Resulta frustrante comprobar el volumen de títulos publicados y el escaso tiempo que disponemos para leerlos. ¿Cuántas obras maestras nos estamos perdiendo?
Hace ya algún tiempo, leía en la prensa una curiosa noticia acerca de la pena con la que Turquía había condenado a dos ladrones: durante su estancia en la cárcel, los presos debían leer tres horas cada día y hacer resúmenes de los libros. Observando sentencias como ésta uno se plantea seriamente lo de hacerse ladrón; al menos de ese modo obtendrá un tiempo precioso que cualquiera de nosotros no posee para leer y, además, habrá alguien obligándole a hacerlo, que ya se sabe que somos de naturales perezosos incluso para las cosas que nos gustan.
El juez decidió que el libro por el que tenían empezar era Crimen y castigo, de Dostoievsky. Esa elección me desalienta un poco a la hora de transgredir la ley: no hay nada peor que te obliguen a leer. Y más si eres un prisionero de una cárcel turca y tienes que leer a Dostoievsky, que no es precisamente un autor fácil.
Y es que hay tanto donde elegir que acostumbro a obsesionarme con la ingente cantidad de libros que existen y el poco tiempo del que disponemos para consumirlos (por fortuna, me va por épocas). Se publican miles al año, y además quedan pendientes todos los siglos de literatura que nos precedieron. Hay tanta variedad que abruma.
Yo intento leer, como mínimo y por placer, 50 títulos al año, y aún así me quedo tan corto que busco estrategias para al menos echar un vistazo a todos los libros que puedo. Lecturas en diagonal, imponerme plazos de lectura, aprovechar todos los momentos muertos por mínimos que sean, etcétera. Sin embargo, no es suficiente y uno echa de menos esos Portales de Prosa que aparecen en la saga de Thursday Next de Jasper Fforde para zambullirse en todos los libros que le apetezca.
Lo de los Portales de Prosa suena un poco fantasioso, pero confío mucho en el futuro a este respecto. ¿Acaso no es plausible que en poco tiempo podamos recibir la información que contiene un libro de una forma más rápida y eficaz que posando nuestra vista en una colección de insectos aplastados sobre un puñado de cortezas de árboles prensados? Al igual que años atrás la vida dio un salto del mar hacia la tierra, aprendiendo a respirar oxígeno para explorar un nuevo mundo repleto de posibilidades, éste constituiría otro salto de similar naturaleza: de la tierra firme a la virtual, al ciberespacio, que nos obligará a aprender a respirar bits.
Sócrates ya le había dedicado funestos augurios a la implantación de la escritura en detrimento de la oralidad como vehículo transmisor del conocimiento, así que no es extraño oír parecidos recelos hacia Internet o la Realidad Virtual en relación a la palabra escrita. Porque la tecnología de ceros y unos, a este respecto, supondrá el mayor avance para la literatura desde Gutenberg.
Pronto podremos acceder con un simple click a todas las obras escritas existentes, en una suerte de Biblioteca de Alejandría multiforme y multicapa, retroalimentada y participativa. Y una vez consigamos este prodigio, entonces también surgirán formas de consumo que resultarán más voraces que la simple lectura tradicional. Y por fin, ¡por fin!, podremos conocer en profundidad el contenido de cientos, miles de títulos que irán multiplicándose sin fin gracias a los nuevos modelos gratuitos de distribución. Ya no habrá límites ni de creación ni de consumo.
Dispondremos de más libros que nunca en la historia. Consumiremos más libros que nunca en la historia. Y todo acabará siendo más sencillo que introducir un DVD en el lector correspondiente y tumbarnos en el sofá a disfrutar de las imágenes. La información fluirá de formas que no podemos ni imaginar. Y aunque todo ello suene a ciencia ficción sin fundamento, antes de lo que creemos será viable la creación de la biblioteca que el poeta argentino Jorge Luis Borges ya ideó como experimento filosófico: la Biblioteca de Babel.
Para ser verdaderamente conscientes de las nuevas fronteras que nos esperan a la vuelta de la esquina, me permito transcribir un minucioso fragmento de La peligrosa idea de Darwin, del filósofo Daniel Dennett:
Borges nos relata las desoladoras exploraciones y especulaciones de unas personas que se encuentran viviendo en un enorme almacén de libros, estructurado como un panal de abejas, compuesto de miles (o millones o miles de millones) de huecos hexagonales rodeados por galerías recubiertas de estantes. Si nos apoyamos en una barandilla y miramos hacia arriba o hacia abajo no veremos ni el extremo superior ni el inferior de estos espacios vacíos. Nadie ha encontrado todavía un hueco hexagonal que no esté rodeado por seis huecos vecinos. Ellos se preguntarán: ¿es infinita la biblioteca? Eventualmente deciden que no lo es, pero también puede serlo porque parece que en sus estantes –sin ningún orden, ¡qué lástima- se encuentran todos los libros posibles.
Supongamos que cada libro tiene 500 páginas y cada página tiene 40 líneas de 50 espacios, de modo que hay dos mil caracteres por página. Cada espacio o está vacío o tiene un carácter impreso en él, escogido entre un conjunto de 100 (las letras mayúsculas y las letras minúsculas del inglés y de otras lenguas europeas, más los espacios vacíos y las marcas de las puntuaciones). (Borges escogió cifras ligeramente diferentes: libros de 410 páginas con 40 líneas de 80 caracteres cada una. El número total de caracteres por libro es bastante cercano al mío: 1.312.000 frente a 1.000.000, lo cual no representa mucha diferencia. Yo escogí números redondos para un más fácil manejo). En algún lugar de la Biblioteca de Babel hay un volumen constituido en su totalidad por páginas en blanco y otro volumen lleno de signos de interrogación, pero la inmensa mayoría consiste en un galimatías tipográfico: ninguna regla ortográfica ni gramatical, y, por descontado, ninguna regla de sentido, prohíbe la inclusión de un volumen. Dos mil caracteres por página, a 500 páginas por libro, suman 1.000.000 de caracteres por libro, así que para 100 libros la cifra de caracteres es 1001.000.000. Dado que se estima que en la región del universo hay solamente 10040 (más o menos) partículas (protones, neutrones y electrones) que podemos observar, la biblioteca de Babel no es ni de lejos un objeto físicamente posible.
Son muchos libros. Demasiados. Pero ¿quién iba a decir hace 10 años que podríamos ver estrenos cinematográficos en nuestro trayecto en tren en un pequeño dispositivo alojado entre nuestras manos? Son muchos libros, demasiados… pero confío en que pronto los podamos tener todos dentro de nosotros.

Comentarios
Cuanto envidio a esos hombres que tienen el tiempo para leer, y tienen una excusa para no dejar de hacerlo. Me encantaria que en las escuelas la lectura fuera asi y en los hogares se apoyara mas tal actividad. Digo, aqui en Colombia la lectura es un deporte olvidado y no hay familia que apoye tal actividad.
Estos mecanismos que la tecnologia nos deja son lo mas esperanzador para el futuro. Podriamos sumergirnos en la lectura de tal modo que nuestros sentidos reciban las simulaciones de realidad mas fluidas, sacadas de las letras de nuestros libros favoritos.
"¿Cuántas obras maestras nos estamos perdiendo?"
Ninguna o muchas, depende de la óptica. Decía Montesquieu que hasta que un hombre no ha leído todos los libros antiguos, no hay ninguna razón para preferir los nuevos. No es que esté del todo de acuerdo con su afirmación, pero sí que me muestro bastante pesimista respecto al futuro literario y considero que más bien pocas obras maestras de la talla de los clásicos reconocidos quedan por publicarse para nuestra sorpresa o de las generaciones futuras, aunque espero equivocarme en mi agorera previsión.
Lo que sucede es que muchas veces nuestra insaciable curiosidad literaria, nos lleva a "picar" entre las variadas novedades y postergar para una mejor ocasión esa obra clásica que tenemos aparcada en la estantería, entre otras cosas porque su lectura no nos despierta tanto interés, precisa y paradójicamente porque somos perfectos conocedores de su reconocida calidad e inmortal fama, ya nos parezca luego merecida o sobrevalorada.
Pero incluso si hiciéramos una excelsa purga y por otro lado, a mi parecer totalmente injusta, y nos quedáramos sólo con los llamados "clásicos y "obras maestras", llegaríamos a la misma conclusión que el autor del artículo en su último párrafo. Seguirían siendo demasiados libros como para leer en una sola existencia asediada por las ocupaciones mundanas.
¿Qué hacer entonces? Pues después de probar variados "sistemas de lectura", creo que lo mejor es librarse de prejuicios y leer a discreción, lo que más te guste en cada ocasión, ya sean obras clásicas, modernas o todo lo contrario e incluso tomarte tus períodos de "reciclaje" y de vez en cuando concederte una semana de "descanso". Puede que no sea lo más culto del mundo, ni falta que me hace, pero a mí este sistema es el que más me satisface y funciona.
Saludos!
Si señor!! Leed lo que os venga en gana. Mezclad clásicos con lo último. Disfrutad de la lectura y hasta que los ojos aguanten..jaja
Quien lee pensando en el libro que seguirá al que tiene entre las manos no disfruta de éste, y vive en vano.
No es por nada pero, yo tengo mucho tiempo para leer, aunque claro yo soy estudiante y encima ahora estoy de vacaciones de verano, estoy leyendo un libro bastante bueno del que me gustaría hacer un articulo de el libro pero no se como se hacen
Pues Carmenm, déjame que tenga la osadía de darte un consejo, pese a no ser ni mucho menos la persona más indicada ni versada en la materia al respecto.
En internet hay sitios en los que se explica de modo un tanto pretencioso como escribir un buen artículo literario, pero en realidad para hacerlo, sólo se requieren tres requisitos: haberte leído la obra, tener tiempo y ganas de los que seguro dispones y sobre todo librarte de esa fútil losa que es la vergüenza.
Siéntate ante el ordenador o ante el folio y comienza a escribir sobre el autor (busca información en internet si quieres) y luego sobre la obra tal cual como tú la viste, lo que te inspiró su lectura, lo que te parecieron los personajes, el argumento, su desarrollo y su final. Todo tal cual te venga, sin complejo alguno, sin pensar si te está quedando "bien o mal", "bonito o feo", porque no tienes que pretender escribir un artículo profesional (si Dios quiere y hay suerte, eso ya vendrá con el tiempo).
Escribe sobre todo, "para ti". Y luego si lo deseas, se lo enseñas a algún amigo o lo cuelgas en tu blog si lo tienes, pero ten en cuenta que independientemente de lo que estos te comenten o de lo más o menos brillante que tu artículo te haya quedado, será "tuyo", en él, estará tu esencia. Y sobre todo habrás dado un paso de gigante. Habrás comenzado a escribir artículos, y cada vez te resultará más fácil hacerlo.
Anímate! Recuerda que Stephen King llegó a tener toda una habitación empapelada de cartas de rechazo de editoriales que no aceptaban sus primeras novelas y ahora mírale, no hay quien le tosa.
Un Saludo!
muchas gracias por el consejo, pero, no se si me gustaria como quedarian las cartas de rechazo de editoriales en mi habitación jijijjiiji
Lamento decir que un pais que considera la lectura como castigo es un pais condenado a la nulidad de los seres y ahoga su propio desarrollo.Aunque hay libros que por gustos,son un verdadero suplicio,intentaria imponerlo de manera constructiva y no a la fuerza...que no hay como el ser humano para llevar la contraria.
En las lecturas, como en la vida, vas subiendo de nivel y según tu época emocional te puedes dar a unas o a otras. No importa todo es válido. 50 al año o tres, sin prisa y sin pausa.Esto en cuanto a tu vida de lector.
También tenemos la vida normal, la de trabajo y familia que nos deja unos retazos de tiempo...en esa podemos leer a ratitos y cosillas más ligeras.
Yo no tengo un plan. Soy anarquica, pero voy tomando nota y en vacaciones... procuro leer lo que tengo anotado en ese cajoncillo de mi mente. Se hace lo que se puede.
El tipo de lectura lo escogemos depende del tiempo que tenemos para disfrutarla y de nuestro estado de ánimo. Algunas veces los amigos me han prestado novelas que les han entusiasmado mucho y sin embargo las he devuelto sin leer.
Sergio Parra: Excelente tu exposiciòn.Brillante. Hay que leer todo lo bueno de nuestros antiquísimos grandes de la Literarura y tambièn los màs contemporàneos, que uno pueda acceder. Yo Trabajo en la administraciòn, luego doy clases de Tango y folklore Argentino .- (En mis horas libres) Disfruto los fines de semana leyendo, todo lo que màs pueda, por el simple hecho que me agrada. La lectura es apasionante, y a su vez nos hace descubrir nuevas sensaciones.- Màs allà del Conocimiento. Que es otro tema.-
El acto de leer no puede ser obligatorio, e incluso diría que a veces lo sentimos como una intuición que nos dice:"Esta historia promete ser emocionante..." y pocas veces me he equivocado. ¿De lo libros que leemos a lo largo de nuestra vida cuántos nos han dejado huella?? Llevo leyendo muchos años, unas temporadas más que otras.. y ahora mismo guardo en mi memoria cuatro o cinco títulos que han sido para mí esas historias donde en su momento me sentí identificada con lo que estaba leyendo y el descubrimiento de autores desconocidos para mí. Lo importante es leer, da igual clásicos o no. Reinvindico la lectura como un acto de placer y al mismo tiempo como salvadora de la soledad no deseada.
Tengo que decir, que siempre me ha gustado leer, pero en los últimos tiempos y una vez libre de algunas obligaciones, leo de manera compulsiva, todo tipo de temas, novela de aventuras, libros de autoayuda, novela negra, libros sobre ciencia, matemáticas, todo me interesa. Cuando entro en una librería, me lo llevaría todo, aunque se que por mucho que lea, nunca podré leerlo todo.
El Nirvana de la Literatura aparece frente a los ojos de los Saltamontes!!!! Un verdadero éxtasis literario tan sólo de leer e imaginar la idea...
Este es un dilema que tengo ya que me apasiona la lectura, cuantos titulos me estoy perdiendo? cuantos libros no estoy comprando que deberia tener en mi biblioteca?.... antes de sacarme el carnet de conducir disfrutaba mis horas en el autobus o el metro con un libro y ahora lo echo de menos, sin embargo siempre hojeo algunas paginas como minimo antes de acostarme, me es necesario e intento llevar siempre un titulo conmigo por si tengo oportunidad de robar unnos minutos de lectura. Y aun asi... la pila de libros en mi mesilla crece siempre jajajaja, the horror!
Tengo también la costumbre de leer unas cuántas páginas antes de dormirme. Ese momento es sagrado para mí. Toda a gustito con mis cojines a la espalda,, y hale a leerrrrr. Si no lo hago es como si me faltase algo. Dicen que leemos poco... no sé qué decir porque cuando voy por las mañanas en el metro me quedo sorprendida de la cantidad de gente que vamos leyendo. Y yo que soy muy curiosa intento ver de una manera disimulada qué tipo de lecturas llevan entremanos. Con el fenómeno Larsson se impuso el decreto-ley de lectura obligada e incluso... algunos llevaban el libro forrado. Una pregunta......¿Creéis que vale cualquier tipo de lectura en el metro????. En mi caso, me inclino por novelas poco densas, que no tengan demasiado trasfondo filosófico... historias sencillas sin necesidad de profundizar en ellas pero luego en mi mesita de noche me espera otra historia que me lleva a investigar por qué el personaje actúa de esa manera y no de otra. En el metro tengo pendiente "El tiempo entre costuras" de María Dueñas y en mi mesita de noche "La decisión de Sophie" de Willian Styron.
No estoy muy segura de que El tiempo entre costuras, sea muy apropiado para el metro, lo digo por el volumen que tiene, no es cómodo de llevar. En cuanto a La decisión de Sophie, me pareció una historia dura.
A propósito de cuanto se publica en España, puede que sea cierto que son demasiados libros, pero cada autor escribe esperando ser publicado, a veces cuando empiezo un libro y luego no me gusta, antes lo dejaba a medio, ahora me obligo a terminarlo, porque pienso que el autor, ha puesto toda su ilusión en él.
Tienes razón que no es un libro cómodo de llevar, normalmente suelo escoger todo lo contrario. En cuánto a la decisión de Sophie, si es una historia dura y sin embargo me parece bella y conmovedora. Son éstas novelas que siempre surgirán preguntas por hacer.. ¿quienes sufrieron más los que se salvaron por destinos de azar de la muerte o aquellos que no pudieron liberarse de la muerte?? El sentimiento de culpabilidad está muy patente en Sophie.. Como la búsqueda de supervivencia la lleva a cuestionarse sus propios valores éticos y morales.. Resaltaría de ésta novela la importancia de la música como elemento de salvación. Cuando Sophie escuchaba música clásica se olvidaba de su pasado. Desde mi punto de vista si una novela no me engancha no me siento capaz de acabarla. Siendo más joven me tragaba todo, unas veces por "esnobismo" y otras por respeto al autor continuaba leyendo pero mi tiempo ahora es precioso y mi objetivo es "la lectura como placer".
"El tiempo entre costuras" se lee de un tirón, la narración es ágil y el lenguaje sencillo, es entretenido. Parece un libro de aventuras. El marco histórico está bien dibujado. Ideal para leer en el metro o la cola del autobús. Nunca te pierdes pero...Pesa y mucho!!Feliz lectura y que lo disfrutes.
El problema es que muchas veces la cantidad no coincide con la calidad. Soy de la opinión de que se publica mucho, muchísimo en España. Pero la calidad deja bastante que desear.
Lo que pasa es que hoy en día prima el dinero y la ganancia fácil, esa es la razón de que haya libros que apenas están un mes en las librerías y si no tienen un éxito inmediato los retiran. En cambio están los típicos best-seller que aún siendo una castaña, ahí están meses y meses.
jo, y yo pensaba que era la unica rara que intentaba ver que leen los demas jajajaja, pero sin que se note mucho eh???, me he llevado una grata sorpresa al notar cuanta gente lee (o finge hacerlo para no mirar a los demas, no se).... para el metro o el autobus prefiero siempre ediciones de bolsillo, porque son mas manejabbles y se meten rapido en el bolso sobre todo cuando te das cuenta que te has pasado de parada hace mucho (a quien no le sucede???) o tengas que irte rapido porque el conductor te dice que ya termino su ruta asi que te bajas o te bajas xDDDD (tambien me ha pasado....ufff). En fin, titulos ligeros depende de quien lo mire, en mis recorridos han caido libros tan diversos como EN el Nombre del Cerdo, Harry Potter y el Principe Mestizo, Y de repente fue ayer, Canta la Hierba, Todo bajo el cielo o Apocalipsis Z...... eso si, intente con Murakami y no pude, lo cierto es que aun no puedo con Cronicas del pajaro blablabla, va a ser problema mio y no del autobus.
Lo peor de no poder leer todo lo que DEBERÍAMOS leer, es que a veces no es culpa nuestra. Me explico. Yo hasta los dieciseis años no leía ni un libro al año que no fuera de los que me mandaban en el colegio. La mayoría de esos libros ya me parecían malos en esa época, donde solo tenía unos 14 años. Algunos de ellos eran libros autoeditados que habían escrito amiguitos del profesor, vamos, un asco. Hasta que al cumplir los 15 mi madre se compró "Los pilares dela Tierra". Todo el mundo decía que era muy bueno, así que decidí leerlo en verano, y por supuesto me encantó. Desde entonces leo al menos dos libros al mes. La conclusión después de este rollazo que os que contado es que, menos analisis sintáctico en las escuelas, y más literatura.
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