¿Cómo adivinar una palabra cualquiera con sólo 20 preguntas?

10 comentarios

humpty_dumpty.jpgEl poder del lenguaje es incomensurable. Bien empleado, es capaz de instilar ideas, cambiar opiniones, empujar acciones. El lenguaje puede transformarlo todo. Y también es capaz de introducirnos de una forma totalmente nueva en la cabeza de otras personas, hasta el punto de codificar de algún modo su pensamiento más abstracto.

El lenguaje posee tanta información que, incluso, tiene una capacidad para indagar que dejaría en ridículo a Sherlock Holmes. Gracias a las huellas que dejamos al hablar y escribir, la lingüística forense es capaz de certificar si somos nosotros los autores de determinada texto o no. Nuestro idiolecto es casi tan preciso como nuestro ADN.

Hay palabras como las Portmanteau Words de Lewis Carroll, palabras encastradas que contienen varios significados, palabras metidas dentro de otras palabras en un juego de muñecas rusas. Palabras, por tanto, que se escabullen en sí mismas y, de alguna manera, dejan de ser palabras.

Es como lo que dice Humpty Dumpty en A través del espejo. Dice que cuando emplea una palabra significa lo que él quiere que signifique, ni más ni menos. Alicia le responde entonces que el problema reside en saber si puedes hacer que una palabra tenga tantos significados distintos, y Humpty Dumpty replica que el problema verdadero consiste en saber quién manda.

Espiad un día cómo juega un niño en su habitación. Suelen hacerse comentarios en voz alta para animarse a sí mismos, canturrean para disfrutar más o amenizar el juego, como si sintonizaran una emisora de radio. Si empiezan algo dicen frases como “ya empiezo”. Al cambiar de acción, proceden a advertírselo a un oyente imaginario: “ahora esto”. Si terminan, “ya está”. Si manifiestan sorpresa, aunque no haya nadie para escucharlos ni videocámaras filmando la película de sus vidas, “oh, ¿y ahora qué?”, y acompañan las palabras con un aspaviento de las manos.

Nombra los objetos, los cuenta en voz alta o define sus características, diseccionándolos con el irreductible poder del lenguaje. “Éste”, “rojo”, “uno…dos…tres”. Se seducen a sí mismos, marcando el ritmo de sus acciones: “a…sí”.

Es algo similar a lo que ocurre antes de una competición deportiva: es fundamental que el discurso de ánimo del entrenador posea una retórica personal, unas palabras escogidas que acierten a tranquilizar o potenciar los delicados mecanismos que gobiernan hasta el más nimio de los entresijos del cuerpo.

La voz propia incrementa su influencia del Yo ejecutivo. Sin mencionar las virtudes terapéuticas de las palabras, capaces de mitigar o liberar los dolores, como ya descubrió el retórico Antifonte de Atenas en el cuatrocientos antes de Cristo. Loor a la dicción, a los cultismos, a la ortología, a la eufonía, a las palabras exquisitas.

Incluso la palabra más secreta, oculta dentro del cráneo más opaco, sale a relucir con simplemente formular un máximo de 20 preguntas: un conocido juego que pone en evidencia que el lenguaje mismo tiene la capacidad radiografiar los secretos internos del propio lenguaje. (Existen programas que usan este sistema para adivinar nuestro pensamiento, como éste que tenéis online).

Imaginad que tenemos dos amigos y uno de ellos ha ido al cine, pero no sabemos cuál de los dos. Basta con hacer una pregunta para saber quién fue: ¿eres tú? Si lo afirma, ya lo tenemos; si lo niega, es el otro.

Pero si tenemos cuatro amigos, entonces debemos buscar una pregunta que divida a los cuatro en dos grupos de dos. Imaginemos que dos de ellos son hombres y otros dos, mujeres. Entonces podemos preguntar: ¿el que fue al cine es hombre o mujer? La segunda pregunta sería de nuevo ¿eres tú?

Y así sucesivamente. Con tres preguntas seremos capaces de hallar un elemento entre ocho. Con cuatro preguntas, uno entre dieciséis.

Exponencialmente, si realizamos 20 preguntas entonces podremos encontrar un elemento entre 1.048.576 elementos distintos. Más que los términos que hay en un diccionario. Es decir, que seríamos capaces de adivinar cualquier palabra que imaginemos.

Así que tenemos que elegir nuestro conjunto de palabras disponibles e ir buscando preguntas que las vayan agrupando en categorías (es un animal, es pequeño, es una herramienta…). Una vez hecho el trabajo, que elijan la palabra que quieran…, en menos de veinte preguntas los cazaréis.

Vía | ¿Cómo le explico esto a un extraterrestre? de Javier Fernández Panadero

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Comentarios

  • 1

    !
    | 1 estrellas

    Señor Sergio Parra, no es que no disfrute de sus artículos, por el contrario, me gustan mucho, pero me pregunto si usted nos puede dar razón de los otros colaboradores de este blog. Hace unos días que no aparecen y se extraña la variedad de artículos y de opiniones, ojalá y regresen pronto.

  • Respondiendo a #1:
  • 2

    Avatar de Sergio Parra !

    Araceli, descuida, enseguida retomaran la actividad el resto de editores. Sarah y Fausto, los más prolíficos, estaban de vacaciones.

    Un saludo.

    -- editado por última vez a las 05:20

  • Respondiendo a #2:
  • 7

    !
    | 1 estrellas

    Muchas gracias por contestar y bienvenidos a los vacacionistas. Un abrazo desde México.

  • 3

    !

    ¡Magnífica entrada! El lenguaje lo es todo. Los educadores sabemos además, por haberlo podido constatar en nuestro trabajo diario, que el nivel lingüístico recibido en la infancia, en el seno de la familia, determina, aun más, posibilita o hace estéril la educación posterior. Quien habla mal no puede pensar bien, porque el lenguaje, instrumento para comunicar a los demás nuestras ideas, tiene un poder tal, que nos ahorma por dentro. En la escuela de nuestra infancia, hacíamos dictado y redacción a diario. Hoy esa práctica ha sido desechada y eso se nota, de la escuela primaria a la universidad. Incluso en universidades privadas los profesores nos encontramos conque a poco que usemos un lenguaje mínimo distinto del habitual, cosa absolutamente imprencindible en la educación superior, nuestros alumnos nos interrumpen un montón de veces para preguntarnos por el sentido de palabras que debieran conocer desde el bachillerato. La menor convivencia impuesta por el trabajo de sus madres, hace que incluso en familias de clase económica muy desahogada, se note dicho efecto. Tengo alumnos, con su carrera terminada que son incapaces de coordinar un mínimo de apalabras para expresarse en esas notas que escriben en facebook o cuando me envían algun correo electrónico.Pese a ocupar ya buenos puestos de trabajo de nivel, tanto por el tipo de institución donde hicieron sus estudios como por haber pasado el tiempo de estudio en USA que todos ellos hacían en tercer curso de carrera. Román

  • 4

    Avatar de Teresa Fernández Prieto !

    Estoy de acuerdo contigo y con Hampty.Me encantó este post!

    Echamos de menos a Fausto a Sarah!

  • Respondiendo a #4:
  • 5

    Avatar de Fausto Beneroso !

    Muchas gracias por acordaros de nosotros (y echarnos de menos, jeje). Después de unos días de vacaciones descansando y bien aprovechados, ya estamos por aquí con las pilas cargadas.

    Saluditos! ;)

  • 6

    Avatar de hernandodesoto !

    Las obras de Carroll son siempre fuente de consideraciones y buenas ideas. Lo que hacen muchas veces los niños, al expresarse en voz alta, es repasar sus categorías -color, tamaño, posesión...- y narrar la acción como vista desde fuera de él, para darle mayor relieve. Puede con frecuencia también reproducir frases y exhortaciones de referencias como cuidadores, películas, televisión...

  • 8

    Avatar de Josep Oliver !

    ¡Lástima, el programa no llegó a adivinar la palabra "jarretera"! (ni 20, ni 30...)

  • 9

    Avatar de nake90 !

    "Incluso la palabra más secreta, oculta dentro del cráneo más opaco, sale a relucir con simplemente formular un máximo de 20 preguntas: un conocido juego que pone en evidencia que el lenguaje mismo tiene la capacidad radiografiar los secretos internos del propio lenguaje. (Existen programas que usan este sistema para adivinar nuestro pensamiento, como éste que tenéis online)."

    ¡Gané al juego online! Estaba pensando en "electrón" y casi acierta en la pregunta 30 (y eso que 20 es el máximo) cuando dijo "protón".

    Ah!, y hola, es la primera vez que escribo aquí, aunque supongo que muchos me reconocen de xatakaciencia.

  • 10

    Avatar de Juan !

    Yo también he hecho el test, y no fue capaz de adivinar el cargador del teléfono móvil.

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