Los libros que me enseñaron a mirar

11 comentarios

En el mar puedes hacerlo todo bien, según las reglas, y aun así el mar te matará. Pero si eres buen marinero, al menos sabrás dónde te encuentras en el momento de morir, dijo Arturo Pérez-Reverte.

Los libros, entre otras cosas, te enseñan a ser buen marinero. Los libros son como mapas. Los libros son como lupas, monóculos, antiparras, microscopios, telescopios e incluso estetoscopios. A pesar de su forma paralelepípeda son todo eso. Formas de mirar.

No lo sé con seguridad. Al menos, me gustaría creer que es así. Hablo de mis libros. De que me han enseñado a mirar, de algún modo. Como si mirara las cosas a través de una lupa holmesiana. O un microscopio einsteiniano. O incluso un telescopio galileoliano.

Como si mirara a través de un aparato de rayos X. Que nunca se queda en la superficie de las cosas.

Puede que el don me viniera de serie, sí, codificado genéticamente, pero al contemplar mis anaqueles de libros, de pasadizos a otros mundos llenos de personas, situaciones y reflexiones, creo que hay algo que debo de haber adquirido después de tantos días, meses y años.

A veces, sin embargo, se infiltra la sospecha de que no estamos en un mundo para personas con gafotas de pasta sobre la nariz y libros bajo el brazo. O que ver tanto es nocivo: acaso la lucidez sea una forma de vulnerabilidad que te deja deslumbrado, mesmeriado, expuesto a la infelicidad, la barbarie y el frío desolador de ahí afuera. Como si los libros te condenaran al ostracismo porque te han permitido comer de la manzana prohibida. O algo así.

Otras veces, afortunadamente, sé que mirar también te permite disfrutar más intensamente de las cosas que suelen pasar desapercibidas para la mayoría, de nimiedades espectaculares, de la épica de lo cotidiano. Saber mirar lo próximo, pero también lo lejano.

Por eso, los que no saben mirar se dirigen como borregos al redil del chiringuito en una playa atestada de cuerpos tostados al sol con el último éxito de Georgie Dan resonando en la radio. Porque no tienen ni repajolera idea de que hay alternativas. Ni tampoco necesitan tenerla. Por eso existen las discotecas. Y todas están llenísimas los fines de semana. Por eso, también, existe Pablo Coelho y se vende a cascoporro.

Saber mirar te permite apartarte de los caminos mil veces transitados por los demás con la misma naturalidad con la que periódicamente te zambulles en los nuevos mundos que se esconden tras las cubiertas de los libros. La práctica, ya se sabe.

Hoy apenas me quedan anaqueles en casa (mudanzas, conversión tecnológica, acumulación peligrosa de polvo, la misma necesidad de buscar alternativas que se salgan de la norma), pero aún recuerdo los más de mil lomos que se divisaban desde mi cama, como un carrusel de colores y títulos que, en un golpe de ojo, historiaban mi equipaje mental.

Libros perdidos (que no olvidados) que me han enseñado a sufrir de formas más intensas y retorcidas, hasta el punto de que uno ya no teme a las trompetas del Juicio; incluso las ha invocado, no sin antes pasar por las armas a quien yo me sé.

También esos libros me borraron la expresión cenutria de la cara, y me desvelaron facetas de la felicidad y la plenitud que trascienden la del simple brinco de discotequi o la del rebuzno bakala. A carcajearme de esa forma un tanto locuela, a veces, y otras de una manera que parece que no estoy riendo. Pero me río. De vosotros y de mi. Aquí no se salva ni el apuntador.

Porque los libros pueden servir, a veces, para ser más conscientes de la impostura propia y ajena. Y ser gilipollas sabiendo que lo eres te libera de muchas ataduras. Por ejemplo: te permite jugar sabiendo las reglas del juego; y saber dónde te encuentras en el momento de morir.

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Comentarios

  • 1

    Avatar de sbecquer !

    Siddharta

  • 2

    !
    | 1 estrellas

    Jooooooder, qué bien escrito. Eso sí, lo de Georgie Dan me ha dolido :-)

    Permíteme que enlace tu texto desde mi blog.

    Saludos.

  • Respondiendo a #2:
  • 3

    Avatar de Sergio Parra !

    Gracias, Javier. Lo de Georgie Dan sólo era un ejemplo de "canción del verano". Y, por supuesto, tienes permiso para enlazar el texto.

    Un saludo.

  • 4

    Avatar de Teresa Fernández Prieto !

    Como decía aquella canción:" Todo está en los libros.."y nuestra mirada sobre el mundo se forma a traves de ellos."La montaña mágica", "Crimen y castigo", "La isla del tesoro","Las mil y una noches", "Cronica de una muerte anunciada"....y todos los que me quedan por leer Ay!Necesitaré otra vida.

  • 5

    interesante

    Avatar de canelamad !

    - El nombre de la rosa: Bajo el apasionante pretexto de una novela de misterio, Eco se saca de la manga a Guillermo de Baskerville, un detective avant la lettre, un erudito, un escrutador de almas. La escena del caballlo Brunello y sus pisadas en la nieve, sienta cátedra sobre la mirada y su interpretación.

    - El jardín de los senderos que se bifurcan: Borges en estado puro. Los laberintos físicos y simbólicos fragmentan o duplican la realidad. También escondido bajo una capa de relato de espías.

    - ¡Que viva la música!: No creo que este libro sea muy conocido fuera de Colombia, es de Andrés Caicedo, un escritor que murió prematuramente. Una visión descarnada, apasionante y dura, durísima de los dolores del crecimiento, de ese paso por la adolescencia en que muchas almas apasionadas se quedan atrapadas. Adoración por los cuerpos tostados, las discotecas repletas, las pastillas, la marihuana, el sexo embrutecedor... Ningún rincón escapa a la mirada del poeta.

    - A sangre fría: Aunque no es mi libro favorito de Capote, sí que inaugura una forma de mirar la realidad desde la literatura.

    Lo dejo aquí porque la lista podría ser infinita.

    -- editado por última vez a las 10:52

  • 6

    Avatar de blogdelibros !

    Genial este post. Voy a dejarte un link el domingo, en mi sección Lo mejor de la Quincena. Saludos!!!

  • Respondiendo a #6:
  • 7

    Avatar de Sergio Parra !

    Un honor, blogdelibros ;)

  • 8

    !
    | 1 estrellas

    Muy bueno.

    -- editado por última vez a las 19:09

  • 9

    !

    Como siempre genial. Y es que muchas veces el dicho "Una imagen vale más que mil palabras" pierde el sentido.

    Desde que los libros me atraparon entre sus páginas allá por el 98 no e dejado de leer un solo día, bien por saciar mi indómita curiosidad por el saber o simplemente por placer.

    Y que conste, aún soy lector novel. ;)

    PD: ¿Alguien me recomiendo alguna lectura? =D

  • 10

    !

    Muy bueno, hoy pensaba exactamente lo mismo con la música y el saber apreciarla. La de gente que sabe a dónde va, por temas insulsos y no sabe lo que es divagar y perderse por los diferentes estilos, sensaciones y parajes, cada estilo con su personalidad y dentro de cada estilo un grupo y de cada grupo una canción que es un mundo...

  • 11

    Avatar de sendero !

    Concluyo entonces que a Coelho lo leen los cuerpos tostados y los discotequeros de fin de semana. ¿Si?

    -- editado por última vez a las 07:35

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