Las obras más influyentes inspiradas por las drogas

11 comentarios

psico2.jpgLos escritores tienen propensión a estimular su cerebro con distintas sustancias a fin de favorecer su prosa y sobrealimentar su creatividad. Es lógico. El cerebro no siempre funciona en óptimas condiciones, y el autor vive de su inspiración, es decir, de su cerebro funcionando a todo trapo.

Hay escritores que se ponen determinada música para despertar las neuronas. Los hay que fuman. Otros, como un servidor, no podemos darle a la tecla con cierta gracia si previamente no nos hemos llenado las venas de cafeína (como Balzac con La comedia humana).

Bukowski empinaba el codo que daba gusto, Faulker le daba al whisky, Raymond Chandler al Gimlet y Truman Capote a los Martinis. Tal vez así lograron huir de lo banal y lo fungible.

En ocasiones, sin embargo, no basta con estimular la verborrea. Hay autores que quieren ir más lejos, alterando su conciencia de tal modo que su obra se convierta en un objeto casi sinestésico. Samuel Taylor Coleridge escribió Kubla Khan (1797) bajo los efectos opio. Sobre este poema onírico, el poeta inglés escribió a un amigo:

Me gustaría mucho, como Vishnu, flotar sobre un océano infinito mecido en la flor de Loto y despertar una vez en millones de años sólo por unos minutos (sólo para saber que dormiré otro millón de años más…  Puedo, en ocasiones, sentir con fuerza estas bellezas que describes, en sí mismas (pero es más frecuente que todas las cosas aparezcan pequeñas) todo el conocimiento que puede ser adquirido un juego de niños (el universo musmo) qué sino un fardo inmenso de cosas pequeñas… Mi mente se siente como si estuviera deseando tener y conocer algo grande (algo uno e indivisible) y es sólo en la fe que las piedras o cascadas, montañas o cavernas, me dan el sentido de lo sublime y majestuoso.

Baudelaire tomaba hachís para escribir Paraísos artificiales (1860). William S. Burroughs escribió Junkie (1953) con heroína; al igual que Jim Carroll The Basketball Diaries (1978). Jack Kerouac escribió En el camino con benzedrinas.

Hay autores que todavía quieren pisar terrenos más psicodélicos, como si se hubieran colado en un mundo alternativo en technicolor. Psiconautas de las letras que, como Alicia, viajaron a otras dimensiones a fin de contar al mundo todo lo que vieron:

-Mescalina: Aldous Huxley con Las puertas de la percepción (1954). Jean Paul Sartre experimentó en 1935 con la mescalina, ejerciendo una gran influencia en su novela La Náusea. Teatro de la Crueldad de Antonin Artaud y la poesía de Henry Micheaux.

-Peyote y LSD: Ken Kesey con Alguien voló sobre el nido del cuco (1962). Timothy Leary con Hight Priest (1968). El periodista gonzo Hunter S. Thompson con Miedo y asco en las vegas (1971). Carlos Castaneda con Journey to Ixtlan (1972). Ginsberg, quien alabó al LSD como alimentador creativo, no tomó esta sustancia hasta después de componer su épica.

-Cocaína: Robert Louis Stevenson con El extraño caso del doctor Jeckyll y Mr. Hyde (1886); Según su hijo adpotivo, Lloyd Osborne, Stevenson escribió esta novela, que nació de una pesadilla, en seis días.

Pero recordad: toda esta experimentación neuroquímica está muy bien para escribir ficción, para soltar las riendas de la conciencia o para lucubrar sin ton ni son, pero no es recomendable a la hora de concebir un ensayo que pretenda aportar conocimiento fidedigno al mundo. Entonces, coincido con George Orwell cuando dijo que la principal ventaja de hablar y escribir con claridad es que “cuando hagas una observación estúpida, su estupidez resultará obvia incluso para ti.”

Vía | Pijamasurf

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Josep Oliver !

    Hombre, algunas de las obras citadas (pienso en el Jeckyll y Hyde), aunque no sean ensayos, yo creo que sí aportan conocimiento fidedigno al mundo.

    Dicho esto, yo soy más bien de la opinión de George Harrison, cuando decía que ellos (los Beatles) habían empezado a tomar drogas para estimular la mente, etc., pero que se dio cuenta de que aquello no servía.

  • 2

    !
    | 1 estrellas

    Personalmente me parece "hacer trampa" escribir bajo los efectos de un alucinógeno o similar. Una cosa es ponerse música, tomar café, rodearte de un ambiente que te ponga en situación... y otra muy distinta alterar el funcionamiento de tu cerebro. No me parece ni recomendable, ni respetable; como escritor aficionado que soy no consideraría mía una obra escrita en semejantes condiciones. De hecho, lanzo la siguiente pregunta: ¿habrían sido esos autores capaces de crear las obras por las que los conocemos si no se hubieran drogado?

  • 3

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    | 1 estrellas

    Yo no le veo nada irrespetuoso a escribir colocado. Al fín y al cabo todos tenemos la oportunidad de meternos un chute e intentar escribir algo que llegue a la suela del zapato de las obras citadas en el post y, entonces sí, dudar de la calidad de estos escritores. No sé si es tan fácil escribir en esas condiciones.

    Sumo a la lista "Bajo el volcán", de Malcolm Lowry, y añado que semejante obra de arte sólo podía estar escrita por un borracho.

    Saludos,

    www.pandemicayceleste.es

  • 4

    Avatar de valolo !
    valolo | 1 estrellas

    Que gran artículo.

  • 5

    !
    | 1 estrellas

    Por otro lado esta'n los escritores que se rehusan a consumir nada que pueda interferir con sus capacidades cognitivas. No tengo ejemplos cla'sicos, pero de autores vivos puedo mencionar a Cory Doctorow y John Scalzi que no toman alcohol, ni fuman, ni se drogan, pero consumen cafeina, y Scott Westerfeld y Justine Larbalestier que ni siquiera lo u'ltimo. A final de cuentas, cada quien encuentra su me'todo para escribir. Decir que X es necesario (o incluso util) para escribir, es siempre una falacia.

  • 6

    !
    | 1 estrellas

    Desde mi punto de vista no se trata de juzgar al autor, sino a la obra. Si el autor estaba drogado, o borracho, o taquicárdico después de cuatro cafés es algo que, en la mayoría de los casos, el lector desconoce, y probablemente sea mejor así.

    El proceso de creación no es tan glamuroso pueda parecer, por lo menos en lo que a mí respecta. Yo, personalmente sólo tomo café cuando escribo, pero no me parece que escribir bajo los efectos de una droga sea engañar. Al fin y al cabo, me repito, lo que importa es la obra literaria como tal, y en la sociedad. Sí se puede tener en cuenta, si se quiere, el estado del autor al analizar un texto, como se tienen en cuenta otros factores sociales. Lo cortés no quita lo valiente.

  • 7

    Avatar de heimdall_ !

    Interesante recopilación. :) Ya se ve que las drogas dan para mucho...

  • 8

    Avatar de Casus !

    Un apunte: Al contrario de lo que cuenta la leyenda, Jack Kerouac no estaba bajo los efectos de ninguna droga cuando escribió el "rollo" original de "En el Camino".

  • 9

    !
    | 1 estrellas

    Interesantísimo el artículo. En efecto, hay mucha leyenda negra en torno a las drogas y a la creación artística (si en literatura la lista es larga en pintura no acabaríamos nunca). Sinceramente, no acabo de creer que se pueda escribir algo coherente bajo el efecto de según que drogas depresoras o alucinógenas tipo hachis, opiaceos, alcohol, lsd. Con la cocaina y anfetaminas, que son excitantes, lo veo más probable. Posiblemente surgan asociaciones mentales geniales, pero la coherencia del texto se derrumbaría por su propio peso. Lo que sí veo muy posible es que se pusieran "moraos", tomaran notas en medio del desbarre lisérgico y más tarde, ya con el cuerpo asentado, las pusieran en orden y les dieran un sentido. Una vez un amigo leyó un relato mio y me preguntó que si estaba drogado cuando lo escribí. Yo le respondí que no, pero el narrador de la historia sí. Definitivamente, una de las mejores críticas que me han hecho en la vida.

  • 10

    !
    | 1 estrellas

    Yo al contrario, sería totalmente incapaz de escribir con cualquier estimulante en el cuerpo... si con un café mi concentración desaparece totalmente, no quiero imaginarme lo que podría hacerme cualquier droga un poco más dura. Sin embargo, con algo de alcohol encima si que he escrito y con un resultado algo aceptable. Pero las drogas, como todo, dependen de cada persona... si nos vieramos como una balanza, hay gente que estaría equilibrada, gente que estaría desequilibrada del lado izquierdo y gente que lo estaría del derecho... digamos que simplemente vas añadiendo o quitando peso hasta llegar a un nivel óptimo... al menos con depresores y estimulantes, con los alucinógenos cambia la cosa bastante.

  • 11

    Avatar de julitodeca !

    Muy bueno el artículo. Me parece normal y lógico que grandes autores escriban bajo influencias de sustancias que alteren su estado de conciencia. Es arte la literatura, y entiendo que no hay arte si no se vive, y creo que una vida rica necesita de las mas diversas situaciones y emociones para tener varios enfoques e ideas del mundo que nos rodea. Salud.

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