En tiempos de literatura 2.0, hipertexto, teclados ergonómicos, pantallas táctiles, software de reconocimiento de voz y hasta aplicaciones que imitan el ruido y la sobriedad de una máquina de escribir antigua, quizá vale la pena regodearnos un poco en el valor emocional, romántico y hasta fetichista de escribir a la antigua usanza, no ya sólo agarrando un boli o lápiz, sino incluso una aristocrática pluma estilográfica.
Hay personas que, enarbolando su pluma sobre el cuaderno, jamás quedan a merced de los caprichos de la inseguridad y de la ausencia de resolución, congraciándose en su soledad laboriosa, ordenada, sin altibajos. Porque a veces el hábito también hace al monje. Y una buena pluma permite conectar mejor con la aureola mágica de la literatura.
Y entonces te aficionas a la suavidad del trazo y al delicado control del grosor de la línea. Y entonces quieres escribir como si dibujaras, como si practicases con el cuaderno de caligrafía del colegio, hasta que tu escritura occidental se parece más a la oriental, a esos ideogramas estampados con la técnica tradicional que contienen variaciones sutiles con significados subjetivos o estéticos, como describía el sicólogo Simon Leys:
La seda o papel utilizados para la caligrafía tienen una calidad absorbente: el más ligero toque de pincel, la menor gota de tinta, se registra de inmediato, de forma irreparable e indeleble. El pincel funciona como un sismógrafo de la mente, respondiendo a la menor precisión, a cada giro de la muñeca. Como la pintura, la caligrafía china se dirige al ojo y es un arte del espacio; como la música, se despliega en el tiempo; como la danza, desarrolla una secuencia dinámica de movimientos, y pulsa rítmicamente.
Yo antes iba a todas partes con una pluma plateada, y con un reservorio de pañuelos de papel, porque al final de su vida útil, la estilográfica solía destintarse dentro de mi bolsa y lo ponía todo perdido. Como no tenía cargador rellenable, empleaba una pequeña jeringa para repostar los cartuchos de plástico. Me encantaba toda esta liturgia de escritor excéntrico y anclado en el pasado.
Es cierto que si hablamos de pragmatismo, no hay nada como un bolígrafo de batalla, con el que podremos escribir hasta 7 kilómetros de líneas. Pero serán líneas sin duende. Con una pluma apenas escribiremos 500 metros, pero esos 500 metros serán únicos, personales y, quizá, intransferibles.
Es la misma sensación que experimentamos al comprobar la hora en nuestro reloj de agujas, a merced de un movimiento mecánico que apenas ha cambiado desde el siglo XVIII, en vez de hacerlo en la lectura digital que hay en una esquina de la pantalla del ordenador, que quizá esté sincronizado con el reloj de cesio del National Institute of Standards and Technology, en Boulder, Colorado, con una exactitud de picosegundos. Es como viajar en el Orient Express, lento y oliendo a caoba.
Tal vez por eso la industria de las estilográficas es más pujante en ciertos sectores. Y es que ahora, las estilográficas no desdeñan las nuevas posibilidades tecnológicas. Por ejemplo, desde firmas como Montblanc ha desarrollado una oferta de ediciones personalizadas limitadas, como explica el director de marketing de Montblanc, Luis Jáuregui:
Son piezas exclusivas desarrolladas por el Artisan Atelier de Hamburgo, donde el cliente participa en la concepción, diseño, selección de materiales y decoración de la pieza, de manera que obtiene un producto absolutamente único, concebido por y para un único cliente.
Incluso se investiga para crear códigos únicos tipo ADN para tintas personalizadas de manera que puedan actuar como elemento adicional de garantía en la certificación de la autenticidad de rúbricas en documentos legales, testamentos, declaraciones y demás.
¿Mi favorita? Bien, eso es muy personal, pero admitiré que, desde que conocí a una persona especial que la usaba, mi favorita es la Waterman Phileas. Tiene un diseño muy clásico, con el cuerpo negro o de colores con efecto mármol, y sobrios adornos art decó en oro. Al principio cuesta hacerse con ella, cuesta “romperse la mano”, encaja entre los dedos de forma un poco incómoda, un poco a contrapié. Con el tiempo, sin embargo, como las cosas que realmente valen la pena, se hace a ti, adquiere un trazo fácil, limpio y sin estridencias, extraordinariamente cómodo, y la presa se hace suave y se amoldaba a tu ritmo de escritura.
Como si viajaras en tren. Como si miraras la hora en un reloj de cuco.
Vía | La Biblioteca de Babel

Comentarios
Al leerte me siento aliviada, me consideraba un bicho raro por ese gusto. Es cierto, "escribir" se ha vuelto algo mecánico, desprovisto del esfuerzo de antaño, tal vez si escribo sólo por éste medio todos logren entender lo que escribí, pero... de mí poco sabrían.
Tengo la creencia de que "lo importante" se escribe así, poniéndole un tanto de mí misma, haciendo de una línea algo único.
Saludos
Maravilloso post! Hacía tiempo que este blog merecía que se prestara atención al mágico mundo de las estilográficas. Suscribo todas y cada una de las líneas del artículo. Y además invito y casi podría decir que desafío a todos aquellos que gusten escribir y que estén acostumbrados a hacerlo con algunos de los modernos bolígrafos de tinta de gel, a que algún día prueben una pluma. "No sé, no es para mí, no me apaño, es un engorro..." Conozco las excusas porque en su momento yo también las hice mías, hasta que decidí probar suerte y lo demás es historia. Desde entonces escribir pasó a ser no sólo una afición sino una pasión. Y no hace falta gastarse mucho dinero para comenzar a introducirse en este bello mundo. Hay muy variadas marcas y de precios muy asequibles. Aún conservo mi modesta Beifa de 3 euros que escribe que da gusto y con la que "me convertí", pero mi marca favorita es también Waterman. Poseo una Kultur (10 euros), una Allure (23 euros) azul y plata con la que más escribo y una Hemisphere (59 euros) también azul y plata pero de formas más redondeadas y mejores acabados y en breve aumentaré la familia hasta hacerme con un bonito estuche donde guardarlas como Dios manda. Y para los que quieran rizar el rizo, sería recomendable que echaran un vistazo al "Método De Escritura Palmer" con el que adquirir una caligrafía digna de los mejores literatos. Yo siempre llevo mi pluma en la mochila junto a mi libro de notas. A algunos les parecerá ridículo, pero la considero tan indispensable como el móvil. Lo tradicional no está reñido con lo tecnológico. Nunca sé cuando voy a necesitarla. Supongo que los que las usan me comprenderán. Los mismos que como un servidor aún escriben felicitaciones navideñas de su puño y letra en vez de enviar un "frío" mail o un sms, los que aún guardamos con cariño discos de vinilo y añoramos los relojes de bolsillo y cadena de plata... El resto imagino que me verá como un bicho raro e irrisorio. Pero bueno, yo soy feliz así. Qué queréis que os diga. Saludos.
Estoy asombrada: escribir con pluma y con esa pluma...puede ser como dibujar pensamientos.
Personalmente prefiero escribir con lápiz. En cualquier caso la caligrafía es como imprimir una huella digital en el texto. Añade emoción.
Muy bueno sergio :) yo paso de usar notebook o cualquier cosa digital para escribir, no tengo plumas como las que mencionas, y mi caligrafia tal ves no es muy buena, pero nunca esta de mas sacar papel y pluma en un momento de inspiracion y hacerlo inmortal para ti mismo
Nunca he sabido escribir con pluma, no sé si es que apreto demasiado o qué, el caso es que no queda bien, por eso me da tanta envidia cuando veo a alguien ecribir con soltura con una pluma. Y eso que en el instituto me pasé todo un curso dibujando con plumilla y tintero.
A mí también me encanta escribir con pluma, el olor de la tinta china, el trazo a veces erróneo, fino y grueso por capricho, el sonido de la pluma rasgando el papel. Yo también suelo llevar una pluma en el bolso para escribir en mi moleskine cuando las ideas aparcaran en mi cerebro, y por supuesto un paquete de pañuelos de papel para los escapes de tinta, pero eso se terminó gracias a un regalo muy especial de mi novia: Una pluma de la marca OHTO. Es muy pequeña, ligera y jamás jamás escupe tinta, por mucho calor o movimientos que haya. Y es que la pluma llama a la musa.
Un artículo maravilloso, casi poético. Yo nunca he sido muy aficionado a escribir con pluma (más que nada por pereza a aprender bien), pero me han entrado ganas de probar...
Pero sin duda, lo que más me llama la atención de las plumas es su diseño. Simplemente me encanta observar las plumas de calidad, con todos esos adornos carentes de sentido y al mismo tiempo bellos (me refiero a carentes de sentido a la hora de escribir, ya que no aportan nada). Algunas plumas merecen un museo propio.
Yo te animo Cendero. Tienes plumas de diseños muy actuales y baratitas. Y sobre el tener museo propio, yo ando detrás de uno de éstos: http://is.gd/bkhEf Pero, claro, luego hay que irlo llenando! xD Un Saludo!
Puede llegar a proporcionar la misma sensación que usar un coche clásico
Yo soy de boli de los de tinta gel, antes si escribía con pluma pero ahora con estos bolis el acabado es muy bueno y son comodos de transportar y guardar.Aunque una mesa de despacho con una bonita pluma y tintero dan un toque muy CHIC.
Yo escribo unicamente con plumas estilográficas, aunque yo tengo problemas para encontrar tinta para ellas aquí en México. Y todo empezo porque queria comprar una pluma fina y un cuaderno de buena calidad por completar con el cliché de escritor.
Escribir con estilográfica es como manejar un auto deportivo... igual que uno simple te mueve al lugar que quieres, pero la sensación con la que lo haces es lo que justifica ese valor extra.
Te dejas llevar y abandonas...empecé a recordar. La memoria es el arma del escritor: el papel secante rosado, la punta de la pluma Parker, el tintero, el dedo sucio, el índice calloso de tanto apretar. Hace años que no las uso y sin embargo siempre imagino que deslizar una estilografica sobre un papel blanco es como ir en patines sobre un lago helado. Quizá pida una para mi próximo cumpleaños.
¡Que alivio! Crei que era una rara ( que lo soy, pero esto ya era más excentricidad) , no por el hecho de usar estilográfica, sino por el hecho de sentirme tan especial cuando la uso. Me identifico totalmente con esa descripción. Tiene una aire mágic, y parece que ya no soy la misma cuando la uso... como si estuviera desprovista de toda esa armadura emocional y no quedará mas que mi esencia. *-*
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect