Me declaro a favor de Susan Sontag y de su influyente manifiesto de 1966, Contra la interpretación. El estudio académico profesionalizado de los textos literarios me agota hasta límites siderales. Tuve que soportarlo durante mis años de instituto y universidad, e incluso ahora debo esquivarlo de determinadas personas que me rodean: la mayoría gafapastas que sientan cátedra artística sobre tal o cual obra, y si no la entiendes así (o no eres suficientemente onanista para entenderlo así) es que te faltan neuronas.
Tamaña impostura sobre los textos literarios me parece un buen ejercicio mental, como hacer gimnasia o resolver crucigramas. Pero ir más allá, creando cánones estéticos o interpretaciones unívocas (o exageradamente alambicadas) a fin de que se instalen catequísticamente en todo aquel que pretenda llamarse culto, no, por ahí no paso.
Leer es, sobre todo, disfrutar. Y luego viene la empatía, la sensibilidad, el entendimiento profundo, llamadlo como querías, pero todo ello lo considero idiosincrático, personalísimo, incluso muy íntimo. Quizás sirva para plasmarlo en un examen sobre comprensión lectora, pero en ningún caso debe usarse como paradigma de que se ha entendido la obra.
Porque a saber. A saber qué quería decir el autor. Este problema suscitó tanto interés durante los siglos XVIII y XIX entre los eruditos alemanes de la Biblia, que la hermenéutica se convirtió en una herramienta muy usada por los estudiosos: ¿el texto sagrado debía interpretarse de forma literal o figurada?
Esa pregunta es imposible de responder porque no podemos introducirnos en la cabeza del autor del texto sagrado. Sí, puede haber un consenso o un canon, pero no dejará de ser un acuerdo más o menos arbitrario de diferentes grupos sociales. No hay un significado, sino tantos significados como mentes para crearlos y recibirlos.
Prueba de ello es la variedad de interpretaciones que se ha hecho sobre una obra como El amante de Lady Chatterley. Entre 1930 y 1959 se consideraba una obra obscena. Pero en 1983 era difundida por la BBC como “libro de cabecera”.
Imaginad que los académicos literarios inventaran una máquina del tiempo, una herramienta que usasen por fin para interpretar en profundidad una obra como, por ejemplo, Hamlet. Tienen dos opciones:
Pueden ir al futuro, hasta el fin de los tiempos, justo cuando se emita el último juicio crítico sobre la obra de Shakespeare a fin de hacer una especie de compilación o síntesis. La otra opción pasa por viajar atrás en el tiempo, a la primera representación en el Globe Theatre en 1601, para captar todos los detalles in situ de la obra, sus efectos en la gente, la iluminación, la interpretación de los actores, viendo incluso a Richard Burbage declamando por primera vez esos textos recién escritos. Todavía no existiría ninguna sobra crítica que empañara nuestro juicio. Estaríamos limpios de prejuicios.
¿Qué escenario es el idóneo para interpretar correctamente una obra literaria? Según vuestra respuesta, estaréis de lado de los pedantes académicos obsesionados con articular un canon estético intocable o de la mano de Susan Sontag.
Yo, por supuesto, le daría a la manivela de la máquina del tiempo hacia 1601.
Vía | 50 cosas que hay que saber sobre literatura de John Sutherland

Comentarios
El problema es que muchas veces esos pedantes esgrimen el argumento de "es que tú no lo has entendido" para poder justificar que su juicio sobre esa obra es el válido o para poder comprender que te hayas creado tú una opinión sobre esa obra diferente a la que tienen ellos. Les crea tal disonancia cognitiva que otros no opinen lo que opinan ellos, que no pueden entenderlo simplemente como dos opiniones diferentes sobre un mismo fenómeno. Para ellos la única opinión (no válida, que eso sería hasta comprensible, sino) posible es la que tienen ellos, no porque no puedan dar su brazo a torcer, sino porque no pueden concebir que otras cabezas lleguen a una conclusión distinta a la suya. Por lo tanto, hacen un ejercicio mental y van más allá, hasta determinar que, si opinas así, es que no lo has entendido. La posibilidad de que sí lo hayas entendido y, a pesar de eso, opines de esa forma, no les cabe en la cabeza.
Personalmente, prefiero disfrutar de la narrativa sin una interpretación excesiva de los motivos del autor o si tiene una critica social muy disimulada, por que a fin de cuentas cada academico encuentra un significado distinto que los lectores de a pie simplemente no encontramos.
P.D. El articulo me recordo mucho esto
interesante
Desde que empecé a leer Papel en Blanco hace ya bastante tiempo, y me hice admirador de sus autores, este es el artículo que menos me ha gustado, con diferencia. No solo eso: me parece simplista, insultante y manipulador.
Evidentemente, como podéis imaginaros, soy uno de esos "gafapastas" que se dedican a investigar sobre la literatura. Y creo que tanto el autor de la entrada como el primer comentarista no tienen verdaderamente idea de cómo es el 90% de la gente que trabaja en el ámbito académico en el campo de la literatura. La mayor parte de los profesores e investigadores de literatura que conozco son lectores apasionados, voraces y normalmente muy intuitivos; nada más lejos de su (nuestra) intención que destruir el gusto por la lectura; de hecho, es lo primero que intentamos transmitir a nuestros alumnos cuando tenemos la oportunidad.
En cuanto al supuesto "monopolio de la interpretación", tampoco es en absoluto exacto. No es que nos sentemos un día delante del espejo y digamos "espejito, espejito, dime la ÚNICA Y CORRECTA interpretación de Hamlet. Lo que ocurre es que dedicamos nuestro tiempo a investigar, informarnos, aprender, reflexionar sobre los fenómenos literarios y aplicar después esos conocimientos al análisis de obras. No pretendemos estar en posesión de la verdad (en estos tiempos, quien lo pretenda verdaderamente no ha entendido gran cosa); pero sí afirmamos, y creo que con todo el derecho, que tenemos un conjunto de conocimientos específicos (históricos, metodológicos, lingüísticos incluso) largamente adquiridos que nos permiten un acceso privilegiado a los textos. Dicho con otras palabras: dedicamos muchos años de nuestra vida a formarnos, para que cuando nos enfrentamos a un texto podamos comprenderlo desde muy distintas perspectivas aparte del disfrute estético inicial, que nunca se pierde.
Creo que los textos literarios están abiertos a una multitud de significaciones; pero que no todas las interpretaciones son correctas. Podremos discutir sobre las interpretaciones posibles, literales y figuradas, del "Cántico espiritual" de San Juan, por ejemplo, todo lo que quieras; pero si una persona lo lee y dice "aquí claramente San Juan defiende el amor libre frente a la abstinencia", le diré con todas las letras: "Pues no, lo siento, no lo has entendido".
Lo importante, sí, es disfrutar de la literatura; pero eso no invalida la posibilidad de otros accesos (históricos, teóricos, críticos), que también producen otros tipos de placer.
Un saludo.
Comentario perfecto como demostración de lo que he dicho. Como opinamos de otra manera es que.... tachán: "no tenemos ni idea". Si es que no falla.
Si esa es la (simple) conclusión que extraes del comentario anterior, es radicalmente cierto eso de que todas las interpretaciones no son correctas.
Qué curioso, si nos ponemos así, tu comentario también me parece simplista ("aquí claramente San Juan defiende el amor libre frente a la abstinencia"), insultante ("Y creo que tanto el autor de la entrada como el primer comentarista no tienen verdaderamente idea de cómo es el 90% de la gente que trabaja en el ámbito académico en el campo de la literatura") y manipulador ("No pretendemos estar en posesión de la verdad").
Pues yo iría al futuro para ver qué es lo que piensan de este artículo (si es que la gente lo recuerda, claro).
Cuando acabes con el Delorean y si no te importa, me lo dejas un rato, pues yo también voy a ir al futuro, pero para traerme o memorizar las cotizaciones en bolsa del año 2012, por ejemplo.
Pues te ibas a echar un viaje en balde porque al paso que va la burra... va a bajar todo y seguiríamos siendo pobres!!
Sin duda alguna yo también iría hacia atrás en el tiempo. Las opiniones de los "gafapastas" no son limpias, vienen influenciadas por otros que anteriormente a ellos han aprendido la lección de otros maestros diferentes, y así hasta crear un bucle "pedagogico-literario" perfecto. Encasillar la literatura no es buena. Cada lector hará su particular análisis y valoración de la obra, y no todas tienen por qué ser iguales. Sería muy triste vivir en un mundo donde los cánones los establezcan unos pocos, algo así como si gobernara... ¿La SGAE?
http://milcosasquenotedije.blogspot.com/
interesante
Ah, o sea que ahora los estudios literarios se dedican a exponer al mundo significaciones unívocas de las obras que estudian. Primera noticia, al menos cuando yo estaba en la facultad esto no no era así.
Me hace gracia el uso de eso de "gafapastas" para señalar peyorativamente a los que, siendo seguramente, muy pocos, intentan sentar cátedra de su opinión desautorizando la de los demás. Pero de esos hay de muchos pelajes diferentes.
Benito, es curioso que digas "Las opiniones de los "gafapastas" no son limpias, vienen influenciadas por otros que anteriormente a ellos han aprendido la lección de otros maestros diferente", porque luego dices "Cada lector hará su particular análisis y valoración de la obra, y no todas tienen por qué ser iguales"... ¿Acaso cada lector no hace una lectura también influenciada por sus lecturas anteriores, sus maestros (en sentido amplio), sus experiencias?
Por lo demás, parece que hemos descubierto la pólvora cuando hablamos de la teoría de la recepción, Umberto Eco, etc. Esto tiene ya más de 30 años, no sé a quién puede sorprenderle el hecho de que el significado también lo aporta el lector.
Os voy a poner un ejemplo por el que creo ha pasado todo lector.
Imaginemos que lees en algun sitio o alguien te comenta que el libro " La montaña mágica " de Thomas Mann,es una obra esencial de la literatura y que no debe fallar en tu biblioteca.
Tú,entonces,apasionadamnete,lees la novela y se pueden dar dos opciones.
La primera es que te guste ( que no fue mi caso ) y que,verdaderamente,su lectura ha merecido la pena.
La segunda opcion ( que si fue la mia ) es que comienzes a leer y no te guste nada.Entonces dentro de esta segunda opcion se pueden dar ,a su vez, dos posibilidades: Una : Que a pesar de que te estas aburriendo,continues hasta el final en un esfuerzo titático,porque hay algunos que aseguran que lo que estas leyendo es una cumbre de la literatura.
Dos: Que tras las paginas que consideres oportunas y ante la perspectiva de la somnolencia abandones la novela.
Durante años yo perteneci al primer grupo,tanto en el campo de la literatura como en el del cine.Pero llegó un momento en que descubri que el tiempo es un bien precioso y que no podía emplearlo basándome en los gustos de otros.Y os lo comento sin ánimo de ofender.
Yo valoro la critica porque gracias a ella me dan a conocer títulos dentro de la ingente produccion actual.A partir de aquí son mis gustos los que se imponen.
Un saludo.
Apreciado Sergio: Como diría Sábato respecto a las diferencias entre el español aquí y allende el océano; No hay que enojarse... Creo que todas las personas que de verdad amamos la literatura seguimos este resonar en nuestro interior que nos dice si algo tiene o no esa exquisitez que buscamos. No hay interpretaciones canónicas que debamos buscar. Eso nos lo confirmó Umberto Eco con su concepto de obra abierta. Lo realmente maravilloso es que los clásicos sigan teniendo esa actualidad y respondiendo a nuestro más hondo criterio de verdad sentida habiendo emitido su mensaje siglos atrás. Somos en cierto sentido lo que ellos hicieron de nosotros a través de nuestra cultura occidental y está muy bien que así sea y que además ponga en evidencia uno de los dogmas más estúpidos de nuestra época que hace políticamente incorrecto considerar superior nuestra cultura occidental. Somos sus herederos y debemos sentirnos felices y agradecidos de que así sea. Es absurdo esperar que el sentido de una obra esté en el momento de su gestación, lo maravilloso de las verdaderas obras de arte es que trascienden su tiempo y se vuelven universales, lo que nunca lograrán esos odiosos best sellers que intentan llevarnos al huerto de lo vulgar y ratonero. Lo que si es cierto es que algo compartimos quienes de verdad amamos las obras de arte dignas de tal nombre y en palabras de Yupanki nos reconocemos por determinados signos como hermanos en lo más auténtico y profundo del tema, porque como nos recuerda Ortega en "El Intelectual y el Otro" quien no lo es y he llegado a este área como por casualidad está en esas profesiones en las que la cultura se conserva y difunde propiciada por las facilidades que ofrece la sociedad contemporanea, cuando estaría tan bien en el ámbito que le es propio, puesto a pensar es un martillo pilón que aplasta las ideas y como esas van en las cabezas de los intelectuales de paso los machaca a ellos, sin que sirva de nada lo penoso de observar su mano de mental chimpancé esforzándose en vano en agarrar la aguja de la idea (Jaaa Jaaa!) Tus artículos siempre resultan interesantes.
Leer no es un ejercicio de arqueología
Como ya comentaba en un antigua entrada que trataba un tema parecido, sigo diciendo que las cosas se aprecian cuando se conocen (resucito aquí mi ejemplo del vino, alguien que toma vino en contadas ocasiones nunca va a apreciar un Rioja o un Ribera del Duero porque no sabe los matices que tiene y si tu le compras un buen vino te puede soltar que porque te gastaste 20€ en una botella de vino teniendo un brick de Don Simón que esta igual de rico...). Obviamente están los gustos, pero eso se va formando y moldeando según lo que leamos. "Afinamos el paladar". Una persona normal nunca va a apreciar el Quijote de la misma manera que un académico, porque el académico ve el libro como un mundo abierto a investigar y la persona normal como algo de entretenimiento y nunca se va a parar a pensar en la técnica de expresión tal que usa aquí o como juega con un personaje X, etc... Todo esto puede ser discutible, pero darse el trabajo de investigar el contexto de la obra (histórico y lingüístico) te hace apreciarla mucho más que alguien que lo lea en el metro. Y el conocimiento siempre te da unas mejores opiniones del campo que estudias, que no tiene porque ser las correctas, pero si las que más reflexión y sentido suelen tener.
Y si una obra maravilla a generaciones de estudiosos, será por algo y ya si maravilla a generaciones de personas es una obra cumbre de la literatura universal. Ahora siempre tienes el derecho de leerlo y que no te guste, faltaba más, pero a lo mejor si investigases un poco más después de leerlo o conozcas a alguien que tenga un conocimiento más profundo sobre el libro y crees un pequeño debate de porque le gusto a él, puede ser que lo vuelvas a leer con otra perspectiva que nunca te hubiese imaginado.
Estoy de acuedo contigo, Luis. Cuanto más conoces el contexto de la obra, es posible que la disfrutes más y captures más detalles que de otra forma te pasarían desapercibidos. Pero no es eso lo que denunciaba en mi artículo.
Por otro lado, cometes una falacia lógica al admitir que si hay muchos estudiosos que admiran determinadas obras entonces por algo será: dejas implícito que la causa es que las obras son buenas. Me temo que las causas de que una obra alcance la fama o se convierta en una obra cumbre de la literatura universal son mucho más complejas que el simple gusto estético de un grupo de estudiosos. Te podría citar media docena, pero el primero que se me viene a la cabeza es que no puedes discrepar públicamente: si lo haces, parecerás inculto o poco estudioso (estoy simplificando).
Pero eso es lo grande, que maraville a tantísimas personas en diferentes contextos. Y los estudiosos tiene un amplio margen de perspectivas por eso los destaco. Si no alabas a una obra concreta, no te van a tachar de inculto... (te pueden decir que no sabes apreciar su calidad, pero eso no es ser inculto) ahora es difícil que por razones fuera de su calidad una obra trascienda. Puede pasar que una obra buenísima sea incomprendida y mandada al limbo literario, pero al revés no pasa, las obras que despiertan sentimientos en millones de personas a lo largo de los años no son fruto del azar si no de un trabajo arduo.
Después de leer este artículo, me encuentro con otro que habla del humor en la novela, del mismo editor. Y dentro de él me encuentro la siguiente perla:
"Y en parte entendería esa crítica. No porque la obra sea feminista (quien la interprete así es que no ha sabido leerla), sino porque las críticas, la mordacidad, la risa puede tener consecuencias muy reales aunque se desarrollen en la ficción."
En qué quedamos? Quien no esté de acuerdo contigo es que no sabe leer? o es que eres uno de esos gafapastas que tienen opiniones absolutas aunque prefieres escribir sobre lo absolutas y equivocadas que son las opiniones de los demás?
Titto: como yo soy el autor de la obra a la que me refiero, sé exactamente lo que quería expresar con ella. Así que puedo decir que alguien no ha entendido lo que escribo, sobre todo cuando es algo tan evidente: ya no hablamos ni de interpretaciones sino de simple compresión lectora. Creo que se puede aprender a leer y a entender lo que lees. Pero lo que denuncio en este artículo no es eso sino las alambicadas interpretaciones que se hacen de los textos de autores que ni siquiera sabíamos que querían transmitir de verdad: yo, en clase, he llegado hasta el límite de explicar por qué está determinada palabra en un sitio y no en otro, frase por frase, o en buscar si es totalmente azaroso que haya palabras que acaben en "o" o que tengan determinado número de letras. Cuando no se respondía lo que el profesor quería que respondiéramos, entonces estaba mal. (Aunque alguno llegó a admitir que no importaba lo que entendiéramos, siempre que lográramos razonarlo).
Creo que estamos mezclando cosas. Por un lado está la insufrible pedantería del gafapasta de turno que, no cabe duda, existe, y por otro la interpretación verdadera que tiene el libro. Que la tiene, joder. El libro tiene una interpretación única y genuina, le pese a quien le pese. Podéis salir por la tangente haciendo apología del individualismo lector, para gustos colores, cada cual calza sus propias lentes, las opiniones son como los culos y todos esos lugares comunes que vale, no por tópicos dejan de ser ciertos. A estas alturas ya es vieja perogrullada eso de que cada cual disfruta el libro a su modo.
Pero aquí parece juzgarse que el libro nace del campo, como las flores, y que cada uno arrima el hocico al polen de las páginas según su criterio; y el pobre prado, una vez ha soltado sus literarias criaturas, no tiene nada que decir al respecto. Pero no, señores. El libro lo ha escrito un individuo de carne y hueso que, ante todo, ha pretendido darle un sentido a la obra. ¡Sí, eso es lo que hacen los escritores! Joder, Sergio, tú eres escritor y debes de saber tan bien como yo que cuesta horrores incluso dotar a la narración de dos interpretaciones opuestas, no digo ya convertirlo en una multiplataforma en la que cada cual se sirva a su guisa (a no ser que deliberadamente creemos una estructura abierta, pero de esos hay muy pocos y curiosamente suelen ser decepcionantes). Por eso digo que sí, que efectivamente podemos disfrutar e interpretar el libro como nos venga en gana, y hasta podríamos aceptar la total desvinculación del deleite lector con las motivaciones del autor. En suma: podemos pasarlo pipa con el libro sin habernos enterado de la misa la mitad de lo que quería contarnos el escritor. Pero eso no anula el innegable hecho de que el autor, al escribir su obra, tuvo una intención, y que la conclusión del lector puede no coincidir con ella.
Otra cosa distinta es que el texto sea un incunable imposible de descifrar, o que se pretenda axiomatizar una opinión solo porque ciertos círculos la ofrezcan, que se fuerce la unidireccionalidad por oscuros motivos culturetas o, en definitiva, que los gafapastas se equivoquen. Que lo hacen, y a menudo, y para colmo esgrimiendo una intolerancia intolerable. Que el esnobismo es una lacra, estamos más o menos de acuerdo. Pero los libros tienen una única interpretación (o a lo sumo cuatro, entiéndase la finitud del concepto), demos con ella o no, haya trascendido la obra a su autor o no, la necesitemos o no para gozar del libro. Ahora bien: si queremos seguir pensando que los Reyes Magos existen, o si pretendemos negar que nuestra pareja nos la esté pegando con el vecino del cuarto, pues está fetén, son opciones totalmente válidas, también se puede ser feliz con esa falsa exégesis de nuestras correrías domésticas, también con una visión equivocada se puede disfrutar plenamente de la literatura. ¡Y ay de aquel gafapasta que nos trate de arrancar los cuernos!
Darkmon, nadie niega que el libro sólo tenga una interpretación. Pero tiene múltiples de facto, porque no tenemos herramientas suficientemente objetivas (de momento) para alcanzarla. No dudo de que con las nuevas tecnologías sea posible que eso ocurra algún día.
Ahí te ha salido la vena de cienciaficcionero. Yo discrepo contigo, no creo que eso llegue a ser posible ningún día, y mira que comparto tu corazón científico. De todas formas, el mensaje que has escrito paralelamente al mío es un buen apéndice de tu artículo. Ahí resultas más comedido, y explicas mucho mejor que lo que denuncias realmente no es la búsqueda de la interpretación genuina, que es perfectamente válida, sino el exceso en esa búsqueda y lo categóricos que resultan a veces quienes la emprenden. De acuerdo, entonces.
Creo que este debate con Internet 2.0 ya está superado... ¿Que más da lo que piensen los críticos, pudiendo conocer directamente lo que piensan los lectores?
http://www.facebook.com/estoyleyendo
-- editado por última vez a las 12:39
Susan Sontag escribió Contra la interpretación hace ya la friolera de 46 años. Su libro es considerado hoy día un ensayo canónico dentro de la teoría literaria, hasta el punto de que no existe programa de estudios en esta disciplina que no cite su trabajo. Digo esto porque escribir un artículo que critica la creación de cánones apelando precisamente a uno es, cuanto menos, paradójico.
Los cánones, por otra parte, son inevitables, pues responden sencillamente al repertorio de lecturas por las que se orienta un determinado paradigma cultural. Afirmar que un canon es una impostura, como parece desprenderse del artículo, es ya afirmar un orden de cosas y, por lo tanto, postular un canon (de hecho, el autor respalda sus argumentos comparando su opinión con un texto canónico, el de Sontag).
Afirmar que "el estudio académico profesionalizado de los textos literarios" es agotador, o equiparar su utilidad con hacer crucigramas es reduccionista (además de constituir un insulto gratuito cuya motivación sólo el autor conoce y probablemente sólo a él interese). Precisamente, el libro de Sontag es, estrictamente hablando, "un estudio académico de textos literarios" y objetos artísticos, uno que además, pese a su controvertido y amarillista título, lo que perseguía (según palabras de su autora) era una reformulación de los estudios literarios, no su negación (si así fuera, ella misma se habría quedado sin trabajo, pues era una profesional académica).
Por lo demás, la muestra poblacional que el autor del artículo muestra para afirmar tan rotunda y despectivamente la inutilidad de la teoría literaria consiste, según él mismo afirma, en sus profesores y algunos amigos que él califica de "gafapastas". Esto es, el artículo no sólo no contiene documentación alguna sobre el fenómeno que quiere informar sino que además reduce toda una comunidad de investigadores repartida a lo largo y ancho del mundo (y de la Historia) a su experiencia como estudiante y a sus conocidos. Dicha muestra poblacional basta para equiparar la Poética de Aristóteles a un crucigrama (Según se deduce del silogismo "El estudio académico de los textos literarios es equivalente a resolver crucigramas", "La Poética de Aristóteles es un estudio académico canónico sobre textos literarios", ergo "La poética de Aristóteles es equivalente a resolver crucigramas)
Definido el marco de su crítica (la teoría literaria es inútil porque mis profesores y mis amigos gafapastas son agotadores), el autor del artículo pasa entonces a argumentar su postura. Ésta se basa en la crítica al descrédito de la fruición lectora (el placer estético que se da en la lectura) por la reflexión estética (qué significa la obra, qué ha querido decir, etc...), oposición que en la teoría literaria de los últimos 50 años ya no se da, pues se asume precisamente el importantísimo rol del placer en la constitución del sentido del texto. Por ello, no se sabe si el autor del artículo no se ha documentado sobre la historia de la teoría literaria del último medio siglo o es que, simplemente, está contextualizando su artículo en los años sesenta como parte de un ejercicio de retro-periodismo, vendiéndonos la exclusiva de que el placer de la lectura es fundamental y eso es algo que la teoría no debería dejar de lado.
No obstante, nuestra tesis de que el autor del artículo habría optado por este viaje en el tiempo resulta improbable, ya que en los años sesenta se defendía también que el sentido del texto y la intención del autor no son la misma cosa, hecho que no comparte el autor del artículo. Cito: "A saber qué quería decir el autor". El sentido de un texto, según innumerables académicos profesionales, entre los que se incluye Susan Sontag, no se agota en la intención de un autor, sino que más bien el significado que un autor le da a su texto sería una de tantas lecturas del mismo y, no necesariamente, la más influyente. No obstante, no es nuestra intención aquí entablar una discusión acerca de esto, sino más bien la de hacer constar que esta afirmación anacrónica por parte del autor del artículo hace imposible nuestra tesis del ejercicio retro-periodístico. Esto nos enfrenta, desgraciadamente, a la conclusión de que el artículo se ha escrito sobre una documentación deficiente de la materia, que ignora los desarrollos de la teoría literaria de los últimos cincuenta años al afirmar que ésta opera bajo la antinomia placer estético/ reflexión estética, por un lado, y en base a la imposición de interpretaciones unívocas sobre el sentido de los textos, por otro.
La afirmación, por parte del autor, de que sus profesores y amigos gafapastas aduzcan esas opiniones sobre el hecho literario no implica de ninguna manera que esto sea extensible a la teoría literaria o los "estudios académicos profesionalizados de los textos literarios". Tamaña desconexión entre el paradigma teórico literario actual y la información que el autor del artículo ha arrojado sobre el mismo hacen que, con la mejor de nuestras voluntades, nos atrevamos a dar el siguiente consejo: Don Sergio, por favor, bájese de la parra.
-- editado por última vez a las 01:54
Saliéndome un poco del camino, voy a contar una anécdota interpretativa.
SPOILER ALERT a todos aquellos que no hayan visto la película American Beauty. Spoiler Alert Máxima, repito, que no quiero herir a nadie. Me parece una película que debe ser vista, no contada.
Como iba a decir, recomendé esta película a una amiga y la visioné con ella por tercera vez en mi vida (no me importa volver a ver películas que me han gustado mucho, después de un tiempo). Total, que una vez terminada, pasamos a un ligero debate. Según ella entendió, el chico, novio de la hija del protagonista, había planeado la muerte de este. Por ello esbozaba una sonrisa al contemplar el cadáver ensangrentado.
De lo profundo de mi corazón salió un ''No has entendido absolutamente nada'' que molestó mucho a mi amiga, y que nos enzarzó en una discusión que finalizó sin cambiar mucho nuestras opiniones, pero dejándome con una especie de brecha en la conciencia. ¿Qué debe uno conseguir? ¿Transmitir, recibir; o interpretar? Creo que en este inocente caso nadie salió demasiado herido, pero de repente entendí porqué habían sucedido muchos hechos de la historia. La infantil anécdota del juego ''El teléfono escacharrado'' (que así lo llamaban en mi pueblo) se hizo de repente un poco más atemorizante.
Después de todo, hay que distinguir el juego (o el ocio) de la realidad y aplicar a cada uno sus reglas. Y no me parece tan sencillo.
-- editado por última vez a las 12:32
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