¡Tú no tienes ritmo!

7 comentarios

Muchas veces, en las críticas que leo de alguna novela, me encuentro con la apreciación de que la susodicha novela está muy bien escrita, tiene un final espectacular, unos personajes memorables, pero… carece de ritmo. Es aburrida. Es lenta.

Pero el asunto del ritmo de en una narración es muy discutible, digo yo. Un libro no acostumbra a leerse de un tirón, de corrido, en un puñado de horas. Los libros se leen a trompicones, cuando uno tiene tiempo para dedicarle, tal vez unos minutos antes de dormir, en un traqueteante viaje en tren. Y la lectura puede verse interrumpida por mil imponderables: tomar una nota en el borde de la página, volver a releer un párrafo especialmente inspirado, buscar en el diccionario una palabra que desconocemos y demás.

Así pues, ¿cómo estipulamos el ritmo en una novela si no sabemos a ciencia cierta a qué ritmo va a ser consumida la novela?

En el lenguaje cinematográfico, por ejemplo, todo es más sencillo. Las películas suelen consumirse de principio a fin, sin interrupciones (excepto cuando las echan en la tele, entonces hasta la película más adrenalínica se convierte en una balsa de aceite).

El cine está escrito con un lenguaje sujeto a mil y una correcciones para que el ritmo no se pierda jamás. Y esta concienzuda tarea depurativa se realiza en la sala de montaje: quizá la parte más fundamental, aunque menos conocida, de la construcción de una película.

La duración del plano… dos personas hablando… y entonces, justo entonces, estoy deseando ver la cara del interlocutor. Es algo inconsciente en el espectador, educado desde pequeño en una cultura audiovisual. Esos planos generales de la nada, en los que tarda un par de segundos en aparecer alguien, pueden arruinar el ritmo de una película. Entonces el montador ha sido torpe o sencillamente perezoso.

Un buen montador de cine efectúa innumerables pasadas al material antes de dar por terminado su trabajo. Se puede sacar punta, tensarlo todo, hasta límites insospechados. Se puede dar ritmo donde no lo hay. Quitar ese plano de dos segundos, dos segundos más de allá, para dar un poco más de dinamismo a la escena, para evitar que el público se deje ir, se aburra, sin saber muy bien la razón.

Un fotograma de más o de menos es importante, como lo es una palabra de más o de menos. Y a veces los planos largos se dejan tal cual en las películas simplemente porque ha sido muy caro rodarlos. Con el riesgo de que la película se hunda por ello.

El montador, pues, es dueño del tono del metraje porque sabe exactamente lo que el público tardará en visionar la película: justo el tiempo que dura.

Los que se echan las manos a la cabeza por la falta de ritmo de una narración, quizá no tienen en cuenta que el autor ignora por completo la velocidad a la que el lector asimilará las palabras que escribe. No existe una medida universal. No hay una duración en los libros. No hay tampoco un ritmo. A no ser que hablemos de un folletín por entregas.

Y si somos estrictos, entonces prácticamente todas las novelas carecen de ritmo en un mundo pautado y aviñeteado por la velocidad que imprime el ADSL, los planos aéreos de Michael Bay, los cliffhangers de las series de la tele o el tunda tunda de la música de discoteca. Libros con ritmo hoy pueden no serlo mañana, y viceversa.

Afortunadamente, seguirán existiendo esos planos morosos de Tarkovsky que invitan a contemplar cómo crece la hierba (para quien le guste). Como también espero que sigan escribiéndose libros que no se plieguen a las exigencias culturales y rítmicas de los potenciales lectores inmediatos. Porque los libros no son para ellos sino para todos. Ni tampoco son para ahora sino para siempre.

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Comentarios

  • 1

    Avatar de sioux !
    sioux | 1 estrellas

    No estoy de acuerdo contigo, es cierto que en el cine es importante el ritmo, pero en la lectura también, y es que el ritmo de una novela también tiene que ser fluido, con esto no quiero decir que tenga que ser rápido y es que por el post da la impresión de que te refieres a eso. El ritmo en la lectura debe de ser ameno, y si una novela no tiene ritmo entonces aburre y cansa, si el autor se pasa paginas y paginas describiendo lo mismo y no lleva a ningún lado entonces la novela se hace mala. El ritmo es importante en todo, y no solo depende del tiempo en que tardes de leerlo,verlo, escucharlo, etc. Importa por que en el momento de estar leyendo, sean cinco minutos o dos horas quieres llegar a alguna parte, como en el cine, no solo quieres ver la cara del protagonista, en un libro no solo quieres leer la misma escena una y otra vez contada de distinta forma.

  • 2

    Avatar de SuperSantiEgo !

    Todo depende también del libro. Muchas personas no leen libros largos (para algunos los que son de 200 páginas), porque tardan tres meses y saben que pierden el hilo. Sin embargo hay libros como Pedro Páramo que recomiendo leer de un tirón, aunque sé que es difícil.

    Siempre me gustó mucho lo del personaje que imita a Faulkner en Amanece que no es poco: "Si no lees bien mi obra, la jodes, ¿y entonces qué?" Mucha gente no está a la altura del libro que lee, o no sabe cómo hacerlo, así que es imposible que lo disfrute. No digo yo que no se pueda leer el Quijote en el metro, pero no es lo mismo que leerlo tranquilamente en casa. Para eso está Dan Brown con sus minicapítulos.

    Incluso como escritor también me ha pasado. Algunos amigos se leyeron lo que escribía en dos meses. ¿De qué puñetas se iban a acordar al final de lo que iba el libro al principio?

  • 3

    Avatar de carlosmerlo !

    He leido once minutos de paulo cohello y me ha parecido mas lento que la lectura de los dos primeros libros de la trilogia de Larsson, un milagro en suspensión de Lucia Etxeberria y Ensayo de la lucidez de Saramago.

    Son los libros que he leido desde el 20 de abril mas o menos.

    Creo que el ritmo

  • 4

    Avatar de carlosmerlo !

    Quise escribir, que creo que el ritmo es muy importante.

  • 5

    Avatar de David Church Rodríguez !

    En esta ocasión en concreto, no podría estar más en desacuerdo con el artículo. En mi opinión, es precisamente el ritmo de la ecritura el que más afecta a si disfrutamos de su lectura o no y más hoy en día que estamos más acostumbrados a los videoclips que a las películas. Es muy naïve de hecho afirmar que el autor no tiene control sobre la velocidad a la que se lee el libro, sin ir más lejos mis últimas mentiras no podían ser más dispares en ese aspecto, David Foster Wallace contra Chuck Palahniuk. Como ejemplo, solo hace faltar en cuanto tardas en leer la frase: "El perro movió la cola." o un: "Perezosamente, el pastor alemán miro a su dueño mientras los rayos del sol hacían brillar su pelo y sin apenas esfuerzo, movío el rabo."

  • 6

    Avatar de Maritrueca !

    Las palabras son música y de ahí que la melodía pueda ser lenta, allegro, moderato, allegrissimo, etc. 1.Imagina una novela escrita con frases muy largas llenas de subordinadas y casi todo en pretérito imperfecto. En dicha novela, además, las situaciones se repiten aunque con ligeras variantes y los diálogos son más bien largos y extensos monólogos. 2.Imagina otro texto donde las frases son más bien cortas, el protagonista es una especie de Cándido de Voltaire a quien le sucede de todo, la novela tiene mucho humor, los diálogos son como los de la peli "Eva al desnudo". 3.Imagina ahora otro texto donde cada capítulo está destinado a un personaje. Digamos que cada capítulo cuenta con unas 20 páginas.Hay diálogos frescos e interesantes, bien acotados además. Hay frases cortas y frases muy largas, muchas descripciones. 4.Imagina un último texto. Cada palabra se engrana a las demás como una pieza de relojería. Todo el texto va a dar en el blanco, los detalles son precisos sin hacer perder el tiempo y sirven a la historia. Diálogos frescos, emocionantes. Además es muy visual. Y tiene un cierto tono poético sin caer jamás en la emoción facilona. 5.Ahora imagina uno más, va de extra. Empieza con imágenes impactantes y luego los personajes poco a poco se van conviertiendo en víctimas, las situaciones son lo que cuenta, los personajes no eligen. hay bastantes reflexiones. Parece que nunca pasa nada. Te duermes y te aburres. Acabo de describirte 5 novelas de ritmo diferente.:-) Depende del sello editorial el que interese uno o el otro. Para una editorial que tiene en cartera grandes bestsellers, que busca muchas ventas para poder seguir adelante... pues buscarán un ritmo que atrape como el de El nombre del viento. Oscar Wilde fue un gran maestro del ritmo, grande donde los haya. La poesía es ritmo puro al 200%, la prosa también depende del ritmo.

    Una editorial pequeña que puede vender tiradas limitadas o quizás puede reeditar clásicos y puede que le interese un libro determinado de un determinado ritmo cadencioso, suave, para saborear muy poco a poco, pero que vaya abrazando tenuemente al lector. Por ejemplo, Persuasión de Jane Austen a diferencia de otras novelas de ella, es de ritmo muy lento. Depende del libro, del sello y de los demás elementos como el tono, el pulso, el estilo, la estructura, etc, etc. etc.

    Un abrazo! :-)

  • 7

    Avatar de Sergio Parra !

    Gracias a todos por los comentarios, apuntes y discrepancias, especialmente a maritrueca: soberbio. Si soy sincero, ni yo mismo estoy totalmente de acuerdo conmigo, pero me apetecía generar un poco de debate.

    Saludos a todos.

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