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La literatura no sería lo mismo sin los monstruos. Los monstruos han servido para obligar a que los niños se fueran a dormir, pero también a que temieran a la oscuridad (yo aún siento un poco de inquietud si no hay al menos alguna luz iluminando tenuemente la estancia).

Los monstruos, con todo, también ha sido herramientas para explicar más cosas: desde metáforas de nuestros miedos más arraigados hasta analogías políticas o sociológicas.

Algunos autores han prefiero ser explícitos en sus descripciones, otros, sin embargo, sin apenas esbozar detalles, fueron capaces de erizarnos el vello (aún recuerdo el miedo que pasé de pequeño al leer a Lovecraft a pesar de que no aparecía ningún monstruo en sí: solo remotos gruñidos, una amenaza que se cierne…).

He aquí los 5 monstruos que considero más ominosos:

1. El monstruo de Frankenstein

Posiblemente el monstruo más popular de la historia de la literatura. Sin embargo, pocos parecen haberse leído la obra de Mary Shelley. Porque, sin bien la mayoría de nosotros nos imaginamos al monstruo de Frankenstein como un armario ropero torpe y lento, de piel verde y tornillos en la cabeza, lo cierto es que la novela lo describe muy diferente. En este fragmento podemos comprobarlo:

La piel amarilla apenas le cubría la musculatura y las arterias; el pelo era abundante y de un negro intenso; los dientes de una blancura perlada; sin embargo, estos atributos no hacían más que aumentar el horrible contraste con los ojos acuosos, casi del mismo color que las órbitas blanquecinas en que se encontraban, la piel marchita y los labios rectos y negros.

Y era ágil y rápido. Además, podía hablar, y lo hacía de una forma un poco pedante y pomposa, pues se había educado a sí mismo leyendo El paraíso perdido de Milton.

2. El Jabberwock

A pesar de ser un monstruo un tanto pedante (lo suelen citar los que quieren ir de literatos: aún recuerdo cuando en La red social, el biopic del creador de Facebook, éste descubre la contraseña informática de una club de estudiantes, precisamente Jabberwock, y se mofa de lo pretencioso de la misma), a pesar de todo, ya digo, el Jabberwock da mucho miedo y que, como Freddy Kruger, aparece en las pesadillas.

Aparece en A través del espejo, de Lewis Carroll.

El Jabberwock es una serpiente alada de gran fiereza que puede alcanzar los 6 o 7 metros de alto. Y no se mencionan demasiadas, si bien, según el poema que aparece en la novela Carroll, alguien consigue derrotarlo con su espada.

3. El payaso Pennywise

De origen extraterrestre, éste monstruo se presenta ante una persona con la forma que más le aterre. Si un niño no conoce el miedo, se acerca en forma de payaso para engañarlo. Y lo suscribo: los payasos me parecen aterradores. Todos ellos. Quizá se salva Miliki, y por los pelos.

Aparece en voluminosa novela de Stephen King IT (ESO).

4. El Balrog

Gracias a la trilogía de Peter Jackson El señor de los anillos, ya todos hemos podido contemplar en la gran pantalla esta criatura antigua, el Balrog. Fue descrita con la minuciosidad y la maestría que caracterizaba a Tolkien.

Este gigantesco demonio puede envolverse a sí mismo en fuego, provisto de un látigo y una enorme espada flameante.

5. Scylla

En La Odisea, de Homero, Circe envía a Odiseo hacia Chraybdis, donde un remolino gigante hundiría su barco y lo dejaría a merced de Scylla. Este monstruo tiene 4 ojos, 3 cabezas y tres largas filas de afilados colmillos, nada menos. Lo suficiente como para lanzar un alarido agudo de terror, al más puro actriz rubia en producción de serie B.

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