Los 5 cuentos infantiles que inspiraron 5 trastornos psicológicos (y II)

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Seguimos profundizando, tal y como lo hicimos en la primera entrega de este artículo, en los trastornos psicológicos que fueron bautizados con nombres inspirados en cuentos infantiles

  • 3. Síndrome de Rapunzel: quienes lo sufren comen tanto pelo que producen una bola de pelos gigante en el estómago o el intestino delgado. En ocasiones, esta masa puede envolverse alrededor de los órganos y perforarlos. Recordad que Rapunzel se caracterizaba por una melena extremadamente larga y undívaga, casi una entidad autosuficiente, con la que Rapunzel incluso puede escapar de su torre tal y como un preso emplearía diversas fundas de almohada anudadas.

Rapunzel es un cuento de hadas de la colección de los Hermanos Grimm. Quienes escribían, además, cuentos infantiles realmente adultos en muchos de sus detalles. Adultos hasta límites difíciles de digerir. Si os interesa seguir leyendo sobre la parte adulta de sus cuentos, quizá os interese revisar el artículo La faceta ‘gore’ de los hermanos Grimm.

  • 4. El complejo de Bambi: Por lo general tienen sentimientos muy fuertes en contra de la caza, los incendios controlados, y cualquier otro trato inhumano de los animales. Sobre todo si son animales bonitos. Lo cual acarrea un efecto secundario muy peligroso: lo podríamos llamar síndrome de Disney.

Ha quedado cristalizado en el acervo popular que los seres humanos son mezquinos, egoístas y crueles y que los animales, por el contrario, son algo así como discípulos de Gandhi. Este efecto ha sido amplificado por las películas Disney y otras, donde se presentan a determinados animales (normalmente adorables físicamente) como buenos y mansos. Ello provoca que la gente se acerque a ellos sin tomar las medidas de seguridad oportunas, lo que acaba desecadenando un alto índice de accidentes. Mirad cómo se refería el zoólogo Konrad Lorenz a una cría de corzo, similar a Bambi, en su libro Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros:

Es uno de los asesinos más crueles… está sediento de sangre. Los corzos mansos causan más accidentes al año que los leones y tigres.

Lorenz concluyó que entre los depredadores la violencia gratuita es más rara que entre los herbívoros. Según Lorenz, dado que son animales tan poderosos, muchos de ellos han desarrollado rituales, como el de la rendición, para prevenir ataques violentos.

  • 5. El complejo de Cenicienta: este complejo se caracteriza también por el deseo de ser salvadas por un príncipe azul. Tampoco es reconocido oficialmente como un desorden psicológico, pero el término fue acuñado en 1981 por Collette Downing, quien escribió El complejo de Cenicienta: El miedo oculto de la Mujer de la Independencia. Y no es la única faceta adulta que podemos entresacar de este cuento, porque en él también podemos leer fragmetos tan aberrantes como el que sigue: unas palomas picotean los ojos de las hermanastras, castigándolas “con la ceguera para el resto de su vida por su maldad y perversidad”. Como en una pesadilla de Hitchcock.

Una de las formas del cuento de la Cenicienta más conocidas en occidente es la del francés Charles Perrault, que escribió en 1697 una versión de la historia transmitida mediante tradición oral.

  • Bonus Track: Como Bonus Track, podríamos añadir el efecto Pinocho, que si bien no refleja un trastorno psicológico, sí que puede estar motivado por él: el mentiroso compulsivo, por ejemplo. Al mentir, se liberan unas sustancias químicas llamadas catecolaminas, que provocan la inflamación de los tejidos internos de la nariz, el llamado efecto Pinocho en sí mismo: aumenta la presión sanguínea y, en consecuencia, se inflama la nariz. Por ello, los que están mintiendo suelen frotarse la nariz, pues intentan calmar el picor.

Vía | Quo

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