Libros escritos en idiomas incomprensibles, códigos para hallar tesoros, letras que han fascinado a Darwin y Dickens.
En literatura fantástica, todos hemos leído acerca de míticos acertijos, de grimorios escritos en caracteres extraños que esconden conjuros para cambiar los afectos de los seres humanos, de inscripciones arqueológicamente extravagantes que pudieran indicarnos la existencia de algún pueblo antiguo adelantado a su tiempo.
Pero en el mundo real, también existen códigos indescifrables tan o más fascinantes que estos ejemplos inventados (y no hace falta recurrir a Lacan o Derrida). Textos ininteligibles que esconden mensajes que quizá nos ofrezcan una nueva visión del pasado o del futuro.
Por ejemplo, kryptos. Una escultura instalada en el exterior de las oficinas de la CIA en Langley, Virginia desde 1990. Fue encargada por la CIA al escultor James Sanborn. Está hecha de bronce y tiene 4 m de altura, en forma de S como una hoja saliendo de una impresora. Contiene varios cientos de caracteres en los que se ocultan cuatro mensajes cifrados. Estos mensajes están escritos en inglés y contienen errores gramaticales intencionados y son un acertijo. Hasta el momento, sólo 3 de los 4 mensajes han podido ser descifrados.
Pero dejemos a un lado este simple divertimento y vamos a casos realmente enigmáticos. El Monumento de los Pastores (Shugborough House inscription) consiste en una réplica en relieve del famoso cuadro Los pastores de la Arcadia, de Nicholas Poussin, aunque está concebida como si se tratara de una imagen reflejada en un espejo. Bajo las figuras de los pastores, que observan con atención la enigmática frase “Et in Arcadia Ego” (Y en la Arcadia Yo) puede apreciarse, en bajorrelieve, otro críptico mensaje formado por diez letras (D.O.U.O.S.V.A.V.V.M).
Este fascinante enigma comenzó a mediados del siglo XVIII, y desde entonces personajes como Charles Darwin o el novelista Charles Dickens pasaron cientos de horas frente a la obra, tratando de desentrañar los entresijos de aquel mensaje, en vano.
Otro ejemplo nos hace recordar La isla del tesoro. Pero olvidaos de mapas topográficos en el que la X marca el lugar. Este mapa del tesoro es radicalmente distinto. En la primavera de 1885 se publicaba un panfleto anónimo de 23 páginas titulado los papeles de Beale. En él se contaba la historia de un tesoro escondido en las colinas de Virginia.
Las únicas pistas que se daban eran tres cartas de Thomas J. Beale y tres mensajes cifrados. En las cartas explicaba que en la primera carta cifrada decía dónde estaba escondido el tesoro, en la segunda, el contenido y en la tercera, la relación de familiares que debían recibirlo. Se dice que la clave para descifrarlas está en la Declaración de Independencia Americana, pero nadie ha conseguido hacerlo.
El manuscrito Voynich es un misterioso libro ilustrado de contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto no identificado y un idioma incomprensible, el denominado voynichés. Nadie ha conseguido descifrar ni una sola palabra, convirtiéndose así en el paradigma de la criptografía histórica.
Además, cumple la ley de Zipf, que viene a decir que en todos los lenguajes conocidos la longitud de las palabras es inversamente proporcional a su frecuencia de aparición (cuantas más veces aparece una palabra en un idioma, más corta es). Esto hace pensar que se trata no sólo de un texto redactado en un lenguaje concreto, sino también que este lenguaje está basado en alguna lengua natural, ya que lenguajes artificiales como los élficos de Tolkien o el Klingon de Star Trek no cumplen esta regla.
El nombre del manuscrito se debe al especialista en libros antiguos Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Actualmente está catalogado como el ítem MS 408 en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.
Como de costumbre, en el mundo real pueden existir y existen cosas capaces de rivalizar con las que se describen en mundos inventados.
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Comentarios
Este tema es el mismo que el del cuento "El escarabajo dorado" de Edgar A. Poe, en el que el protaginista utiliza la ley de Zipf para descifrar el mapa de un tesoro.
Como me conozco bien, y conozco mi pereza y mi falta de paciencia, se que nunca me podria poner delante de uno de esos mensajes encriptados y al cabo de un rato decir -Esto sigbifica tal!- Hasta los jeroglificos de los periodicos me ponen de los nervios.
Mi caso no es tan espectacular, pero creo que nadie es capaz de descifrar la chuleta que me hice para el examen de fonética de catalán, que me ocupó 1/6 parte de una dinA4 y metí como todos los cuadros fonéticos que encontré en el libro. Ni si quiera yo pude hacerlo durante el examen xd...
Bromas a parte, muy interesante, Sobretodo lo del El manuscrito Voynich. Pero por otro lado, algunas de estas cosas que suenan a misterio (no necesariamente las citadas en este artículo), muchas veces parecen juegos irracionales determinados para que la gente se ralle a más no poder, pensando que hay una respuesta o una linea lógica en un mensaje, que simplemente no lo tiene.
Recuerdo un capítulo de Detroit Metal City (un anime que vi hace unos meses y que me hizo reír como un poseso xd), en donde un chaval quiere ser cantante de pop, y por designios del destino, termina siendo un famoso cantante de un grupo de Death Metal en Japón. El caso es, que al terminar un concierto dice algo como "y cuando la luna se ponga en la cuarta constelación, las puertas del infierno se iluminarán". Luego del concierto, uno de los compañeros del grupo le pregunta por lo que significa y dice "no lo sé, me lo he inventado allí mismo", pero como es evidente, al cabo de unas horas los foros de internet se llenan de teorías e hipótesis de los fans sobre lo que puede significar el mensaje. Total, que al final terminan todos reunidos en la torre de Tokio porque creen que a las doce de la noche aparecerá el demonio y abrirá las puertas del infierno o algo así. Pero lo sorprendente es que estas cosas son así, un tío dibuja un garabato en una estatua y la gente se puede creer que es el código secreto de acceso a un silo de misiles nucleares, porque en el fondo, todos tenemos mucha imaginación y, a veces, demasiado tiempo libre...
Cuanta razón tienes. Aunque el post de Sergio es de lo más interesante.
El más difícil de descifrar es la Biblia…bueno para los fanáticos. Para mi es otro libro sagrado más.
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