Goytisolo: "La lectura difícil muestra respeto al lector inteligente"

Paolo Fava 13 de febrero de 2008 5 comentarios

juan-goytisolo-publico-inteligente.jpgHipócrita lector (de este blog), mi semejante, mi hermano, sucede que de vez en cuando me tengo que enfadar contigo. Sabes que lo hago con cariño, porque sólo nos enoja lo que nos importa. Y de vez en cuando tenemos encontronazos, o los vamos a tener. Porque yo hablo, o voy a hablar, mal, o no bien, de un autor que te procura contento, y te lo vas a tomar a pecho, y vas a protestar, y terminarás diciendo que no será ni sesudo ni estiloso pero al menos es entretenido, que ya es decir más que el peñazo de [insertar tópico aquí, probablemente el Ulises], que sólo sirve para que cuatro estirados académicos arruguen la nariz frente a las masas.

Y yo me voy a enfadar también, porque en el fondo quiero lo mejor para tí, y te voy a tratar de convencer de que en la literatura como en cualquier otra cosa, las recompensas se ganan con esfuerzo. Pero sé que tengo la batalla perdida. ¿Cómo defender obras ariscas, densas, antipáticas, frente a las alternativas complacientes y fáciles de las que todos podemos disfrutar? Al que habiendo sitio para sentarse decide hacer todo el viaje de pie, el vagón entero le mira como a un bicho raro y no le disimula su hostilidad.

Afortunadamente hay maestros de la palabra que no tienen mis limitaciones y no conocen vacilaciones. Daba una conferencia Juan Goytisolo en una Universidad del Cairo cuando una lectora le reprochó que su literatura era demasiado compleja. ¿Cabría una respuesta a semejante intervención? Goytisolo la tiene, y es lapidaria.

Dar algo consabido y previsible es tratar al lector con desprecio. La literatura difícil es la muestra de respeto a un público inteligente. No busco un mayor número de lectores, sino de relectores, porque el buen texto literario es el que te obliga a volver a él.

No hay nada de vergonzoso en disfrutar de un best-seller, como no lo hay en pedirse un menú infantil en la hamburguesería para que te den el juguete promocional. Son los pequeños placeres pringosos que le dan color a la vida. Pero dar la espalda voluntariamente a todo un horizonte de expectativas, es más, encerrarse en un mundo mermado y rechazar violentamente a quién te ofrece algo más por algo que sólo puede ser pereza o cobardía… esa es la perseverancia diabólica de la que habla el refrán.

Si no te gustan que te den los crucigramas ya resueltos: ¿Porqué te quejas de que un libro sea difícil? ¿No es la dificultad parte del placer de resolver un enigma? Si eres capaz de correr hora y media detrás de una pelota ¿Porqué te cansa un libro? Pero hay lenguajes que son pesados y tramas que son aburridas. De acuerdo, hay caminos pedregosos. Pero una vez en la cima ¿No serán magníficas las vistas del conjunto? ¿Estás seguro de que son obstáculos insuperables, o puede que te hayas rendido al primer tropezón?

Finalmente, puedes reprocharle todo lo que quieras a los escritores y a nosotros, los críticos. ¿Esnobismo? El que quieras. ¿Sabelotodos? Vivimos de eso. Pero eso no te quita tu responsabilidad. Porque un libro es, ante todo y sobre todo, un regalo al lector. Están los regalos de compromiso, funcionales, de moda, que siempre aciertan aunque sean baratijas y que te dejan más deudor que agradecido. Y están los regalos raros, selectos, altruistas, hechos por gente que te quiere bien. Escritos pensando en tí, para que te leas en ellos. Porque buscan lectores, no consumidores.

No leas difícil por hacerle ilusión a un escritor o porque lo digamos nosotros. Lee difícil porque puedes. Y porque quieres. Porque no te mereces menos. Porque quieres ser dueño de tu mundo y tus lecturas, porque pides más, y porque quieres descubrirlo por tí mismo.

Vía | Yahoo! Noticias

Comentarios

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    Creo que el concepto de "libros difíciles" es bastante ambiguo. Y creo también que existen libros que parecen haber sido escritos para que nadie pueda comprenderlos ni interpretarlos. Alejo Carpentier tiene algunos. Pienso también en César Vallejo, un poeta al que disfruto mucho, por cierto. En su libro Trilce, entre los poemas definitivos que lo componen, aparecen otros casi imposibles. Y yo pienso ¿qué caso tiene escribir un libro que nadie entenderá?

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    ¿Será que los escritores piensan en nosotros durante la confección de sus libros?

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    Más bien creo que Goytisolo pretende no pasar desapercibido. Me pregunto si el literato complicado no será, más bien, como aquel eminente anciano que acude a todas las fiestas y la gente se aleja de él. Tú, que eres nuevo en la fiesta, no lo entiendes, se dirige a ti y descubres a una persona culta, inteligente, cautivadora, entretenida, pero media hora después de axfisiante monólogo ya buscas las salida… terminas por añorar lo más trivial y superficial del mundo. Cada autor tiene un estilo y cada uno reivindica, como es lógico, su parcela… aunque también tendríamos que preguntarle qué es exactamente lo que el denomina complicado.

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    No creo que "literatura difícil" sea un concepto tan complejo como para necesitar una definición. Hay libros/autores que cuestan y otros que no. Alejo Carpentier es un muy buen ejemplo de esto. Cuando digo que los "autores piensan en nosotros" es que tienen un lector imaginario en mente al que ponen a su altura y en el que buscan identificación y complicidad. Si el autor escribe encerrado en su solipsismo, con claves que sólo él puede interpretar, evidentemente esto no funciona.

    No digo que toda literatura difícil sea obligatoriamente buena. Digo que la dificultad no debería ser un obstáculo o una tara negativa para el lector de por sí. Se puede ser igual de crítico con una obra fácil que con una difícil.

    Y Vice, si ser una persona "culta, inteligente, cautivadora, entretenida…" no es suficiente como para salvarte del ostracismo social… por favor no me invites a tus fiestas. Como decían en La cena de los idiotas: "Siempre me quedaría la duda" ;)

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    No sólo te voy a invitar a mi fiesta… además te presentaré al anciano. Por cierto, se llama Ulises.

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