¿Por qué atrae tanto la profesión de escritor?

13 comentarios

¿Por qué a los escritores les rodea una aureola de misterio? ¿Por qué soñamos secretamente con conocerles? ¿Por qué diablos molan tanto?

Para responder a estas preguntas no voy a apelar al argumento biológico o al memético (eso ya lo hice en su momento) sino a una simple reflexión acerca de los libros y el proceso de escribirlos. Porque ¿realmente los escritores son tan interesantes como parece?

No hace mucho leí un delicioso libro editado por Anagrama, Una lectora nada común, de Alan Bennett, donde se plantea la divertida hipótesis de que la reina Isabel II de Inglaterra, sí, esa anciana hierática, fría y protocolaria, de repente es sacudida por una fuerte afición a la lectura. De la noche a mañana, pues, la reina, bajo el influjo de la literatura, empieza a sufrir toda clase de transformaciones intelectuales y emocionales que acabarán influyendo en todo su universo.

Una de estas transformaciones consiste en la aparición de la duda y la inseguridad. La reina siempre se había reconocido como una mujer de ideas sólidas y carácter inexpugnable, pero poco a poco, gracias a la imagen poliédrica del mundo que le ofrecen los libros, empieza a vivir en una eterna duda acerca de todos los asuntos que antes contemplaba como sencillos. Incluso empieza a sentirse vulnerable, sobre todo frente a una clase de persona que jamás antes le había supuesto ninguna amenaza: los escritores.

Era emocionante estar con autores a los que había llegado a considerar amigos y a los que anhelaba conocer. Pero ahora que se afanaba en declarar su compañerismo con aquellos cuyas obras había leído y admiraba descubrió que no tenía nada que decir. Ella, que rara vez en su vida se había sentido intimidada por alguien, ahora estaba callada e incómoda. “Me encantó su libro”, habría sido suficiente, pero se interponían cincuenta años de compostura y dominio de sí misma, amén de medio siglo de eufemismos. Con dificultades para entablar conversación, tuvo que recurrir a sus reservas de emergencia. No era exactamente: “¿Ha venido de muy lejos?”, sino su equivalente literario. “¿De dónde saca sus ideas? ¿Tiene un horario fijo de trabajo? ¿Escribe directamente en el ordenador?”, eran preguntas que ella sabía engorrosas y tópicas, pero había que evitar un incómodo silencio.
La reina no tardó en llegar a la conclusión de que probablemente lo mejor era conocer a los escritores en las páginas de sus novelas, y más bien como productos de la imaginación del lector, al igual que los personajes de sus libros. No parecían agradecer que alguien hubiera tenido la gentileza de leer sus escritos. Al contrario, parecían haber tenido la amabilidad de escribirlos.

¿Qué le pasaba exactamente a la reina? Lo que le sucede a la mayoría de amantes de los libros: que acostumbran a idealizar a los autores de las obras que aman. Y luego, al conocer las miserias personales del autor, llega la decepción.

Inconscientemente, cuando leemos un libro, solemos asumir que es el autor, el autor en persona, el que nos está hablando directamente a nosotros, como en una plática de café. Y eso no es cierto en modo alguno. Un texto literario no acostumbra a ser la transcripción de un monólogo interior del autor sino el resultado de mil golpes sobre el yunque de las ideas para moldear un discurso coherente con una prosa atractiva.

El acto de escribir es lento y penoso, se quita y se pone una coma allí y allá, se sustituye tal palabra por otra, se bucea en diccionarios, se lee y se relee, se reescribe, se corrige hasta la extenuación, como el que está montando un rompecabezas. El texto resultante, entonces, es de lo mejor que puede dar de sí el autor. Y precisamente este es otro buen argumento para leer libros: interaccionar con mentes depuradas, químicamente puras, es algo muy diferente a interaccionar con mentes en tiempo real, que son más proclives al arbitrio, la improvisación y las azarosas circunstancias.

Un libro es un autor en sus mejores días, con la mente templada y el pulso firme. Y eso muy raramente suele darse en el día a día.

Los autores son gente normal. A veces, incluso, infranormal, egomaníaca, psicopática, con complejos galopantes de inferioridad, fea y desgarbada, analfabeta emocional y incompetente social, además de astronómicamente inculta (conocer palabras del diccionario y saber juntarlas no le hace a uno culto).

Pero, oh, al escribir, el autor controla la moviola cinematográfica de la realidad, adelante y atrás, y como Bill Murray en Atrapado en el tiempo, puede probar una y otra vez las estrategias en una primera cita (con el lector), escogiendo microscópicamente (y tramposamente) las palabras que se dispone a pronunciar.

¡Así, luego, cualquiera parece un dandy!

Así pues, la próxima vez que adoremos un libro, será mejor circunscribirnos a leer ese libro y no al autor del mismo, del cual no sabemos nada (y creedme, es mejor así). Si acaso, adoremos todos ese instante congelado en el tiempo del autor, esa configuración neuronal artesanal que al menos puede existir en un puñado de páginas. Pero si un día os cruzáis con el autor fuera de ese puñado de páginas, ¡huid! Es un consejo.

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Stephany Caso !

    Quien se concibe como escritor ha recibido el don más grande, el de las palabras andantes, la atracción se devela desde el instante mismo en que se leen sus voces intactamente y a pequeños sorbos dependiendo de la hora del día.

    El escritor es sublime, reminiscente, abstracto quizá, pero jamás se redime ante nada, es una espada desenvainada frente al lector.

    Honor a los escritores!!!

  • 2

    Avatar de alfa555 !

    Cuando he visto a un escritor de verdad, no lo veo como así como tu lo describes, sino que prefiero conocerlo. ¿Quién no quiere saber quién es el que ha imaginado ese mundo escrito que te fascina? Los escritores no suelen ser raros, muy pocos lo son (hay matemáticos raros, filósofos, empresarios extravagantes, políticos que no son corrupotos... Gente rara en todas partes), simplemente ocurre que los raros son los que más llaman la atención. Yo, generalmente, cuanto más conozco a un escritor más ganas tengo de leer sus novelas. Nada más ha habido un escritor que me ha hecho perder el interés por sus novelas: Paolini (el de Eragon)... Debe ser porque he leido su artículo en la Wikipedia y me la sensación de que se lo ha escrito el mismo. En general, ningún autor me ha parecido raro. Más bien me parece gente que se gana la vida de un forma que le gusta, al igual que al astrónomo le gusta ver las estrellas con un tubo con cristales. Mucha gente considera raros a los escritores porque nunca han conseguido imitarles, encontrar ese perfección en la palabra que atrae a las masas, ese arte que puedo hacerte rico o emprobvcerte... Decirme, a quién no le gustaría ser escritor?

  • Respondiendo a #2:
  • 11

    Avatar de rasczak !

    Pues yo mismo soy de esos que no le importa en absoluto quién es el autor normalmente, para lo único que miro el nombre es porque eso te puede dar una guía basada en la experiencia de lo que encontrarás en un libro que todavía no has leído. Mi desinterés por los autores es absoluto, a menos que por otros motivos su vida me parezca interesante (como podría ser el caso de Ian Fleming, Jack London o Asimov).

    Pero vamos, lo más habitual es que me interese la obra excluvisamente.

  • 3

    Avatar de carlos68 !

    A todos nos gusta escribir para ser leídos. Y la vida del escritor siempre nos ha apasionado, para saber de aquella persona que nos encandiló con su obra. Lo que es cierto, es que en muchas ocasiones, se le pide al escritor que dé una conferencia o presente su libro y no todos están preparados para ello. Porque no es lo mismo trabajar en soledad, que dar la cara ante mucha gente y ser observado en detalle sobre lo que dice. Los hay muy tímidos, y muchos de ellos se esconden, aunque sean grandes escritores: Thomas Pynchon, De Lillo o Cormarc McCarthy, por poner varios ejemplos.

  • 4

    Avatar de Teresa Fernández Prieto !

    Escribir es desnudarse y crear, el escritor es Dios en un universo de papel, la palabra es el puente que le comunica con miles de seres, los lectores que de nuevo recrean lo que el escribió, tamizan el texto una y mil veces...Escribir es un oficio solitario y complejo.Conocemos al escritor a través de su obra, pero la persona...ese es otro cantar.

  • 5

    Avatar de Cendrero !

    Sergio, un artículo de 5 estrellas :)

    Pero he de discrepar en ciertos aspectos. Has dicho que conocer a un autor puede quitarte las ganas de leerlo, pero yo creo que es más bien al revés. A veces, cuando conoces a algunos escritores te dan ganas de leer su obra entera. Pongo un ejemplo sencillo:

    ¿Sabéis que a qué autor le gustaba pasear por la noche en oscuros cementerios y callejones? ¿Sabéis que su madre no le dejaba jugar con los demás niños cuando era pequeño? ¿Sabíais que con sólo 16 años quiso suicidarse? ¿Y que odiaba el mar? ¿Sabíais que nunca publicó un libro en vida pero es uno de los maestros de su género? Ahora bien, si os presento un libro "a secas" y un libro de ese extraño autor... ¿Cuál cogeríais? Yo, por lo menos, cojo el del oscuro autor, me llamaría mucho más la atención y me interesaría por el resto de su obra.

    Por cierto, ese escritor tan extraño no me lo he inventado, es nada más y nada menos que el gran H.P Lovecraft, y todo lo que he dicho sobre él es cierto.

  • 6

    Avatar de lirolaman !

    Gracias Sergio por explicarme por qué me atrae tanto este mundo, me has ahorrado una visita al psicólogo.

  • 7

    Avatar de milibreria !

    Hay buenos y malos escritores, tal como hay buenas y malas personas... ¿creen que una mala persona, desarraigada, malintencionada o incompetente, no puede escribir? Lo hacen, sí, lo hacen. Nos toca a nosotros los lectores saber elegir, decantar. Hay buenos y malos escritores, buenas y malas personas... pero también hay buenos y malos lectores. Hubiera querido conocer a Alejo Carpentier, he visto videos y creo que hubiera quedado prendida de su conversación como una idiota. No quiero conocer a Paulo Coelho, me quedaría dormida al medio minuto. Así las cosas. Un saludo habanero, AD.

  • 8

    !
    | 1 estrellas

    No es bueno totalizar. Habra algun amante de las letras que no solo busque expresare en el papel, sino que aprenda a enunciarse de forma casi identica y bella de forma oral.

  • 9

    Avatar de willie7 !

    El artículo está bueno, no lo comparto todo, pero está bueno. Igualmente creo en conocer a los autoresm, y en que los lectores los conozcan. Aunque no sean más que seres humanos, sigo creyendo que es maravilloso por lo menos ver que cosas extraordinarias brotan de gente ordinaria.

    Y por cierto: "analfabeta emocional y incompetente social" no es... Analfabeta emocional E incompetente social.

    Sergio, vos escribís ;)

  • 10

    !
    | 1 estrellas

    Soy escritor, por lo tanto escrutador, de escroto, crotalos y finalmente un croto, que en Argentina significa vagabundo, de los que vivían en vagones de ferrocarril abandonados y así les quedo el escroto, hemorroides.

    No veo la respuesta a la pregunta, ¿por qué atrae lo de ser escritor?, yo tampoco tengo la respuesta, coincido que es un duro trabajo artesanal, cambiar comas, tachar palabras, sinónimos, pulverizar párrafos enteros, darlos vueltas, cambiar el punto de vista, todo esto para saber que al otro día tienes que ponerte la corbata o el overall y salir a ser un personaje de esta novela de Dios.

  • 12

    !
    | 1 estrellas

    Yo prefiero conocer al escritor, me gusta una vez terminada la novela de algun desconocido, ver su vida, buscar un poco el contexto de vital que engulle la novela, se me hacen cosas interesantes, son para mi como pequeños complementos que enriquecen más la post lectura...

    Y de poder conocerlo seguramente intentaría hablar de su vida cotidiana y de donde se inspira.

  • 13

    Avatar de diariodeunaescritoranovata !

    Hola Sergio Perdona que no esté en absoluto de acuerdo contigo. Es posible que algún escritor famoso sea como lo describes, que ya se sabe que la fama puede castigar hasta a las mentes más sublimes, pero desde luego no todos somos así. Algunos hasta somos humildes y escribimos simplemente por el placer de contar una historia. Y siempre estamos dispuestos a hablar con nuestros lectores, hasta nos sentimos muy honrados de que alguien quiera acercarse a nosotros para preguntar o contarnos sus impresiones al leer nuestra obra. El proceso de escribir, como el de creación en general, no tiene por qué ser lento y penoso. Soy profesora de creatividad y puedo decirte que hay un momento, el momento creativo en sí, en el que las ideas fluyen y tu mente avanza por la narración incluso más deprisa que tus dedos por el teclado. Eso si antes has hecho tus deberes, por supuesto, y te has preparado anímica e intelectualmente para crear. También es cierto que la personalidad creativa es diferente y a veces es complicado comprenderla, pero desde el punto de vista de la psicología tradicional, lamento comunicarte que una persona como la que describes "infranormal, egomaníaca, psicopática, con complejos galopantes de inferioridad, fea y desgarbada, analfabeta emocional y incompetente social, además de astronómicamente inculta" sería incapaz de escribir una buena obra narrativa. Infranormal, implica capacidades inferiores a la normalidad, y para escribir hace falta un mínimo de inteligencia, como para crear cualquier obra de arte (y si quieres, otro día hablamos del arte en sí y el engaño que comporta actualmente), egomaníaca puede selo, por supuesto, como cualquier compañero de oficina. Aunque yo usaría más el término "narcisista", que comporta una percepción mucho menos enfermiza. Psicopática... Un psicópata no podrá crear nada bueno, lo siento, ya que le falta algo muy importante, imprescindible, para crear: los sentimientos y la empatía. Jamás comprenderá emocionalmente a sus personajes y sus reacciones. Los complejos de inferioridad los tenemos todos, escritores o no, pero eso no tiene por qué incapacitarnos completamente para relacionarnos socialmente o para crear. ¿Fea y desgarbada? Un escritor no es una estrella de cine así que... ¿qué más da su aspecto? Un escritor usa su mente para escribir, no su belleza física. Y, finalmente, lo de inculto... Creo que deberías definir ampliamente el concepto de cultura, que es extremadamente complejo, puesto que escribir no es sólo juntar palabras, ya que para Escribir, con mayúsculas, es decir, para crear una obra con un mínimo de calidad literaria, acerca de un tema cualquiera, debes antes conocerlo, tener una aproximación intelectual a él. Juntar palabras lo puede hacer cualquiera, pero dotar a una obra de sentido y profundidad... Ay, amigo, eso sólo lo hace alguien con talento, capacidad y conocimiento. Y dudo mucho que esa sea la definición de un inculto. En fin, considero que ya me he extendido demasiado, pero vaya este (enorme) comentario a la salud de todos aquellos que nos dedicamos a escribir de forma honesta. Por cierto, he tardado unos diez minutos en escribir este texto y no he tenido que retroceder y avanzar a trompicones para ello, ya que desde el principio tenía muy claro lo que quería comentar. Espero que esto no me convierta en una no-escritora.

    Un beso Victoria

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