El lado más negativo de la censura o el control de contenidos es que se eliminarían de un plumazo todas las producciones de FICCIÓN.
Pero en la REALIDAD existen personas que se burlan de los defectos de los demás, que cometen crímenes, que violan los derechos de los más indefensos. Eso es indiscutible. Así que, bajo esa premisa, uno se pregunta, también, ¿la FICCIÓN recrea alguna faceta de la REALIDAD o debe obligatoriamente, so pena de excomunión o denuncia, deformar la FICCIÓN para que influya en la REALIDAD para que ésta última se acabe pareciendo a la FICCIÓN?
Si así fuera, ¿no deberíamos denunciar a los creadores de contenidos de FICCIÓN por tratar de cambiar la REALIDAD a su antojo bajo los parámetros ideológicos de la mayoría? ¿La FICCIÓN debe evangelizar?
Vivimos en la sociedad menos violenta de la historia de la humanindad (incluso menos violenta que en los lugares donde no llegan películas como A serbian film). A pesar de los videojuegos violentos, las películas gore, los granguiñolescos telediarios o el bovino fútbol, la violencia desciende. Tal vez porque sabemos separar muy bien realidad de ficción (como prueba, la sociedad japonesa, que compagina productos hiperviolentos con los índices más bajos de crímenes de sangre).
Censurémoslo todo, porque todo puede ser potencialmente peligroso. Incluso aquello que creemos cierto y bueno. Porque lo que antaño era cierto y bueno, hogaño ya no lo es, y viceversa.
Porque las novelas, además de su poderoso influjo intelectual y emocional, también pueden ejercer como grandes inspiradores de modas y tendencias, incluso nocivas. Como sucedió con Las penas del joven Werther.
El efecto Werther toma su nombre de la novela de Goethe Las penas del joven Werther, publicada en 1774, una novela muy leída en su día por la juventud, que empezó a suicidarse de formas que parecían imitar la del protagonista. De hecho, las autoridades de Italia, Alemania y Dinamarca la prohibieron por esa razón.
En ese sentido, ¿os imagináis un comité censor que determinara cómo deben presentarse las historias narradas en los libros a fin de evitar el contagio de ideas nocivas o el incremento de muerte o dolor?
Tal vez muchas novelas hagan daño. Pero más daño haría en general el determinar qué se puede decir y cómo debe decirse, limitando los movimientos del autor, amordazándolo para evitar que algunas personas salten desde un puente. Porque hay saltos y saltos.
Tal vez las noticias puedan maquillarse para evitar determinado impacto social y emocional. Pero las novelas no son noticias. Las novelas son algo así como ventanas multisensoriales a la vida. Y la vida, lamentablemente, está llena de dolor y sufrimiento, de suicidas, asesinos, pederastas y personajes de similar ralea. Negar eso sería como negar la literatura. Y entonces sólo existiría El mago de Oz.
La libertad comporta efectos secundarios indeseados. Pero ¿estamos dispuestos a pagar el impuesto que supone la falta de libertad a fin de evitar esos efectos? Por mi parte, la respuesta es no. Probablemente, si me quedara en casa, rodeado de algodones y de médicos que chequeran mi salud, mi vida sería mucho más larga y segura. Pero ¿acaso estaría vivo de verdad? Hay vidas que no merecen ser vividas.
Alguien dijo una vez que prefería morir en alta mar que vivir en una cama. Extrapolado al mundo de los libros: prefiero que las letras de un libro me estallen en el cerebro que la tontuna de sus letras acabe por dibujarme una telaraña de babas en la comisura de la boca. Como un paciente lobotomizado.

Comentarios
Brillante, ciertamente, la serie completa. Y el comentario de que esta sociedad es la menos violenta de la Historia (en ciertos lugares, no en aquellos que parecen anacrónicos, fijate tú por dónde), me recuerda a "El Club de la Pelea", y lo difícil que es hoy en día conseguir una pelea de la nada
Muy educativa la serie de tus articulos. Estoy de acuerdo al cien por cien con lo que comentas... cada vez que leo o me entero de casos parecidos de censura me estremezco.
Muy interesante :) ¡Gracias por la serie!
http://javicrespo.blogspot.com/
Muy interesante todo el artículo.Estoy completamente en contra de la censura en el ámbito de la ficción, pues al fin y al cabo eso es y no otra cosa: ficción. ¿La literatura,el cine,la pintura, el arte en suma, crea pervertidos,asesinos o dementes? ¿O tal vez los descubre?¿Tenemos que prohibir "El silencio de los corderos"?,¿los videojuegos, por el asesino de la katana?¿la mitad de la pintura y escultura mundial por pornográfica? ¿al coyote y al gato Silvestre? Quien se tira por la ventana después de ver una película ya estaba enfermo de antes y la culpa no es de Supermán. .....¿Cómo, qué dices?¿que los mate a todos?....Bueno, os tengo que dejar que Hannibal me está hablando en mi cerebro. Je,je,je.
Buen artículo, me diste ganas de volver a leer "Los 7 minutos" de Irving Wallace
El problema es que censurar una obra al completo por un detalle, es un crimen. Como ejemplo se me ocurre "El retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde, que en su tiempo sufrió la ensura por dejar entrever (nada esplícito) comportamientos homosexuales. La pena es que detrás de esa obra había reflexiones mucho más interesantes que fueron censuradas por la ideología de la época. Y en fin... la censura es una manera de no-vivir mejor.
Si censuramos la ficción porque muestra violencia (independientemente de si la obra en el fondo está condenando esas acciones o no) y se teme un fenómeno de imitación en las personas susceptibles, tendremos que censurar la realidad por los mismos motivos
Documentales e informativos tendrían que dejar de hablar de asesinatos, revueltas, maltratos, terrorismo, drogas. Viviríamos en la era de los tabúes, en un mundo en apariencia perfecto, pero podrido hasta la médula
'chequera' o 'chequeara'? Creo que es llevar las cosas demasiado al otro polo, Sergio. Estoy de acuerdo con la libertad de expresión, pero no con nada absoluto: sigo defendiendo los horarios de programación infantil y los padres deberían implicarse más en lo que ven y leen sus hijos -cuando algo ven y algo leen, pero es que hoy día ya internet lo engloba todo y leer no es sólo sentarse a leer una de Salgari-, redondeado por la educación obligatoria que tendría a mi parecer que incidir un poco más en el desarrollo de crítica y autocrítica, como una mínima barrera hematoencefálica, ya no sólo para mejor decidir si hacer caso a lo que ven y leen sino a sus iguales también. Pero la libertad por la libertad... también está la libertad de crecer en un entorno que ofrezca algo más que violencia, que al menos virtualmente, está por todas partes.
Y no creo que haya tan poca violencia, Sergio: a cada momento surgen conflictos que no nos llegan, empezando por África
Abrazos
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