Odiseo, el primer héroe moderno (I)

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Odiseo (del griego Ὀδυσσεὺς), también conocido como Ulises (del latín Ulysses), es uno de los personajes más famosos de la historia de la literatura, protagonista del poema épico de Homero que toma su nombre, La Odisea, compuesto según se cree entre 760 y 740 a.C. (aunque otras fuentes lo sitúan en el siglo IX a.C.). En este post me centraré en su figura como personaje literario: el primer héroe “moderno” de la literatura clásica.

Odiseo aparece por primera vez en La Ilíada, el otro poema épico que Homero escribió (o compiló, que de esto mucho se discute todavía) durante la misma época y que suele nombrarse como primero puesto que cuenta sucesos anteriores a su obra hermana. En él, el rapsoda ciego nos narra la invasión y destrucción de Troya por parte de las fuerzas aqueas. En este primer poema épico Odiseo es uno de los reyes griegos más sobresalientes: él mismo comanda la flota de su reino, Ítaca, y, ya en territorio troyano, destaca en el campo de batalla, donde vence a todos sus contrincantes. Pero sobre todo, sobresale por su intelecto, por su incomparable habilidad para urdir argucias con las que salir de un embrollo o tomar ventaja de cualquier situación.

Él es quien convence a Aquiles para que se una a las fuerzas aqueas y durante toda la invasión se mantiene como el general más taimado y clarividente. Finalmente, tras diez años de asedio y con las huestes griegas totalmente desmoralizadas, es Odiseo quien desarrolla el plan que les dará la victoria final: la estratagema del Caballo de Troya.

‘La Odisea’ es un poema que relata el nostos (regreso a casa) de Odiseo a Ítaca. En él Homero nos canta las peripecias sufridas por nuestro héroe durante los diez años que tarda en poder volver a casa. Durante la invasión de la ciudad también conocida como Ilión (de ahí el nombre del poema), Odiseo le falta al respeto a Poseidón, dios de los mares. Éste, como represalia provoca que los doce barcos de Odiseo pierdan el rumbo de vuelta a Ítaca, viaje que sólo debería llevarles unas pocas jornadas. Tras varias etapas y aventuras (saqueo a los cícones y deriva hasta el país de los lotófagos) acaban en la isla de los cíclopes. Allí, él y doce de sus hombre son recluídos por uno de esos gigantes de un solo ojo, Polifemo. Odiseo maquina otro astuto plan y logran dejar ciego al cíclope y escapar de su gruta. Al emprender la huida en barco, Odiseo ve a Polifemo en lo alto de un acantilado de la isla, lamentando su ceguera y bramando amenazas. El rey de Ítaca lo reta a que le lance rocas gigantes y se mofa agriamente de él. Ésta será su hamartía, su error trágico, pues el cíclope Polifemo resulta ser hijo de Poseidón y el dios del mar no perdonará tal ofensa.

Odiseo tardará diez años en llegar a casa. Primero sufriendo un sinfín de adversidades junto a sus compañeros de viaje y, tras la muerte de éstos, lidiándoselas él solo para mantenerse con vida. Aunque, a decir verdad, nunca estará solo del todo. En el Olimpo, Atenea siempre velará por él y el mismo Zeus resolverá mandar un par de veces a Hermes en su ayuda. En la tierra, su esposa Penélope y su hijo Telémaco conservarán vivo su recuerdo como escudo frente a las pretensiones de los príncipes que se quieren hacer con el derecho a desposar a la (supuestamente) reina viuda y, sobre todo, con el trono de la rica Ítaca.

odysseus-003.jpgEn este poema Odiseo es el protagonista absoluto, el héroe que resiste todo infortunio, y que sufre indecibles dramas que, unidos, suponen la mayor tragedia que ha padecido hombre alguno. Y es que Odiseo es un héroe cuya naturaleza es nueva en el campo de los mitos griegos: es sólo un ser humano. Hasta entonces todos los protagonistas de los poemas épicos habían sido dioses o semidioses: Perseo era hijo de Dánae y Zeus; Heracles era bisnieto del primero por parte de su madre Alcmena e hijo del mismo Zeus; incluso su coetáneo Aquiles nació de la unión de Tetis, deidad del mar, y Peleo, rey de Tesalia.

Odiseo, sin embargo, es el primer héroe “simplemente” humano, hijo de los reyes de Ítaca, Laertes y Anticlea. Para salir victorioso de las múltiples pruebas a las que es sometido no puede echar mano de una fuerza sobrehumana ni posee ningún arma mágica, como sus antecesores. Es un guerrero hábil (como prueba en ‘La Ilíada’) pero en ‘La Odisea’ no le servirá de nada dicha facultad y sólo su extraordinaria astucia y su inquebrantable determinación de volver a casa harán posible que salga victorioso.

En muchas ocasiones se muestra como un líder especialmente prudente y sabio, aceptando los consejos y preveniéndose ante las advertencias. Cuando sus hombres comen la flor de loto y pierden la memoria, él no comete el mismo error, se resiste, y logra atar a todos y llevarlos de vuelta al barco; cuando recibe un saco con vientos del rey Eolo lo guarda con prudencia pero sus camaradas, pensando que el saco contiene un tesoro y movidos por la avaricia, lo abren, desatando una tempestad que los arrastrará hasta la isla de los lestrigones, donde morirán las tripulaciones de once de las doce naves; finalmente, es el único precavido que soporta el hambre y no come carne de las vacas sagradas de la isla de Helios, ofensa castigada por Zeus con la muerte de todos los guerreros itacenses excepto nuestro héroe.

Pero Odiseo, he aquí lo que lo convierte en un protagonista extraordinario, en el primer héroe “moderno”, es un personaje con defectos, con sombras; mucho más complejo que los fácilmente calificables Heracles o Aquiles. De ello hablaré en el siguiente post.

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