‘Saltar el tiburón’, una expresión que nuestro idioma debería adoptar urgentemente (sobre todo si te gustan las series de TV)

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Los enemigos de los préstamos lingüísticos, a los que les produce urticaria emplear un término anglosajón cuando existe una alternativa en el propio idioma, anteponen la supuesta pureza del idioma y el miedo a la contaminación (mezclada con cierta grima a las modas, que comparto) al pragmatismo.

Si bien es cierto que muchas de las palabras que hoy en día hemos adquirido de otros idiomas poseen equivalentes en el propio, en muchas ocasiones el equivalente carece del profundo universo de connotaciones del préstamo. En cualquier caso, que cada uno decida cómo quiere o debe emplear su propio idioma: a fin de cuentas, el modo en que lo hagamos será nuestra carta de presentación, ofreciendo mucha más información de la que suponemos sobre lo que somos o queremos parecer.

De modo que será la propia conveniencia social la que blindará unos u otros usos. En cualquier caso, aquí tenéis más sobre lo que opino sobre contaminaciones culturales: ¿Realmente estamos viviendo una americanización de la cultura? y Patria, cultura y pureza: lo contraproducente de vivir aislados de los demás.

En este caso, lo que quisiera reivindicar es el uso de una expresión fabulosamente popular en Estados Unidos que, de momento, sólo la han adoptado en España los seguidores de las series televisivas. No, no me refiero a cliffhanger, spin off o cross over (aunque pudieran ser también buenos ejemplo) sino a jumped the shark o saltar el tiburón o saltó sobre el tiburón.

La expresión nació en Internet en 1985 gracias a un estudiante universitario llamado Sean J. Connolly, en referencia a una serie de televisión, y significa “llegar a un clímax de calidad o popularidad, y empezar un declive irreversible.” Algo así como el cénit, el culmen, el punto álgido (aunque originalmente significaba lo contrario) o, si nos ponemos estupendos y metafóricos, el acmé. Pero más centrado en el éxito popular y el posterior declive.

La serie de marras era Happy Days. Concretamente Connolly se inspiró por una escena en la que un personaje saltaba literalmente un tiburón. El personaje que conduce la lancha es, por cierto, Ron Howard. Aquí tenéis la escena:

La frase, sin embargo, no cristalizó hasta que el compañero de dormitorio de Connolly, Jon Hein, casi diez años después, registró el dominio jumptheshark.com y creó un sitio web dedicado a su difusión. Dicho sitio web no tardó en presentar una lista de preguntas frecuentes:

Pregunta: ¿La expresión jump the shark tiene su origen en este sitio web, o se ha creado este sitio web para capitalizar dicha expresión?
Respuesta: Este sitio se creó el 24 de diciembre de 1997 y dio lugar a la expresión jump the shark. Como es cada vez más popular, la frase está convirtiéndose en una expresión corriente. El sitio web es el pollo, el huevo, y ahora un razonamiento circular.

Un año después, la expresión se difundió por medios de comunicación más tradicionales; en 2001 Maureen Dowd dedicó una columna para explicar su significado en The New York Times; en 2003, el columnista de On Language de este mismo periódico, William Safire, la definió como “la expresión del año de la cultura popular”.

Como toda buena expresión, también ha ido sufriendo mutaciones. El artículo Jumping the shark de Wikipedia en lengua inglesa, por ejemplo, ofrece las siguientes recomendaciones en 2009: See also: jumping the couch; nuking the fridge (Véanse también: “saltar sobre el sofá” y “atacar el frigorífico con armas nucleares”).

Y ahora, vosotros decidís si queréis incorporar la expresión a vuestro acervo popular.

Vía | La información de James Gleick

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