En alguna ocasión hemos comentado cómo la publicidad echa mano de los clásicos para darles un nuevo giro y utilizarlos en anuncios que se salen de lo común. La publicidad del equipo deportivo de Repsol de este invierno reproduce una versión de uno de los poemas más célebres de Rudyard Kipling, If (‘Si’). El encargado de recitar es el actor José Sacristán, cuya vibrante voz le otorga el necesario empaque épico a los versos.
If fue escrito en 1895 y conoció un éxito de público prácticamente inmediato. Cien años después, una encuesta reveló que todavía era el poema favorito de los ingleses.
Má Información | Si de Rudyard Kipling en Wikisource
En Papel en Blanco | Julio Cortázar en un anuncio publicitario

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Mi traducción española favorita es esta, aunque todavía no tengo claro quién es el poeta traductor:
Si puedes estar firme cuando en tu derredor todo el mundo se ofusca y tacha tu entereza; si cuando dudan todos fías en tu valor, y al mismo tiempo sabes excusar su flaqueza; si puedes esperar y a tu afán poner brida, o blanco de mentiras esgrimir la verdad, o siendo odiado, al odio no dejarle cabida y ni ensalzas tu juicio, ni ostentas tu bondad;
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey; si piensas, y el pensar no amengua tus ardores; si el triunfo y el desastre no te imponen su ley y los tratas lo mismo como a dos impostores; si puedes soportar que tu frase sincera sea trampa de necios en boca de malvados, y mirar hecha trizas tu adorada quimera, y tornas a forjarla con útiles mellados;
Si todas tus ganancias poniendo en un montón, las arriesgas osado en un golpe de azar, y las pierdes y luego, con bravo corazón, sin hablar de tus pérdidas vuelves a comenzar; si puedes manterner en la ruda pelea alerta el pensamiento y el músculo tirante para emplearlos cuando en tí todo flaquea, menos la voluntad que te dice: ¡Adelante!
Si entre la turba das a la virtud abrigo; si marchando con reyes del orgullo has triunfado; si no pueden herirte ni amigo ni enemigo; si eres bueno con todos, pero no demasiado, y si puedes llenar los preciosos minutos de sesenta segundos de combate bravío, tuya es la tierra y todos sus codiciados frutos, y lo que más importe, serás Hombre, hijo mío.
Hay toneladas de traducciones de este poema circulando por Internet. La que has puesto me gusta mucho, Calítoe.
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