Aunque no seas ni quieras ser escritor, por favor: aprende a escribir (I)

5 comentarios

Parece que aquéllos que no quieren hacer de la escritura su profesión estén exentos no sólo de evitar las faltas de ortografía más elementales, sino incluso de mostrar unos mínimos de claridad y coherencia en su expresión escrita.

Esto viene a cuento porque a veces recibo algunos correos o comentarios vía blog que, literalmente, no entiendo qué significan. Que uno tenga más o menos faltas ortográficas pudiera parecer poco importante, aunque en absoluto lo es: una única falta ortográfica puede llegar a cambiar por completo en sentido de una frase. Pero que, encima, uno no sepa expresar sus ideas con un mínimo de claridad y orden, deja de manifiesto que nuestro sistema educativo padece graves deficiencias.

Entiendo que escribir es difícil, e incluso antinatural. Estamos acostumbrados a pronunciar las palabras casi a continuación de que se nos ocurran en la cabeza. Estamos acostumbrados a divagar, a caer en nudos gordianos, en contradicciones, en titubeos, en continuas matizaciones… siempre apoyados por el elocuente lenguaje no verbal. Nos encanta hablar aunque no digamos nada, porque hablar tiene más de concordia social que de comunicación real.

Por tanto, muchos abordan la expresión escrita con el mismo espíritu cutre e improvisador. Cuando al escribir podríamos ser mejor de lo que somos, pues no, decidimos muchos seguir siendo iguales, echando a perder las fabulosas capacidades que tiene la palabra escrita, meditada, corregida, verificada y supervisada.

No soy uno de esos culturetas con una percepción jerárquica de la cultura, tampoco un amante de la pureza de la lengua (soy el primero en jugar con la lengua y e permitirme licencias, digievolucionando el texto). Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Uno puede escribir taquigráficos SMS para sintetizar un mensaje en las hechuras de un móvil. Incluso puede permitirse chatear con algún amigo con el deje rural y arenoso de los borrachos. Uno puede hacer, en resumidas cuentas, lo que le dé la realísima gana.

Pero todo ello es permisible si en determinadas circunstancias esa misma persona es capaz de cambiar de registro. El quid está en el registro: parece que cada vez más gente use únicamente un registro. El registro de la verdulería (perdón por los verduleros) o el de los ascensores (perdón por los ascensoristas): hoy hace bueno, ¿eh? Sí, hace bueno.

A cuento viene una noticia de hace unos años, en la que el titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga, España, un tal José Manuel Ruiz Fernández, decidió pasarse el tema del registro por los bajos y redactar una sentencia en la que condenaba a un toxicómano que trató de robar a una ciega en un argot enjundioso y callejero, en plan “mi rollo es la ley”. En la sentencia se leían cosas como que la ley impone “menos pena a los choris si les trincan y se comen el marrón”, o refiriéndose a la ciega, que “casi todos los vendedores de cupones los tienen bien puestos y es difícil dársela con queso”.

Finalmente, la sentencia recoge la siguiente alusión a la ONCE: “Si no tiene un duro el hombre, pues qué le vamos a poner, la mínima, 200 pesetillas por día, como el del anuncio del giliflautas ese de la ilusión (hombre, qué casualidad, ese abominable anuncio es de la ONCE, me parece).” El Consejo General del Poder Judicial, obviamente, anunció que expedientaría a este juez cachondón.

No creo que existan fórmulas para aprender a hilvanar un texto bajo unos parámetros mínimos de exigencia. Leer mucho, quizá; leer con atención. Mucha práctica con el boli, también. Pero sobre todo y ante todo, cuidado y esmero, y cierto amor por las cosas bien hechas. Cierto cuidado por la imagen que damos a lo demás.

Sin embargo, todavía me sorprendo de que existan individuos que no conozco de nada que se atrevan a ponerse en contacto conmigo de una forma tan deslavazada que apenas soy capaz de extraer el sentido del mensaje. ¿Tan acostumbrados están estos comunicantes a la pereza lingüística que no reparan en que su texto es también su carta de presentación? ¿No se dan cuenta de que con su texto es como si se presentaran a un acto social provistos únicamente con unos calzoncillos manchados de zurraspas?

Parece que no. Parece que es mucho más importante el tono de color del tinte para el pelo o la marca de los pantalones. O la moto trucada con la que circulas dando por saco a todo Cristo. Pero si “haber” y “a ver” son cosas distintas o no… eso lo dejamos para los puntillosos académicos de la lengua, tan remilgados ellos, tan poco en la onda, tan peripuestos que jamás cruzarán la aduana de una discoteca de moda. La gente que mola ya se entiende entre sí. Hablando (mal) se entiende la basca, que decía Jesús Vázquez en aquél mítico programa de la televisión.

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Calítoe.:. !

    Ay, la anotación que siempre quise escribir… Bueno, ya proferí algo similar en más de una ocasión, pero me alegro de que desde aquí se le dé más difusión al tema en cuestión. A ver (y a ver si alguien se da por aludido con esos asteriscos) si a partir de ahora dejo de sentirme apuñalada cada vez que leo un mensaje.

  • 2

    Avatar de El Hoyganista Impaciente !

    Pues nada, cuando te encuentres con un escrito como ese o como el del cartel, lo mandas para la web de los hoygans. Arreglar el mundo no lo vas a arreglar, para qué engañarnos, ni vas a evitar que los hoygans campen por la internete, pero al menos nos echamos unas risas.

  • 3

    Avatar de enderwiggins !

    para tener ejemplos abundantes de ese tipo de comentaristas, nada más tienes que escribir un post sobre el timo de los SMS o alguno de los múltiples HOAX sobre diversos temas; que si MSN se hace de pago, que si hay un nuevo virus que te formatea el sector cero de tu disco duro, se folla a tu prima y te roba el bonobús,… e instantáneamente, tienes un montón de gente escribiendo en mayúsculas, omitiendo artículos, verbos, nombres, tildes, comas,… y es que el lenguaje es, en su mayor parte, redundancia. Si ellos se entienden, seguro que los demás también, aunque tengamos que hacer un curso de egiptología avanzada…

  • 4

    Avatar de javiergc !

    Felicitaciones por el comentario, una lista de verdades muy adecuada a estos tiempos de la "cateto-tecnología" y la falta de inquietudes y aspiraciones de la gente, sobre todo de los adolescentes que ya se creen adultos porque fuman y llevan un coche "tuneado".

  • 5

    Avatar de Juan Negro !

    Hola Sergio,

    Como siempre, un placer leerte. Desde luego que tienes razón en lo que dices. Pero ¿crees que hay que ponerse tan exigente? En todo caso, habría que empezar a pedir a las editoriales que se apliquen el cuento con algunos de los libros que se publican. Libros que por otra parte son los que leen después quienes acostumbran a presentarse en calzoncillos.

    Juan Negro, Investigador Privado

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