De cómo las novelas han salvado el mundo: abolición de la esclavitud, malos tratos, sufrimiento ajeno y otras tragedias (y III)

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Tal y como os prometía en la anterior entrega de este serie de artículos, vamos a enumerar un conjunto de novelas que parecen haber suscitado cambios sociales importantes, hasta el punto de que podríamos catalogarlas como catalizadores de empatía.

  • El sentimiento abolicionista en Estados Unidos coincidió con la publicación de La cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher Stowe.
  • Los malos tratos infantiles en asilos y orfanatos empezaron a combatirse justo después de la publicación de novelas como Oliver Twist (1838) y La leyenda de Nicholas Nickleby (1839), ambas de Charles Dickens.

  • Se acabó con los azotes a los marineros gracias a novelas como Chaqueta blanca, o el mundo en un buque de guerra, de Herman Melville, o Dos años al pie del mástil: relato personal de la vida en el mar (1840), de Richard Henry Dana.

Steven Pinker enumera otras tantas obras del siglo pasado en su libro Los ángeles que llevamos dentro:

Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque, 1984, de George Orwell, Oscuridad al mediodía, de Arthur Koestler, Un día en la vida de Ivan Denisovich, de Alexander Solzhenitsyn, Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, La noche, de Elie Wiesel, Matadero cinco, de Kurt Vonnegut, Raíces, de Alex Haley, Azalea Roja, de Anchee Min, Leer “Lolita” en Teherán, de Azar Nafisi y En posesión del secreto de la alegría (novela en el que se describe una mutilación genital femenina), de Alice Walker, elevaron la conciencia colectiva sobre el sufrimiento de gente que, de lo contrario, quizás habría sido ignorada. Posteriormente, el cine y la televisión alcanzaron audiencias aún mayores y ofrecieron experiencias más inmediatas.

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