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Una de las palabras más largas usada en literatura la escribió William Shakespeare, y además, según los conspiraoicos, es un anagrama que proclama que el autor de las obras de Shakespeare fue, en realidad, Francis Bacon. La palabra tiene 27 letras y es: “honorificabilitudinitatibus”, es decir, “el estado de plenitud de honores”.

Fue una palabra pronunciada por un personaje cómico en Trabajos de amor perdidos, y procede del latín, así que estamos haciendo un poco de trampa. También es un poco tramposo llenar de prefijos y sufijos una palabra, porque entonces fácilmente superaremos las 27 letras.

Así que si adoptamos la norma de aceptar la palabra más larga aparecida en algún documento en lengua inglesa cuyo propósito no sea el de establecer el récord de la palabra más larga, entonces hemos de retroceder hasta 1964. En Chemical Abstracts, un diccionario de referencia para los químicos, aparece un término que describe una importante proteína perteneciente a lo que los historiadores acostumbran a considerar el primer virus jamás descubierto, el virus del mosaico del tabaco, descrito en 1982. La palabra es la siguiente (coged aire porque tiene 1.185 letras):

Acetylseryltyrosylserylisoleucylthreonylserylprolylserylglutaminyl-
phenylalanylvalylphenylalanylleucylserylserylvalyltryptophylalanyl-
aspartylprolylisoleucylglutamylleucylleucylasparaginylvalylcysteinyl-
threonylserylserylleucylglycylasparaginylglutaminylphenylalanyl-
glutaminylthreonylglutaminylglutaminylalanylarginylthreonylthreonyl-
glutaminylvalylglutaminylglutaminylphenylalanylserylglutaminylvalyl-
tryptophyllysylprolylphenylalanylprolylglutaminylserylthreonylvalyl-
arginylphenylalanylprolylglycylaspartylvalyltyrosyllysylvalyltyrosyl-
arginyltyrosylasparaginylalanylvalylleucylaspartylprolylleucylisoleucyl-
threonylalanylleucylleucylglycylthreonylphenylalanylaspartylthreonyl-
arginylasparaginylarginylisoleucylisoleucylglutamylvalylglutamyl-
asparaginylglutaminylglutaminylserylprolylthreonylthreonylalanylglutamyl-
threonylleucylaspartylalanylthreonylarginylarginylvalylaspartylaspartyl-
alanylthreonylvalylalanylisoleucylarginylserylalanylasparaginylisoleucyl-
asparaginylleucylvalylasparaginylglutamylleucylvalylarginylglycyl-
threonylglycylleucyltyrosylasparaginylglutaminylasparaginylthreonyl-
phenylalanylglutamylserylmethionylserylglycylleucylvalyltryptophyl-
threonylserylalanylprolylalanylserine.

Afortunadamente, en la actualidad ya no se sigue esta regla para escribir proteínas. Digo afortunadamente porque esta palabra no es nada larga si la comparamos con una gigantesca proteína cuyo nombre, si se escribiera completo, necesitaría 189.819 letras. Hoy nos podemos ahorrar esa monstruosidad de palabra diciendo sencillamente titina.

Sin embargo, estas palabras larguísimas no dejan de ser curiosidades que nadie emplea, algo así como los infinitos decimales del número Pi. Si nos plegamos, no obstante, a la palabra inglesa no técnica más larga que aparece en el Oxford English Dictionary, entonces deberemos decir: “pneumonoultramicroscopicsilicovolcanoconiosis”, una enfermedad que tiene “silicio” en el centro. Los aficionados a las palabras se refieren sencillamente a esta palabra como p45.

La palabra fue inventada por una persona para resultar vencedor en un concurso de rompecabezas en 1935, y mucha gente la califica con despecho como una palabra alargada artificialmente. El Oxford English Dictionary la considera, de hecho, una palabra “fabricada”.

Otras palabras largas son, por ejemplo, Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch, el nombre de una estación de un pueblo en Gales.

Brfxxccxxmnpcccclllmmnprxvclnnckssqlbb11116 es el nombre que, en 1996, una pareja sueca le quiso poner a su hijo nacido en 1991. Les multaron con más de €500 por no registrar el nombre del chico antes de los cinco años.

El nombre ceremonial completo de Bangkok es Krungthepmahanakhon Amonrattanakosin Mahintharayutthaya Mahadilokphop Noppharatratchathaniburirom Udomratchaniwetmahasathan Amonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit, que significa ‘Ciudad de ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada con nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam’. El Libro Guiness no la reconoce como la ciudad con el nombre más largo del mundo ya que es un topónimo en desuso. El récord lo ostenta Taumatawhakatangihangakoauotamateturipukakapikimaungahoro-Nukupokaiwhenua kitanatahu, colina de Nueva Zelanda, con 85 letras.

El lopadotemakhoselakhogaleokranioleipsanodrimypotrimmatosilphiokarabomelitokatakekhymenokikhlepikossyphophattoperisteralektryonoptekephalliokinklopeleiolagōiosiraiobaphētraganopterygon es un plato culinario ficticio mencionado en la comedia Las asambleístas de Aristófanes.

Donaudampfschiffahrtselektrizitätenhauptbetriebswerkbauunterbeamtengesellschaft
significa “Sociedad de funcionarios subalternos de la construcción de la central eléctrica principal de la compañía de barcos de vapor del Danubio”. Aunque no existe prueba documental sobre la existencia de dicha sociedad, la palabra figura en el récord Guiness 1996 como la palabra alemana más larga, con 79 caracteres

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