Ya sabéis de mi afición de avivar la llama de la polémica para suscitar el intercambio sano de ideas a fin de consolidar lo que ya sabemos, o quizá modificarlo un poco, pulirlo, replantearlo. Y, quién sabe, tal vez haya algún cambio de opinión (aunque el formato adversarial no sea muy propio para ello). En cualquier caso, ahí va la pregunta peliaguda del día: ¿leer a autores demasiados antiguos es una pérdida de tiempo?
Obviamente, primero hay que definir lo que significa “perder el tiempo”. En la literatura, supongo que tal concepto es imposible de definir. Cada uno disfruta de lo que quiere, bucea en los autores que considera y saca frutos según el bagaje que le acompañe en sus lecturas. No hay mucho más que discutir.
Sin embargo, la cosa cambia si hablamos de libros de no ficción: filosofía, divulgación, historia, política, psicología, etc. Entonces sí que podemos afirmar con cierto grado de seguridad que determinadas lecturas son perder el tiempo (si consideramos perder el tiempo obtener conocimientos útiles y no simples elucubraciones sin sentido o datos obsoletos o erróneos). Entonces, estar muerto hace muchos años ya no es garantía de sabiduría. No digo que un pensador antediluviano pueda dar en el clavo o consiga enfocar determinado problema con una brillantez que jamás se alcanzará posteriormente: lo que digo es que tener antigüedad no es garantía de ello.
Más bien es un handicap.
Si leemos, por ejemplo, a un pensador de hace seis siglos a fin de aplicar sus lucubraciones a los problemas que nos atañen, estaremos obligados a desbrozar ideas muertas y ello precisa de un trabajo cognitivo superior que si leemos a un pensador contemporáneo, cuyas ideas sintonizan mejor con los nuevos conocimientos (hablo, por supuesto, en general: seguro que hay pensadores contemporáneos que sólo tienen ideas muertas).
Busquemos un ejemplo bastante icónico: Aristóteles. El filósofo suele estar en boca de muchas personas que para, para afianzar sus argumentos, le citan una y otra vez. Con ello se incurre en una falacia de autoridad, pero sobre todo en lo que yo llamo falacia de antigüedad. Aristóteles, lo sé a ciencia cierta, ha escrito pasajes que deberían estar esculpidos en mármol. Y leerle es una delicia sencillamente porque te sientes transportado a otra época, porque puedes adentrarte en una mente marciana que vivió en otro mundo, porque puedes aprender cómo ha evolucionado el pensamiento desde entonces y mil motivos más.
Pero Aristóteles, a la luz de nuestros conocimientos, también incurría en unos errores garrafales, patinaba como un beodo de bar y sentenciaba como un estulto con birrete. Y para huir de todos esos manchones negros en su currículo hay que andar con buen ojo. Entonces, y sólo entonces, Aristóteles es una verdadera pérdida de tiempo (si definimos tal, insisto, como la adquisición de conocimientos objetivos que podamos aplicar a nuestros problemas cotidianos). En su día, por ejemplo, la repetición de sus opiniones por parte de los escolares provocó, por ejemplo, que durante siglos no se comprobaran sus afirmaciones.
Veamos algunos de ellos. El filósofo, como personaje atrapado en una conyuntura histórica y cultural, no dudaba en admitir el surgimiento de la vida mediante la generación espontánea. Como el hecho de que una ballena o un perro sugiera de la nada era un poco difícil de digerir, Aristóteles limitaba la generación espontánea a bichitos de poca monta, pequeños y de poca relevancia, procedentes del agua, la arena y el barro. El sol o el calor, entonces, infundían vida a moléculas que antes eran inanimadas.
“Todo cuerpo seco que se vuelva húmedo o cualquier cuerpo húmedo que se seque produce animales”, decía uno de los filósofos que hoy se cita a menudo como autoridad intelectual incuestionable. Podemos leer éstas y otras afirmaciones ridículas en sus tratados Historia de los animales y De la generación de los animales.
Artistóteles también decía que muchos insectos “proceden del rocío que cae sobre las hojas”. Muy poético, sin duda, aunque cualquier escolar podría ya replicar las afirmaciones de Aristóteles sin despinarse (si antes deja un rato la Playstation, se entiende).
Aristóteles aseguraba que nuestro cerebro no recibe sangre y es la parte más fría del cuerpo, destinada a refrigerar el resto. Quizá el cerebro de Aristóteles lo fuera. Que en el género humano, las ovejas, las cabras y los cerdos los machos tienen más dientes que las hembras. Que la sangre de la mujer es más oscura y espesa que la del varón. Que la mitad izquierda del cuerpo es más fría que la derecha.
Pero quizá las dos ideas de Aristóteles que perduraron durante más siglos enquistados en el conocimiento colectivo (abonado por la tradición y la religión) fueron que la Tierra era el centro del universo y que el vacío no existe.
Sobre la idea de que nuestro planeta pudiera desplazarse por el universo, Aristóteles se burlaba de los pensadores que ya habían valorado esta idea: “¡Qué ocurrencia! ¿Qué pasaría con los pájaros que vuelan si la Tierra se moviera?” Aristóteles era, por tanto, de los que creen que una mosca que vuela dentro del vagón de un tren debe desarrollar la misma velocidad del tren para no quedar hecha papilla contra la pared.
Aristóteles, señores, creía que los cuatro elementos básicos eran el agua, el aire, el fuego y la tierra, que el éter podría existir y que todas las cosas tienen un sitio idóneo en el cosmos y que si una piedra cae es porque se dirige a ocupar su lugar natural, que es el suelo.
En fin, quintales de bobadas que podríamos extraer de sus textos. Bobadas que no todo el mundo es capaz de desbrozar convenientemente. Bobadas que nos deben hacer recordar que los pensadores del pasado, por muy extraordinarios que hubieran sido en su época, hoy en día no deberían citarse con tanta alegría por el simple hecho de dar consistencia a lo que uno dice. A veces vale más la vena citar a la bruja Lola, aunque no quedes tan bien.
Y ahora a discutir. Pero antes: ¿proponéis lecturas antiguas que consideréis que vale la pena leer hoy en día?

Comentarios
EL problema, creo yo, es que en la Actualidad el número de libros que podemos leer es inmenso. Esto nos hace ser mucho más selectivos en las lecturas ya que no disponemos del tiempo suficiente para abarcarlo todo.
Aunque los antiguos romanos creyeran que los hombres de un solo libro -y ya sabemos a quiénes se referían- eran peligrosos, yo creo que el valor y la fuerza está en contar con muchos. Siempre podemos ayudarnos de referencias -eruditos/as, profesores/as que nos convenzan con argumentos, no sólo por serlo, para impedir que prospere el Principio de Autoridad-, más o menos cercanas y de nuestra propia experiencia, gustos e intenciones para saber los campos en los que nos interesa más profundizar, aunque yo siempre recomendaré la no-especialización. El ser animales -algunos más que otros- sociales, nos brinda la oportunidad tanto de compartir ideas como de debatir y reflexionar en muchos frentes. Sea la Ciencia en general como el saber especializado/experiencial tienen dos vertientes, principalmente: la básica y la aplicada, y no creo que sea útil, certero, ´rentable´ ni divertido dar la espalda ni a una ni a otra: ni idealizar en demasía ni estar siempre cerca de la tierra que pisamos... ni todo Platón, ni todo Aristóteles; como siempre, la Filosofía y la Antropología/Psicología, considero, nos ofrecen los marcos generales para dar significado a los otros saberes, pues nos hablan -hablamos nosotros a través de ellos más allá del espacio y del tiempo, más allá de la acumulación cuantitativa: los logros de calidad- de perspectiva y de lo Humano
Abrazos
interesante
La cosa con el ejemplo de Aristóteles es quizá su contribución es más importante en el terreno de la filosofía que en el de la ciencia. Fijarse en esas cuestiones para desautorizar a Aristóteles no me parece el mejor ejemplo.
Josep Oliver: es que justo ahí está el problema. Gran parte de las cuestiones fundamentales de la filosofía están ya relacionadas con la ciencia. Los filósofos contemporáneos se preocupan cada vez más de estar al tanto de las investigaciones en neurociencia, física, teoría de la computación o genética para fundamentar sus ideas (Daniel C. Dennet, Sam Harris...). Si un filósofo comete errores tan elementales en el terreno de la ciencia, ¿hasta qué punto sus reflexiones son interesantes? En palabras de Edward O. Wilson, ¿no estamos abocados a lo que él llama consilience, es decir, a la hibridación y solapamiento de conocimientos? ¿No hemos superado ya la época de los conocimientos estancos y aislados unos de otros? ¿Cómo podemos discutir sobre ética sin tener conocimientos sobre antropología, sociología, psicología, genética, teoría de la computación (dilema del prisionero), biología (si hablamos del sistema nervioso de alguien que pretende practicar la eutanasia), etc.
Por supuesto, toda mi admiración por Aristóteles, que en muchos sentidos se adelantó a su tiempo. Pero el mayor error que podemos cometer si abordamos sus textos con la intención de dar luz a problemas filosóficos actuales es considerar que el éxito de los grandes filósofos de la antigua Grecia reside en sus conocimientos y no en sus métodos: son sus métodos, convenientemente actualizados, lo que hoy día constituye su legado. Y mi pregunta es: ¿hasta qué punto es una pérdida de tiempo leer libros para extraer métodos que ya han sido incorporados al pensamiento filosófico actual?
Saludos.
-- editado por última vez a las 10:02
Coincido con Josep, los aportes de Aristóteles está en el campo de las humanidades, y más concreto en la Filosofía, donde siguen siendo referencia hasta hoy. Pongo un ejemplo entre muchos: aquí hay un artículo sobre la Amistad en Aristóteles: http://www.iterhominis.com/03_Polo/05_Artigos/AF_004.htm (aclaro que no estoy afiliado con esa página).
La filosofía y la ciencia experimental (que son los ejemplos que pone Sergio) tienen finalidades y métodos distintos. En las humanidades, los avances están en hacer mejores síntesis, en relacionar conceptos. En cambio, la ciencia experimental hace hipótesis y las trata de comprobar experimentalmente (valga la redundancia).
interesante
Tú haces una lectura pragmática a todos los niveles de esos textos. ¿Si no te sirven porque son métodos que se han demostrado no válidos o que ya han sido asumidos, la obra no tiene valor? ¿Qué hay de la información que el texto nos da sobre su contexto, qué hay sobre la cosmovisión que transmite? Como se ha demostrado que la alquimia era una chorrada en la que perdían el tiempo los protoquímicos medievales, ¿todas las obras relacionadas con ello no sirven para nada? ¿El hecho de que los métodos de Aristóteles ya han sido incorporados al pensamiento filosófico actual por otros autores más contemporáneos y más multidisciplinares hace que sea una pérdida de tiempo leerlo?
Aunque la ciencia demostrara empíricamente la no existencia de Dios, ¿ello haría que ya fuera una pérdida de tiempo leer a Santo Tomás de Aquino?
No sé, Sergio, a mí en el fondo todo esto me suena al típico discurso postmoderno relativista e iconoclasta.
Josep Oliver, en el artículo ya explico lo que estás comentando, y estoy de acuerdo contigo. "Entonces sí que podemos afirmar con cierto grado de seguridad que determinadas lecturas son perder el tiempo (si consideramos perder el tiempo obtener conocimientos útiles y no simples elucubraciones sin sentido o datos obsoletos o erróneos)."
Y: "Aristóteles, lo sé a ciencia cierta, ha escrito pasajes que deberían estar esculpidos en mármol. Y leerle es una delicia sencillamente porque te sientes transportado a otra época, porque puedes adentrarte en una mente marciana que vivió en otro mundo, porque puedes aprender cómo ha evolucionado el pensamiento desde entonces y mil motivos más."
Creo que hay un poco de miedo a afirmar que, antes de Aristóteles, hay que leer a otros autores. Parece que si no has leído a Aristóteles en primer lugar te falta algo. Y yo digo que el tiempo es limitado. Al menos decidir no leer Aristóteles para dedicar ese tiempo a leer a Dennett no debería ser cuestionado sin más. Sólo pretendía incidir en ese detalle en el artículo. Precisamente es el posmoderno el que opina que todos los conocimientos son igualmente válidos; yo no opino así: hay conocimientos más importantes que otros, y considero que hay cauces más rápidos y eficaces para llegar a ellos que recurrir a filósofos muertos per se (insisto en el per se, que es el quid de la cuestión de todo esto).
Saludos.
Estoy de acuerdo, Josep. No valorar algo por su lejanía espacial/temporal o por su falta de perfección es algo, creo, análogo, a faltarle al respeto a un buen profesor por pertenecer a otra generación y pretender que tenga todas las respuestas, esperando que su conocimiento sea del todo punto perfecto.
Hay desarrollos que son difíciles de valorar -a priori o poco después- y que, pese a todo, son dignos de todo aprecio. Si el Estado, por ejemplo, pensara que no es rentable ofrecer garantías sociales como la libre educación y la sanidad para todos, no sólo para los que más contribuyen, no tendría, ciertamente, mi reconocimiento. Para ilustrarlo, hay cientos de ejemplos a los que acudir, especialmente en los campos de la conexión de disciplinas y en los descubrimientos fortuitos: Darwin y su descubrimiento casual de los pinzones debido a su decisión de embarcarse en el Beagle por su deseo de conocer mundo -una decisión mucho más rentable que la de sus coetáneos, que pensaron que lo mejor era analizar las obras de otros en sus cómodos despachos-; la afición de Mendel por el cultivo de guisantes, la curiosidad por muchas vertientes del saber en Leonardo y Leibniz, el gusto por ´complicarse la vida´ de Kant, la investigación básica de la Ciencia en Fleming -que encontró rápida aplicación y que debería ser más apoyada por el Estado-, el deseo de aplicar la teoría del derecho natural dieciochesco en figuras como Gandhi, Luther King, Malcolm X... a todas luces muy poco convenientes pero inmensamente rentables para todos
Abrazos
´Per se´ poco hay que hacer, salvo comer, beber, respirar y dormir y todas las acciones asociadas.
Si uno quiere dejar de ser un cínico -de múltiples lecturas, pero específicamente como seguidor del ejemplo vital de Diógenes de Sínode- y demostrar aprecio por la vida y deseo de vivir en plenitud, uno puede desarrollar actividades no tan básicas, como leer antes de escribir e interesarse por autores que nos regalaron obras que tienen más influencia, a través de milenios, que el manual de nuestra televisión, aunque para lograr una utilidad práctica con ellas requiera más esfuerzo -y más recompensas- que ir dándole a unos botones
La Filosofía ofrece no sólo aplicación directa como praxis -que se lo pregunten a los filósofos de la Ciencia: Kuhn, Lakatos, Feyerabend, Popper-; con el esfuerzo del lector, también encontramos las bondades de la mera especulación como desarrollo de ideas abstractas, formales y postformales que dirían los piagetianos: son la gimnasia del pensamiento y nos mantiene sanos
Los totalitaristas no la practicaban por no considerarla práctica ni necesaria ´per se´y terminaron quemando libros que no habían leído
Pues para ser críticos, Sergio
Pobre de aquellos alumnos que tengan un profesor que no les anima a ir directamente a las fuentes: así se hace un aprendizaje-análisis más completo y natural y, por el camino, uno puede desarrollar sus propias ideas y críticas, porque conoce todos los términos de la ecuación para poder reactualizarla -y, en su caso mejorarla o al menos introducir elementos originales que le den más valor-
Han sido incorporados por otros: seguramente has leído ´1984´, de Orwell. ¿Quieres dejar que sean otros quienes decidan las palabras ´más útiles´ para tu léxico, con las que pensar y comunicarte o prefieres contar con todas y ser tú quien decide? ¿Quieres que haya pluralidad de medios o que sea uno solo quien dirija la información que te llega? ¿Tiene más valor para nosotros para entender nuestra infancia y a nosotros mismos lo que nuestros profesores y padres pudieran decir de nuestro comportamiento o nuestros propios recuerdos? ¿Consideras más importante lo que dicen de ti o lo que has construido tú en el trayecto vital de tu personalidad, tu propia versión?
Los totalitario-autoritarios de cualquier época y signo han restringido, en su maquiavelismo, siempre, el acceso a las fuentes originales y han perseguido viva y mortalmente a la herejía, aun la más nimia, a los apóstatas y al documento apócrifo, a la divergencia de pensamiento/sentimiento/acción
¿Por qué, preguntas, hay que considerar útil poder hacer el camino nosotros mismos?
Porque en cada paso del proceso podemos mejorar la secuencia, podemos impedir que la h/Historia se falsee en lo esencial y a la vez aportar nuestra visión, que es única en la Historia
Porque lo interesante de Aristóteles no son las tres letras que contiene una clase de Física actual -contendrá menos si el profesor no sabe nada de epistemología, esto es, de Filosofía por considerarla superflua, como tú-, sino el hecho de que puede tener una versión de su alfabeto para cada uno de nosotros, a poco que le dediquemos tiempo.
Ése es el valor de un clásico y ése, para mí, el de la crítica activa y constructiva
El atajo es más cómodo, pero, como camino único y no abierto por uno mismo nos impide asimilar a fondo el terreno bajo nuestros pies -con sus variaciones y permanencias- y el horizonte a nuestro derredor
Me parece un post genial. De vez en cuando es muy necesario mearse en los clásicos. Me gusta lo de la falacia de antigüedad. Yo suelo decir que la gente se cree que el polvo se convierte en oro. Pasa mucho en literatura en general, cualquier texto de la Edad Media es considerado como una genialidad y que representa los valores de esa época, cuando muchas veces es lo único que conservamos. Por cierto, he propuesto el post en www.dictio.es Saludos
interesante
A mí me parece un tanto injusto, la verdad. Que la luz de conocimientos futuros no nos haga tan tontos como para que épocas posteriores juzguen así a nuestros sabios, diría yo. ¿Pérdida de tiempo? ¿Que está incorporado a la ciencia? ¿¿¿A la de todos??? Pérdida de tiempo se me ocurre que también es el inmenso bagaje de por ejemplo libros de economía de hace cinco años que te explican estupendamente cómo estamos ahora. Y ahí no hay falacia de antigüedad, me temo que hay una falacia e impostura cuando menos cuantitativamente mayores.
Una cosa que me sorprende es el cierto desapego literario que adivino en los libros que en el post calificas de no literatura, como si no importara que literariamente estuvieran digamos bien escritos, cuando, ay, basando además el post en lo que podríamos llamar 'divulgación científica', es precisamente esencial que esa literatura esté bien estructurada, sea clara en la transmisión de su mensaje, consiga interesar al lector también mediante mecanismos narrativos (¡que los científicos también usan, claro, bien que saben que si no comunican no acaban la parte final de su trabajo!). Aristóteles triunfó durante siglos por muchas razones, muchas de ellas interesadas, pero tal vez no debamos despreciar que la poética del rocío que da lugar a los insectos (o la de un dios uno y trino, o la de un espagueti volante) pueda imponerse a una racionalidad que parecemos querer que nos transmitan espesamente.
Así que de pérdida de tiempo nada. ¿Algo bien escrito y de cuyos errores podemos aprender y que mantiene muchas enseñanzas a pesar de la época sin las facilidades culturales de hoy? Hombre, si alguien no sabe desbrozar la paja en sus textos, qué quieres, ¡creo que el problema no sería precisamente de Aristóteles!
Jajaja bien dicho lo de desbrozar
Abrazos
A lo mejor lo que hay que hacer es perder el tiempo, todo va muy rapido el tiempo medido, las horas controladas. Habría que leer mas a los antiguos poetas o no poetas. ¿Es un perdida de tiempo leer a Esquilo ó a Euripides?, yo creo que no y se adolece de ésto mismo, la falta de lectura clásica se padece en las propias mentes. Hoy en dia no se lee a los clásicos, nadie. En los institutos ningun maestro de lenguaje les manda a Safo ó a Virgilio. Y no estoy en contra de la literatura contemporánea ni mucho menos.Excelentes me parecen Perez Reverte, o Felix de Azúa ó Maruja Torres. Todo es marketing y ventas, y mas ventas. Un saludo. Salud y humor para todos.
No creo que sea muy fácil eso de perder el tiempo. Desde luego, no lo es reflexionar, conocer otros puntos de vista y, más importante, a uno mismo; es algo que se puede hacer de varias maneras: intentando disfrutar de la vida, del trabajo, por qué no, de lo que uno aprende, sean experiencias propias, sean diferidas, a través de autores -creo que la mejor parte es debatir esas ideas e impresiones con otros/as, más allá de la lectura y que constituye la mejor parte de la reflexión-...
Salud y humor para ti también
interesante
No creo que sea una pérdida de tiempo leer a los autores más antiguos, tanto si tienen cien años como dos mil años. Cada uno de ellos aporta algo importante más allá de que sus planteamientos sean ciertos o no en la actualidad. El problema es que se valora a lo antiguo basándose en los conocimientos presentes que son muy amplios. Hay que tener el cuenta en contexto social, político, económico en el que nacieron estas ideas, no puede sacarlas de su contexto. Con respecto a Aristóteles hablas de los "errores" que existen en sus conceptos pero en época fue capaz de explicar el mundo en base a los conocimientos que tenían en ese momento. Evidentemente explicaba lo de la "generación espontánea" porque ellos no tenían los microscopios maravillosos que tenemos ahora y que permiten explorar no solo las cosas más pequeñas sino el universo eterno. Lo que Aristóteles pensaba no son bobadas es su forma de entender en mundo, fue nuestra forma de entender el mundo hasta hace pocos siglos. No deberías despreciar lo que hizo. El hecho de que seas un hombre del siglo XXI con la Wikipedia al alcance de tu ratón no te da derecho a menospreciar a los que habitaron en siglos pasados. Tú no eres superior a ellos por el simple hecho de tener más conocimientos. Aristóteles no dice bobadas.
Los libros "antiguos" son maravillosos y deberíamos leerlos, no solo Aristóteles, sino también a su maestro Platón con su mundo de las idea; deberíamos leer también a los grandes historiadores del pasado como Herodoto; a los grandes políticos como Julio César, Maquiavelo o Carlos Marx... aprenderíamos mucho de ellos.
-- editado por última vez a las 21:27
Estoy de acuerdo contigo. Podemos ser -debemos, creo, y es divertido- ser críticos con lo que leemos, pero eso no quiere decir que se le deba perder el respeto a autores que han sido influyentes siglos antes de que naciéramos: no sólo estaríamos faltando el respeto a los mismos, dondequiera que estén, sino a los que tanto esfuerzo y dedicación ponen en conservarlos y enseñarlos, reactualizándolos. No es, según creo, que todo lo antiguo sea sacralizable -obras de escaso valor se han escrito siempre y siempre se escribirán obras magníficas-; quizá las obras que nos han llegado han tenido que sufrir más controles de calidad que las actuales, especialmente si nos han llegado a nosotros tras tantos siglos. Una obra antigua es valorable en muchos casos: si contiene una visión específica sobre el tiempo del autor -si encontramos talento en él-, aun sin ser exacta, refleja una perspectiva extraordinaria e irrecuperable; si es universal su contenido, él mismo es su propia defensa
Abrazos
interesante
Bueno Sergio, no quiero ofenderte, pero creo que cometes un error muy usual en la epoca que estamos. Ese error es anacronismo. Es decir, aplicas conceptos, ideas y respuestas actuales a problemas, sucesos y procesos historicos ya acontecidos en el pasado. No puedes juzgar con la mentalidad actual, sabiendo lo que sabemos hoy dia, hechos del pasado. Hay que contextualizar. Aristoteles, como otros muchos, en diversos campos y disciplinas del saber fue un precursor. Es decir, igual que otros pensadores contemporaneos suyos trabajaron en otros campos y sirvieron efectivamente al desarrollo de la humanidad, Aristotels hizo lo propio con la filosofia y la ciencia. He dicho ciencia, porque sus tratados han sido superados hace ya muchisimo tiempo mediante el metodo empirico. Es decir, alguien presenta una teoria, luego la desarrolla y posteriormente extrae unas conclusiones. De ese modo y no de otro es cuando las teorias de Aristoteles fueron deshechadas por completo. Eso no quiere decir que por no haber acertado en la diana se le tenga que castigar con el ostracismo intelectual. A Aristoteles hay que leerlo como se debe leer al resto de contemporaneos griegos, ejerciendo la critica pero contextualizando su obra y esa contextualizacion se debe hacer en todos los ambitos del desarrollo historico de la humanidad: politica, ciencia, sociedad, religion, economia y psicologia; y adaptandola a la perspectiva historica que nos ofrece el tiempo.
Es que ya han pasado 24 siglos... hay que ser críticos con lo que leemos, pero no faltar al respeto: gracias a que los autores antiguos desarrollaron estas líneas de pensamiento, hemos podido ´avanzar´ hasta nuestro paradigma actual, que, afortunadamente, y gracias a los pasos dados anteriormente y a que, en consecuencia, hay más información -el conocimiento/sabiduría ya son otro tema-, al menos en Occidente, hay más libertad de pensamiento.
Abrazos
Y, desde esa misma maravillosa perspectiva actual, bastante superable, como se verá en no mucho tiempo, reconocer también los aciertos del autor, quien, no siendo perfecto ni pretendiéndolo, nos superará en el recuerdo colectivo a la mayoría, preconizo
interesante
Sergio, cuidado con la terminología, puede incitar a error. La falacia autorial es un concepto acuñado por el new criticism para desestimar aquella concepción por la cual el significado de un texto se correspondería con la intención del autor. Te digo esto porque el término "falacia de autoridad" que empleas puede llamar a confusión en este punto. Lo que pareces criticar en tu artículo es la continuidad de la auctoritas medieval en nuestros días. Este concepto, en su contexto original, nace por la necesidad de argumentar al apoyarse en textos y nombres autorizados (cosa que además tenía su precedente en la retórica clásica, tanto en la griega como en la romana). Era la manera que había entonces de poder defender algo "apoyándose en hombros de gigantes", para, por ejemplo, no correr riesgo de excomunión o de herejía (la idea sería más o menos esta: "y esto no lo digo yo, ¿eh? Lo dice Aristóteles"). Es decir, a la "autoridad" en la materia se le presuponía una verdad en todo lo que decía. Por desgracia, dicho principio se enquista en la escolástica y pasa luego a la universidad (también de origen medieval). A nivel teórico, se ha tardado mucho en desactivar dicha concepción (e incluso puede decirse que todavía funciona a muchos niveles), para lo cual recomiendo la lectura de Verdad y método, de Hans Georg Gadamer, probablemente una de las obras fundamentales a la hora de reformular la auctoritas hacia un modelo más sensato a nuestros ojos.
El estado actual de la cuestión, al menos en humanidades, es más bien el de asumir la contemporaneidad de los considerados "clásicos", no en base a dicha noción de "esto es importante porque sí", sino por la vigencia de sus argumentos e ideas. Por ejemplo, la teoría literaria del siglo XX y XXI tiene como uno de sus hitos fundamentales la lectura que el Formalismo ruso hiciera de la Poética de Aristóteles. Eso en lo teórico, en lo práctico, buena parte de todo el cine y la literatura actuales dependen todavía del concepto de catarsis (la muerte y resurrección de E.T es la misma muerte y resurrección de Cristo, y ambas mezclan los componentes de terror y compasión que analizara Aristóteles). Esta relación de contemporaneidad es una cualidad, a mi entender, muy positiva para la investigación en cualquier disciplina, siempre que no se entienda desde la imposición de un autor, sino desde la vigencia de un argumento determinado. Leer textos clásicos no debería ser una actitud pedante por la cual asomarse a ellos como uno lo haría a un manual de instrucciones sobre la verdad, sino algo tan natural como leer un texto contemporáneo. Por lo general, cuando uno entra en la discusión de un foro a la mitad, lo primero que hace es revisar lo que se ha dicho. Es decir, indaga en la historia de la discusión. Hoy hay discusiones que abarcan ya miles de años, por lo que hacerse a la idea de los principales argumentos que se han esgrimido puede ahorrar mucho trabajo :)
-- editado por última vez a las 14:04
interesante
Depende del clásico, sin duda. Aristóteles no creo que sea una pérdida de tiempo.
Hace poco Fernando Iwasaki usaba justamente uno de los textos de zoología de Aristóteles para presentar su último libro.
Claro: lo usaba porque lo había leído
Al menos sabía de lo que estaba hablando
Andrei Tarkovski "decia que el arte no tenia como objetivo enseñar nada, y que siete mil años de historia muestran que la humanidad no ha aprendido nada", yo que soy arduo cienfilo de Tarkovski difiero con el, en base a que las generaciones de artistas,y receptores, en este caso lectores, son como las estaciones.....no perduran, lo que perduran son los principios, principios que son mostrados de una forma u otra de acuerdo a la marea generacional, en base a eso, no es perder el tiempo con lecturas "antiguas", es solo, me atrevo a decirlo...que tambien se convierten en articulos de moda.... yo me quedo con la Opinion de Borges: "Un libro que quiere durar es un libro que pueda leerse de muchas maneras. Cada generacion lee de una manera distinta los grandes libros". Y si, pienso mi querido amigo...que exageras en tu grandielocuencia.
interesante
Tu análisis no podría ser más desacertado: por esta misma regla de tres, habría que obviar a Newton, que consideraba su propia obra alquímica tan relevante como los Principia.
Aristóteles y si filosofía fueron -como somos todos y dijo Hegel- hijos de su tiempo. Es verdad que en sus Problemata hay mil cosas que carecen de sentido hoy día a la luz de los avances de la ciencia y el conocimiento, pero eso es irrelevante: leer los Problemata con intención científica es acercarse de manera completamente equivocada al texto. Lo mismo puede decirse del De Partibus Animalia o de casi cualquiera de sus obras científicas.
Esto, que obedece a la más elemental de las lógicas de la contextualización filosófica y científica, no hace de menos al hecho de que, por más tonterías que nos parezca que Aristóteles pueda decir en estas obras, esos escritos fueron el germen mismo de la epistemología occidental. Sin duda, la de Aristóteles es una ciencia del sentido común (¿qué hay más natural que pensar que es el sol el que se mueve alrededor de la tierra?), pero su principio metodológico conformador es el origen mismo de nuestro completo edificio de conocimientos. Aristóteles fue un pionero de la ciencia en su tiempo (como Paracelso, otro autor que ahora podríamos por el mismo principio considerar ingenuo o "bobo", como muy desacertadamente dices en tu texto, pero que fue una referencia central en la ciencia de su época) y sostener lo contrario solo evidencia una total falta de conocimiento de su trabajo.
La obra de Aristóteles es lo más refinado que pudo dar el mundo humano de la observación ingenua de la naturaleza: se trata del esfuerzo por comprender la naturaleza del cambio en todas sus facetas, desde la ontología a la lógica pasando por todas las ciencias naturales, de las que el propio Aristóteles fue fundador, compilador y sistematizador.Desconocer eso u obviarlo es, simplemente, hablar por hablar. No estoy diciendo que haga falta que seas licenciado en filosofía para hablar de Aristóteles, pero igual comprenderlo -siquiera soimeramente- no vendría mal si quieres hablar sin ir pisando charcos en cada párrafo.
Y eso sin entrar en la importancia absolutamente central de Aristóteles para nuestra visión del mundo (empezando por nuestro vocabulario y nuestro repertorio conceptual para habérnoslas con él: la elevación a concepto experiencial de las funciones lingüísticas del griego, la comprensión del mundo como conjunto de "objetos", "sujetos" y "predicados", la sistematización de la silogística, la explicitación del principio de tercio excluso y de no-contradicción) y de su relevancia completamente insoslayable para el conjunto general de la historia de la filosofía.
Hay que documentarse mejor, porque tan banal es citar a Aristóteles para darse fuste como criticarlo por nimiedades para desacreditar a quien lo cita: es señalar a la Luna y quedarse mirando al dedo.
Muy acertado te encuentro, Miguel Ángel: no se puede intentar descalificar a alguien señalando que no es perfecto -afortunadamente ninguno lo somos- sin considerar sus múltiples aciertos, entre otras cosas, porque se admite sin ambages que no se conoce su obra. Como intentar juzgar cualquier cosa por rumores. La Física en este autor debe ser tomada como especulación, máxime cuando es obvio -porque esto al menos sí lo sabes, ¿no, Sergio?- que se encontraba en el Paleolítico de una Ciencia mínimamente consensuada, que la hoy día tiene muchos más medios y no estamos para tirar cohetes en nuestras luchas intestinas sobre la epistemología seria -¡lo que tardó en nacernos un Popper!, que tampoco tiene todas las respuestas, especialmente en las Ciencias Sociales y Psicología Clínica-...
Su interés por compilar información, dar sentido por taxonomías, crear marcos integrativos de conocimiento, desarrollar una coherencia en Ética y llegar al culmen del pensamiento abstracto -unos cuantos minutos antes que Piaget, por cierto-, con esquemas como el de causa y efecto y el resto del edificio lógico... Son méritos suficientes para darle doctorado honoris causa en cada universidad seria de este planeta -más abajo dejé algo escrito al respecto- ¡Si hasta su Motor Inmóvil sirvió de apoyo a un monoteísmo como el nuestro, tan universal era, más allá de sus expectativas, en un Medievo que no era dado precisamente a la tolerancia hacia los paganos -y en general, a nada que se apartara de las simples líneas generales-!
Desde luego, Sergio, a ti no se te puede llamar ´el Filósofo´, precisamente...
Vaya, vaya, Sergio. Ya veo que los socios capitalistas del blog te han "animado" a que fomentes el flujo de comentarios, de visitas y de potenciales clientes. En tu artículo -que te agradezco sea un poco más largo de lo que suelen serlo en este blog- has escrito ´para´ dos veces seguidas y has insertado un ´despinarse´. No me gustaría que, en tan corto espacio de texto, con dos errores así se diera pábulo a la idea de que los que te hemos leído estamos ante la obra de, prácticamente, alguien que no cuenta con demasiados conocimientos de Ortografía. Del mismo modo, no se puede condenar a un autor tan relevante e influyente por cometer errores especulativos. ¿En una competición olímpica de atletismo y velocidad, cuánta distancia crees que es necesaria entre dos contendientes situados en la línea de salida para descalificar al que se encuentra delante del otro? Es fácil creerse listo cuando uno ha recibido conocimientos que no ha necesitado elaborar con... 24 siglos de ventaja, nada menos.
El valor de Aristóteles, creo, no es haber acertado en todo lo que escribió, sino en haber dedicado tanto tiempo y esfuerzo tanto a elaborar pensamiento en diferentes materias -Botánica, Astronomía, Ética, Filosofía en general-, sin olvidar todo el conocimiento que sobre especies animales y vegetales y sobre otro tipo de especulaciones -yendo un paso más allá del genial Platón, con el que estudió durante 20 años- recogió o recogieron gracias a él -no lo olvidemos- por escrito. Recordemos que Aristóteles en su día era considerado excéntrico por sus homólogos y colegas -tendría, a buen seguro que superar otros prejuicios no sólo por no ser ateniense sino por ser macedonio- por darle excesiva importancia a los escritos sin circunscribirse a la transmisión oral -Sócrates aborrecía el texto como vehículo de extensión de los pensamientos-, y gracias a ello nos han quedado sus escritos como pensamientos elaborados y compilados con los que estar de acuerdo o no, pero desde luego su labor de recopilación de pensamientos es más que loable. Su obra tuvo mucha repercusión en su tiempo en particular -lo más seguro es que consiguiera que Alejandro Magno no sólo estuviera motivado por ir más allá de la simple conquista y exterminio y un poco más hacia el encuentro intercultural- y se extendió hasta la Edad Media de manera más tímida hasta ser renacido por los eruditos árabes, como Averroes, allá por el siglo XIII, quien dedica gran parte de su obra no sólo en su conservación sino en su exégesis, contribuyendo a la especulación teológica del monoteísmo, más allá del Cristianismo: tan universal era su obra.
Creo, Sergio, que lo que intentas derribar es el llamado en Filosofía occidental ´Principio de Autoridad´. Si bien Aristóteles participa en la revolución cultural que supone el paso del mitos al logos, tendremos que esperar a otra revolución de la crítica cultural y científica espoleada por figuras como Galileo, Kepler, Copérnico hasta dar con el falsacionismo popperiano para adquirir una más sana y comprometida con los resultados cultura. Antes de ellos, se aceptaba como verdades indiscutibles a figuras irrenunciables de la cultura Europea como Platón, Aristóteles, San Agustín y Santo Tomás: las Autoridades a respetar por el citado Principio. Y estoy de acuerdo con el hecho de que fue un gran paso adelante -hoy día sigue, desgraciadamente presente, pero más mitigado-; ello no es óbice para reconocer el gran valor de esas figuras y de su esfuerzo y sabiduría, que fueron convertidos en Autoridades por los mismos que adaptaron su obra con fines teológicos. Como conclusión: es posible aplaudir a grandes figuras de la Literatura, de la Filosofía, de la Psicología y la Antropología abiertamente sin perder el sentido crítico. Podemos poner como ejemplo a Confucio o Marco Aurelio: sus esfuerzos y especulaciones, generales y éticas son considerables aun sin uno compartir todas y cada una de sus creencias.
Para ilustrar mejor estas ideas creo que es eficaz un proverbio de Italo Calvino: "Un clásico es un libro que no ha terminado de decir todo lo que tiene que decir", algo extensible a cualquier obra y que señala la universalidad de sus propuestas. Recomiendo vivamente que busquemos nuestros clásicos sin discriminarlos por lejanía espacial o temporal: quizá el tiempo, por contra, sea, acaso, un recurso valorativo, pues la supervivencia de una obra es, en muchos casos, un indicador de su valor y de la sabiduría atemporal que puede revelar.
Te recuerdo, Sergio, que ese señor consiguió ser influyente y sacralizado -la segunda parte me parece excesiva- durante esos 24 siglos. A ver si, como escritor o en otro oficio, consigues tú acercarte. Campeón.
Una tradición anglosajona, de las más sabias, considero, es la de respetar la nomenclatura Ph. D. para designar a los doctores. Hace siglos, qué disparate, se consideraba que alguien no podía ser consirado experto en ninguna materia -ni siquiera de la Medicina- sin contar con los rudimentos básicos de la cultura: el Trivium y el Quadrivium: Retórica, Gramática, Música, Aritmética, Geometría, Astronomía... y Filosofía a través de la Lógica. Es lo que esconden esas letras: un Doctor no podía ser tal sin ser antes un experto en Filosofía; de esa manera, siguiendo el ejemplo anterior, uno se convertía en un eminente Doctor en Medicina como si ésta fuera una especialidad de aquélla. Algo que nos debe hacer recordar que todo conocimiento respaldado socialmente -es, básicamente, lo que viene a significar un título académico- se apoya en una Perspectiva: un estado de cosas en el saber que, por contrato social, se tiene a bien respetar en consonancia con el corpus general de la Ciencia en una Cultura y Tiempo determinado; tal Perspectiva -el marco que da forma y sentido al resto de los saberes- viene señalada por el Paradigma contemporáneo, que actualmente tiene en cuenta tanto la crítica constante popperiana para aquellas ramas con más vocación hacia el empirismo/positivismo y la formalización de las teorías y modelos como la hermenéutica, más cercana al naturalismo y las Ciencias Sociales y Humanistas.
Para más información sobre el cambio -también llamado desarrollo- histórico de las líneas de pensamiento científico en Occidente, creo, son útiles las interpretaciones de Kuhn, Lakatos, Feyerabend, y, cómo no, los desarrollos del falsacionismo del ínclito Popper: todos ellos demostraron, cáspita, que la celebérrima y tan cacareada Ciencia -que muchos consideran tan... rentable, útil-, al menos la que tiene por guía a la Física y su desarrollo -algo confuso últimamente con tantos modelos teóricos- es -y debe ser- objeto de la Filosofía -es más, cualquier científico serio estudia hoy día Filosofía de la Ciencia-, la Psicología Social, la Antropología, la Sociología: es decir, las ramas del saber consideradas... menos útiles. El mismo Einstein consideraba que ya en su tiempo -más aún en los nuestros- se producían ingentes avances técnicos sin un paralelo desarrollo de la Ética -una de las ramas de la Filosofía; sí, con útiles desarrollos realizados por un señor barbudo discípulo de Platón-: las consecuencias pueden ser evidenciadas por cualquier ecólogo.
¿Qué será lo próximo? ¿Considerar que el Universo está escrito en el lenguaje de las Matemáticas? ¿Quemar libros en las plazas de cada población? ¿Dejar de impartir Filosofía y Ética en las aulas? Los que creen que las Ciencias Sociales y la Filosofía no son importantes son los que nunca han reflexionado. Los que no saben nada de Historia. Ni quieren saber nada de lo que ocurre a tres palmos de esas chatas narices que no les son útiles para tener un mínimo de intuición. Inmunicémonos contra esa enfermedad.
Eso te lo dejo a ti, campeón.
Ja, ja, ja, no, no, te lo agradezco pero no, Sergio
Tendría que ser más joven para pretender saberlo todo, como diría Oscar Wilde
Es decir, para pretender que Aristóteles y otras figuras de grandísima influencia durante siglos ya no tienen nada que decirme, ´per se´
No te confundas, hernandodesoto: si mi réplica ha sido desabrida es porque tus intervenciones lo han sido contra mi persona.
En primer lugar, este artículo pretende inducir el debate y el intercambio de ideas, incluso para afianzar lo que ya se cree (como indico en el propio artículo). Me da la impresión de que no has entendido eso, y no sólo arremetes contra mí sino que ni siquiera te das cuenta de que todo esto es gimnasia mental, no mi verdadera opinión, punto por punto. Pareces realmente "molesto" y me cuesta entender la razón, la verdad.
En segundo lugar, deducir mis conocimientos sobre Filosofía en base a mi edad o mi juventud es un error muy gordo.
En tercer lugar, cuestionar lo establecido (sea o no un juego de cínicus) no sólo es altamente saludable sino una muestra de mente no anquilosada. Si crees que sólo los jóvenes hacen eso, entonces estás admitiendo que los viejos no sirven para nada, salvo para mantener lo establecido.
Cuarto lugar, nunca he leído ningún libro sobre cómo se propagan las ideas y las tendencias que no indique que, en el proceso, poco a nada importa el valor per se sino otra serie de características, como el gancho, la facilidad de transmisión, la influencia de elites culturales y políticas y una larga lista. Es decir, que estimar el valor de un conjunto de ideas por su perdurabilidad histórica, antigüedad y cantidad de gente que la respalda es tremendamente ingenuo.
En último lugar, me da la sensación de que no has entendido el fondo de mi artículo o que ni siquiera lo has leído con la suficiente atención. No lo digo por ofender, pero la mayoría de tus argumentaciones ya están incluidas en mi texto de forma mucho más simplificada. Por ejemplo, si has entendido que yo no admiro a Aristóteles es que te has saltado frases enteras de mi texto. El problema es que la mayoría de la gente admira a Aristóteles por razones equivocadas, o sencillamente repite lo que dice como si eso diera más autoridad a un pensamiento.
Siento no tener más espacio para desarrollar estas ideas, estoy convencido de que delante de un café todo quedaría más claro y te darías cuenta que tú y yo pensamos esencialmente lo mismo. Y que hay muchas formas de medir la edad de una persona además de las vueltas que ha dado al Sol.
Un saludo.
Por último, se me olvidó: obviamente si tu intención es profundizar sobre un área del conocimiento, es imprescindible leer a Aristóteles, como se hace en la carrera de Filosofía. Pero el artículo no iba de eso. Iba de que si una persona (neófita, diletante o simplemente con ganas de aprender) pretende abordar superficialmente un asunto filosófico, quizá resulta una pérdida de tiempo empezar por los padres del pensamiento, que ignoraban mucho, y empezar con autores más contemporáneos, que ignoran menos. Todo ello bajo la amenaza del reloj y el tiempo. Por supuesto, uno puede gastar su tiempo en lo que quiera. E incluso puede leer todas las novelas de aventuras que desee. Pero si lo que pretende es adquirir un conocimiento fiable sobre algún tema concreto, entonces entiendo que este tema tendrá alguna relación con la ciencia, en mayor o menor medida, sobre lo cual poco o nada pueden decir los autores antiguos.
Saludos de nuevo.
No pretendía ser desabrido: de hecho, creo que uno de mis comentarios daba por sentado que había recibido tus aportaciones con sentido del humor. Tampoco niego mi gusto por la provocación, toda vez que intuí la tuya. No estoy en contra de la gimnasia mental -de otro modo, no leería las ideas de los/las que no piensan como yo ni dedicaría un comentario a expresarme y aquí llevo varios-: de hecho la recomiendo en otro comentario: una de las maneras de practicarla es, precisamente, acudir a las fuentes de pensamiento de otra época, especialmente cuando han tenido tanta influencia, no para aceptarla sin más, sino como forma de revisitarla, de hacerla nuestra, aprovechando las ideas universales que contiene -esto es, no todas, pues como se puede comprobar defiendo la crítica madura-; tanta influencia, de hecho, que muchos sacralizaban -cosa que ya dije, me parece excesiva- la figura de alguien que pudo contener y compilar tanta carga cultural dándole un sentido, sin pretender que fuera perfecto. Como dije/escribí, creo que el sacralizarlo fue obra de otros, no coetáneos, y que está bien no aceptar el Principio de Autoridad, creo que eso quedó bastante claro. El hecho de defender el volver a recorrer el camino que otros han hecho pero de nuestra manera es la mejor forma de asegurar esta crítica sana. Pero tantas y tantas veces he visto la defensa que percibo como peligrosa de la especialización en el conocimiento... Estimo que es una lacra de las concepciones académicas estadounidenses y que, por contra, en Europa, quizá por una herencia del espíritu inglés "preferimos no fiarnos" y acudir a las fuentes. Aristóteles no sólo es una figura que reivindico por haber tenido tanta proyección a nivel histórico: como decía, encuentro que su Ética y su su Lógica, tanto como el monismo -esto es, huir de concepciones cartesianas dualistas mente/cuerpo y otro tipo de separaciones- son tan cruciales e importantes hoy como ayer por la sencilla razón de que a veces damos pasos atrás en este sentido; también estimo que debemos ser responsables como vehículos de cultura, y ésta, en Occidente, no puede entenderse sin Aristóteles, Platón, Kant, el Cristianismo, el sistema feudal... Reivindico no la erudición, ya me gustaría tener a mí un gramo de ella, harto difícil dado el caudal de información y conocimiento actual, pero sí la curiosidad que nos lleva tanto a informarnos sobre una gran cantidad de temas, a reflexionarlos y a generar nuevas ideas, de ahí mi hincapié en hacer nuestros propios caminos, ser críticos y asimilar las ideas que consideremos universales bajo nuestras propias percepciones, ideas que, creo, son concomitantes.
No creo que mis ideas estén escritas en tu artículo, y lo he leído dos veces, aunque las percepciones de lo que uno lee y lo que uno escribe no son perfectas, como no lo es ningún pensador, científico, filósofo... y aún así son defendibles. En el caso del autor que nos ocupa, pensar que es perfecto se me antoja tan falto de sentido como considerarlo prescindible: como ya apuntaban, Newton tampoco dio todas las respuestas y afortunadamente, su camino se sigue reactualizando dada su ingente labor.
Al igual que hay tradiciones que, por búsqueda de seguridad del poder establecido -no sólo político, también cultural, social o psicológico- tienden a repetir marcadores culturales -ellos lo intentan hacer clónicamente, es decir, dan una sola interpretación: la suya, la que recibieron- yo sí creo que hay ideas y marcos de significado que pueden ser llamados universales y clásicos precisamente por su valor y utilidad más allá del tiempo y del lugar o, como mínimo, como decía, para entender una época a las que estamos unidos por la línea temporal: acudir a ellos, creo, es lo más conveniente para no repetir errores que creo que ellos superaron, siempre con respeto y con un adecuado análisis que traduzca su introducción en nuestra praxis.
Si alguien pretende no recorrer estos caminos para conocer mejor el terreno y el horizonte, abriendo otros muchos desde las aportaciones que nos dejaron es libre, pero creo, eso sí, que estará perdiendo el tiempo, el del chronos y el del kairós
Parece que lo Wilde te ha calado especialmente, y me divierte pensar que lo has interpretado como un pulso de diferencia de edades
¿Cuántos años crees que tengo? ;D
Abrazos
Con respecto a la Ciencia más empirista/experimentalista -aunque la misma Física, cuenta ya con muchos modelos y aproximaciones sin encontrar ninguno que pueda integrar todos los fenómenos observables- y a los aspectos especializados, Aristóteles tiene interés histórico, que no es poco, aunque está bien recordar que la cadenas causales: el mismo edificio de la Lógica, en la que pretenden sustentarse los descubrimientos en el paradigma que cito al principio, creo, fueron desarrollados por aquel señor tan inquieto. Como decía, para defender la erudición primero tendría que serlo yo, pero no está de más hacer este tipo de reflexiones tanto para afianzar ideas válidas como para ser críticos con las que no lo son y aportar nuevas de nuestro cuño. Obviamente, lo que defiendo no es el que todos nos pongamos a realizar una tesis cada vez que consultemos a un experto/peritus/doctor que, por sus conocimientos, académicos o menos, necesitemos en cada momento, pero no está de más informarse de vez en cuando y no dejar de lado las raíces y los apuntalamientos de nuestra cultura, que es un recurso que deberíamos considerar incarnado e incorporado. Una sociedad, estimo, para su supervivencia y su progreso, se basa tanto en la confianza como en la crítica, ambas bases de una perspectiva constructivista que dé sentido tanto a unuestros derechos como nuestros deberes en la participación de la misma y en su misma realidad. Por ejemplo, para solicitar la ayuda de un médico, una profesora, una arquitecta, no es necesario haber hecho un curso previo, pero si nos informamos previamente, tendremos una idea certera de lo que podemos esperar y lo que no, y ser tanto unos usuarios tanto críticos como colaboradores, según el caso, sin que tengan que excluirse. Pero hacer reflexiones como ciudadanos responsables y participativos requiere hacer revisión de los esquemas que, por tradición o conveniencia de otros, requiere que seamos, asimismo, inquietos y curiosos.
Abrazos
interesante
En los inicios de la informática se programaba ingresando las instrucciones en códigos propios de cada modelo de ordenador (lenguaje de máquina), lo cual tenía como consecuencia programar todo de nuevo si querías que se ejecutara en otro modelo (a veces hasta del mismo fabricante). La solución fue generar los programas en lenguajes con instrucciones parecidas a los lenguajes humanos (COBOL,FORTRAN en 1960) y un "traductor" (compilador) para cada modelo. Ahora los programas ya podían ejecutarse en computadores distintos, pero estos diálogos con las computadoras eran largos, tediosos y requerían cada vez mas esfuerzo para conseguir expresar nuevas complicaciones. Sin embargo, hacia finales de los 80, se hicieron populares los lenguajes orientados a objeto ya que podían manejar problemas más complejos. ¿Y qué tiene que ver con Aristóteles? Pues que éste paradigma computacional postula la creación de clases por medio de la abstracción y la herencia, que tienen diversas características (propiedades) y comportamientos (métodos) con los cuales generar objetos que nos permiten conseguir una mejor representación de la realidad y (teóricamente) crear menos código, reutilizable y coherente. Estas categorías fueron usadas por Aristóteles no sólo en los temas de lógica, lenguaje y filosofía; sino también en física, botánica, estética, música usando casi la misma nomenclatura actual. No tengo claro si los creadores de la programación orientada a objetos se inspiraron en la obra de Aristóteles, pero si lo hicieron significa que el estagirita aún está vigente en temas tan actuales como los que nos permiten ahora comunicarnos y compartir estas opiniones (En Internet se ocupan casi exclusivamente lenguajes que permiten la orientación a los objetos). Sin embargo, si no se inspiraron en Aristóteles implica que tendremos nuevamente que reinventarlo, redescubrirlo y dejarlo obsoleto una y otra vez (quizás el nivel de evolución de una civilización se pueda medir en relación a cuanto a superado a Aristóteles ). La pregunta entonces no es si es adecuado leerlo, sino en cuales temas aún está vigente alguien que escribió cerca de 200 tratados —de los cuales sólo nos han llegado 31— sobre una enorme variedad de temas, incluyendo lógica, lingüística, metafísica, música, filosofía de la ciencia, sociología, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología. ¿ Quién podría orientarnos y decir: aquí está obsoleto? Hay que considerar que es una ardua lectura pues muchos temas que siendo considerados en un volumen son referenciados en otro sin mayor detalle. Personalmente me encantaría leer más de Aristóteles y que alguien (así como en la novela “El nombre de la Rosa” de Umberto Eco) desentierre en algún desierto olvidado el segundo libro perdido de la Poética acerca de la comedia, pero es sólo una fantasía. Ni siquiera tengo el tiempo para contestar en algún foro apropiadamente.
http://arco.esi.uclm.es/~david.villa/pensar_en_C++/vol1/ch01s02.html
Muy interesante tu enfoque, Félix, más allá que esté o no de acuerdo con el mío, convenimos en que un clásico, como decía Italo Calvino, es aquél que no ha dicho todo lo que tenía que decir: el valor de Aristóteles no está en su perfección -creo, empero, que su valor Filosófico está trufado de aciertos, muchos más que los errores de alguien que ha vivido hace 2.400 años-, sino en la condensación de saberes que completa, entre otras estimables aportaciones, a las ideas de Sócrates y Platón, y que supera en influencia -más arriba expreso mis ideas- al resto de las figuras más nombradas por muchos siglos, con su muy valorable Ética a Nicómaco y su idea del monismo que, con mucho, supera a su maestro: ¿cuánto tiempo hemos tardado en volver a admitir que cuerpo y mente son lo mismo, entre otras superaciones de dualismos...? Aún estamos superando el cognitivismo cartesiano -el progreso no es sólo discontinuo, sino muchas veces recurrente al pasado-, con lo que, en muchos aspectos, esa figura resulta de crucial revisitación
Abrazos
interesante
No sé si es una entrada escrita en broma para ser tomada en serio o en serio para ser tomada en broma. En cualquier caso, se destila un desconocimiento tan profundo de la historia del pensamiento y de la filosofía que creo que es mejor tomárselo como una boutade. La había dejado reposar en mi Google Reader para ver si se me pasaba el desconcierto, pero, mucho tiempo después, no podido recobrarme del estupor.
Leyendo esto, solo se me ocurren dos cosas: una, pensar que no se puede demostrar que somos auténticos enanos a hombros de gigantes (quizá tener bien pensada esta fórmula hubiera evitado escribir esta entrada en estos términos); otra, matizada en una pregunta paralela a la de la entrada: "¿Perdemos el tiempo leyendo a autores demasiado modernos?".
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