo sin ni siquiera abrir el libro. El synchrotron emite un rayo X tan poderoso que, al incidir en una voluta, permite producir una imagen de 3-D del texto.
La técnica ya ha sido aplicada satisfactoriamente en textos escritos con la tinta de hierro, que los escribanos comenzaron a usar en el siglo XII. Algunas de las tintas hechas con extractos vegetales y sales de hierro utilizadas en el Siglo XII deterioran el tipo de pergamino utilizado, imposibilitando la lectura de documentos valiosos.
El pergamino, hecho de delgadas fibras provenientes de la piel de vacas, ovejas o chivos, contiene colágeno, sustancia que reacciona ante la tinta de hierro convirtiéndose en gelatina. Cuando está seca es muy frágil y cuando se humedece se transforma en una especie de crema que destruye los documentos si se manipulan.
Con lo cual, gracias a un aparato que parece salido de una película de ciencia ficción, muy pronto podremos acceder a nuevos textos que hasta ahora habían permanecido inéditos. Textos como los Pergaminos del Mar Muerto o las partituras de Bach.
Vía | Al-Químicos

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