Mucha gente lo dice. Y yo también, por qué no. Escribo por amor al arte. Por motivos elevados. Para cambiar el mundo, y a mí mismo.
A todos nos gusta pensar que somos buenas personas, honrados, moralmente intachables, coherentes con nuestras ideas, justos cuando hay que serlo, que comprendemos lo que nos pasa y lo que les pasa a los demás, que todo, en suma, responde a nuestra capacidad de gestión. A todos nos gusta pensar con una venda en los ojos. No lo digo yo: bastantes estudios ya indican que la gente más sana mentalmente es la que mejor se autoengaña, considerándose dueña de los avatares de su vida. Saber demasiado no parece ser bueno, al menos las 24 horas del día.
Así que, por prescripción facultativa, sólo vamos a quitarnos la venda un rato, un rato corto, sólo durante el espacio de tiempo que tardéis en leer este artículo (más otro rato para reflexionar sobre lo leído o para replicarme airadamente en los comentarios). ¿Listos? Allá vamos.
Pese al tópico, al héroe no se le juzga por su heroicidad intrínseca sino por los resultados visibles de su heroicidad frente a los demás. Lo mismo sucede con el arte. Uno puede disfrutar montañas con sus pinturas, sus escritos íntimos, sus construcciones babilónicas con mondadientes y demás, pero sólo acaba consumando su orgasmo creativo cuando recibe la valoración de otra persona.
Lo de que el escritor invierte horas y horas de su vida porque el trabajo duro, el proceso, es su propia recompensa, es una verdad a medias. Lo curioso es que se menciona más esta parte de la verdad que la otra, excluyéndola: que el escritor escribe para alcanzar la gloria y el reconocimiento de los otros.
La creación artística en sí misma en un generador constante de autosatisfacción, pero raramente no se ansía también cierta forma de atención. El filósofo David Hume podía permanecer días y semanas postrado en la cama después de que algún crítico despreciara su obra. Hume sabía en su fuero interno que el crítico era un necio que no había entendido en realidad los entresijos de su obra, pero no podía evitarlo. Porque, aunque nos neguemos racionalmente, nuestras emociones tienen muy claro que lo más valioso que existe en el mundo es el respeto de los demás. Uno no se quiere si los demás no le quieren.
Los escritores deben hacer un esfuerzo suplementario para evitar echar un vistazo a las críticas de su obra, y un esfuerzo todavía mayor para que las críticas negativas no emponzoñen su ilusión por seguir adelante. Hasta el autor más seguro de sí mismo, si lo pillan con la guardia baja, puede derrumbarse en un segundo, replanteándose que quizá no sirve para esto, que debería cambiar de oficio, que ha vivido todo este tiempo engañado. Porque, digan lo que digan, lo que se dice nos influye: nos paraliza o nos impele. Lo que más duele a un escritor es que otro escritor al que considera inferior obtenga un premio literario de envergadura, aunque se convenza a sí mismo de que los premios literarios no valen nada o están fundados en la más absoluta arbitrariedad.
Los escritores que jamás publican o incluso que jamás triunfan sueñan con hacerlo, al menos de vez en cuando, al menos cuando se retiran la venda de los ojos. Porque con una venda todos somos muy guapos, muy buenas personas y muy decentes, y también escribimos por amor al arte, por una mística pulsión que trasciende esta inmunda sociedad llena de intereses abyectos. Sí, me gustaría pensar que es así.
De modo que pongámonos todos la venda y sigamos adelante. A pasarlo bien. (Por cierto, no seáis muy duros con vuestros comentarios allá abajo, que uno también es de porcelana, aunque no lo parezca).

Comentarios
Es obvio que es broma eso de: "Uno no se quiere si los demás no le quieren". Uno y el bloguero, sabemos que despúes que lo quiera la familia y amigos muy cercanos, los demás estan por añadidura. No es por cinismo, sino que la vida le enseña a uno eso a las patadas. Por muy neutral que se haga un comentario, no somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, porque es absurdo obligar o humillarse a que lo quieran. Digo que es broma por esto, miren el comentario # 30:
http://www.genciencia.com/fisica/como-funciona-la-ola-de-las-gradas-de-un-estadio-de-futbol
Aqui el bloguero ha hecho, como siempre yo lo he hecho o todos los de aqui que estan seguros de si mismos lo han hecho, es mandar al diablo a cuanto imbecil hipersensible o arrogante aparecen molestando (es inevitable esto en la vida). También hemos recurrido a: ignorarlos (no volverles a dirigir ni siquiera un comentario. Claro que es justo decir, si se lo merecen como los trolls), o si hacen broma ignorarla o seguir la broma o hacerle otra en forma de "venganza", o hacer de cuenta que se reciben bien ciertos comentarios para despues ridiculizarlos y burlarnos de ellos al escondido con la familia o amigos cercanos. Pero también como humildes, recibimos las criticas certeras con sensatez. He aqui otro ejemplo del bloguero, de lo último que les he mencionado, comentarios 22 y 23:
http://www.genciencia.com/genetica/midete-el-dedo-anual-para-saber-si-eres-un-macho
Aclarado todo lo anterior, eso de "uno también es de porcelana", es logico que también es broma. Creo que estaremos de acuerdo con la maxima de Nietzsche de: "Lo que no me mata me hace más fuerte".
Con respecto a lo demás, estoy de acuerdo con esto: En cuanto al desprecio de la fama y el dinero, es algo que apenas les luce a los famosos y a los magnates. Sólo podemos amar -o despreciar- lo que conocemos. Verdaderamente humilde y sensato, es el autor que reconoce que su trabajo está concebido para conmover al otro, que agradece las criticas que lo han ayudado a pulir su trabajo, que sueña con un premio. Los comentarios atinados nos permitirán hacer algunos ajustes necesarios; los sardonicos y los injustos ponen a prueba nuestra coraza y tozudes; los elogios son y serán siempre un dulcísimo bálsamo.
PD: Aclaro que es obvio que este último comentario tan hermoso no es mio, yo no escribo asi de excelente, eso todos lo sabemos. Pero aqui no importa el comentarista sino el comentario. El que quiera saber de quien es, pues es muy facil, todos sabemos que Google lo puede reconocer. Esto para que despues no salga algun patán imbecil a decir que estoy haciendo plagio. De nuevo disculpen la parrafada.
-- editado por última vez a las 15:04
Esto de la venda me recuerda a una narrativa breve del trascendentalista Natt Hawthorne. Creo que se titulaba 'El velo negro del pastor', si mi traducción no me engaña... Al igual que en este artículo, el autor destacaba la sana voluntad de cualquier escritor (y/o compositor creativo) a despojarse de vez en cuando del velo de su alma de artista. Al fin y al cabo, a muchos les afecta el llevarla siempre puesta, y sus recomendaciones no suenan en vano. Yo, después de haber leído estas cuatro verdades por así decir, y haciendo memoria de lo previamente leído, me siento a recapacitar y a intentar defender de algún modo u otro la mayoría del contenido que podemos leer aquí; pues es totalmente verdadero que la venda que en cierto momento nos proteje y nos permite crearnos una identidad que puede convertirse en una coraza desesperanzadora, puede llegar a crear una serie de conflictos que, a la larga, resultan más difíciles de soportar y superar con éxito.
Yo he trabajado (y trabajo) en varias formas de arte (cine, música, escritura) y puedo asegurar que lo hago, entre otras cosas, por dinero. Cuidado, no SOLO lo hago por dinero, pero el dinero me importa.
Otra cosa a decir, es que las críticas no me suelen importar, pero no me refiero tanto a las críticas sobre mi trabajo, si no a las críticas en general. Cuando veo a críticos diciendo que X película es lo mejor, simplemente me da igual. No pienso ir a ver películas porque todos digan que son mejores, aunque tampoco dejaré de irlas a ver por ese hecho. Todo depende de la temática y demás aspectos que muestre el producto. La opinión de la gente es, en el peor de los casos, innecesaria.
La mayoría de nosotros hablamos y opinamos sobre muchas cosas que realmente no entendemos (yo el primero que lo hace) pero que creemos comprender. ¿Que más da la opinión si no vale para mejorar el producto? Porque no nos engañemos, todo el mundo dice que ese producto es peor o está mal hecho, todos decimos que lo mejor es lo nuestro, lo que hemos comprado y elegido, pero casi nadie se para a decir cuales son las cosas que se podrían haber mejorado o incluso dar ideas para mejorarlas.
No negaré a nadie el hecho de que no me gusta equivocarme, pero tampoco niego la razón a alguien cuando la tiene. Si alguien me corrige con argumentos que yo no había considerado, con sumo gusto aceptaré un cambio en mis planteamientos (siempre y cuando eso pueda mejorar el producto objeto de la crítica), pero eso no significa que la opinión de cualquier persona pueda o deba afectarme y ya tenga que modificar mi trabajo SOLO porque alguien pensaba distinto. No, además, y lo se por experiencia, ya sea una chorrada o una obra de arte, gustará y disgustará. No me imagino una sola cosa que no guste a nadie o no disguste a otro. Y mira que se hacen juegos, películas, novelas y cuadros horribles, pero siempre tienen seguidores. Lo mismo que obras magníficas siempre tendrán objeciones.
Así que, a fin de cuentas, me da lo mismo si el autor es arrogante, hipócrita, un megalómano, lo hace por dinero o por amor al arte, lo que me importa es su obra. Y no sería la primera vez que valoro la obra de una persona que detesto (ejemplos rápidos: Hideo Kojima, James Cameron, Steve Jobs, Mel Gibson...), porque para mi son dos dimensiones distintas: en una tenemos al autor y sus motivos, y en la otra la obra. Lo que me importa es si la obra me gusta y me hace disfrutar, no si el autor quería dinero, fama o solo se aburría en su casa.
Bonito e interesante artículo que requiere un inusitado ejercicio de sinceridad consciente por parte de los lectores. No sólo lo expuesto es aplicable al mundo editorial sino que además resulta extrapolable a la vida en general, pues la misma se ha convertido en esta mal llamada sociedad del bienestar en un mercado de competencia brutal, donde todos, absolutamente todos, nos involucramos, ya sea de modo impuesto o voluntario, para lograr reconocimientos y contraprestaciones. Una pena, pero no me preocupa en demasía, estoy convencido, como afirmaba Charles Chaplin, que el tiempo es el mejor autor, pues siempre encuentra un final perfecto.
Saludos!
interesante
A mí me gustaría que me pagaran una millonada obscena por escribir, vivir en una mansión junto a la playa con las paredes forradas de libros, tener un mayordomo japonés y un chofer negro, pagarme mil cirugías para mantener intacta mi belleza para siempre, dar muchas fiestas espectaculares en las que los hombre más guapos e interesantes del mundo cayeran rendidos a mis pies, que siempre calzaría con Manolos o con esos otros zapatos de suela roja que lleva Carla Bruni. Me gustaría dar entrevistas vestida con ropa alucinante y decir que lo material es secundario y que lo único consubstancial a mi persona es mi arte.
Como lo veo poco probable, sigo escribiendo por placer.
-- editado por última vez a las 21:04
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10interesante
Si yo escribiera un libro, me gustaria que lo que escribiera fuera digno de ser leido por alguién con tanta devoción y placer como yo lo he hecho antes. Saber que una persona entre miles a millas de distancia me lee el alma... No me motiva la fama ni el dinero....solo vivir en un libro...
9 Comentario moderado
10Yo tambien estoy de acuerdo con Liliana
8 Comentario moderado
22.5interesante
Malapekora, hoy tu personalidad virtual está resplandeciente, serás la primera invitada a mi mansión en la playa, eso sí, puede que en mis fiestas te encuentres a Pérez Reverte.
¡Oh cielos, creo que me gane un gran problema!¡Yo y mis enlaces!¡Y pense que la estaba arreglando, porque el señor bloguero hace rato que no me dirige un comentario! Por favor disculpeme.
-- editado por última vez a las 16:10
17 Comentario moderado
10Me encantó esta reflexión. Va link en mi próximo Lo mejor de la Quincena, saludos!!!
Yo estoy convencido de que todos los que escribimos lo hacemos para ser leídos, eso lo primero. Luego si te pagan por hacerlo y ganas una pasta ya es la leche pero creo que todo verdadero escritor (sea en el ambito que sea) escribe para vivir en un libro (preciosa frase que han dejado en los comentarios de arriba) o en cualquier otro medio en el que plasmemos una parte de nuestro ser.
http://pabblogger.wordpress.com
Nunca me atreví a escribir: Que miedo!! Si alguien osa hacerlo debe apechugar con la opinión de los demás, es lo que hay. Las cobardes como yo son sólo lectoras. Ser querida y respetada, tener fama y dinero, ser considerada como genia...ser objeto de envidia. Me parece agotador. Prefiero ser reina en un pequeño mundo seguro y tranquilo donde no me afecten los vaivenes de la fama, estar expuesta al publico, querida y odiada...me da mucha pereza. Pero...y si se diera esa realidad?? Escribir la mejor novela, la historia perfecta, público y critica emocionados, entrevistas, en la cresta de la ola y...........después??? Cielos solo queda bajar, hundirse, caer... Vanitas vanitatis.
Yo creo que cuando uno escribe, es para que otros len, y si a alguna persona le gusta mi libro yo estoy satisfecha, obvio que a otras personas no les gustará, pero a estas alturas de la vida la fama es lo de menos, es dejar un legado , y si a varios les gusta mucho mejor,
Lorca decía "escribo para que me quieran". Ahí lo tienes.
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