El Día de la Historieta en Argentina recordó al 'Eternauta'

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eternauta.jpgEl pasado 4 de septiembre se celebró el Día de la Historieta en Argentina con un protagonista de excepción: El Eternauta, posiblemente uno de los cómics argentinos más famosos después de la inconmensurable Mafalda. 2007 es una fecha especial para ‘El Eternauta’: el 4 de septiembre de 1957 se publicó en la revista Hora Cero la primera historia de un personaje que se convertiría en leyenda, y el 27 de abril del 77 su creador Héctor Germán Oesterheld desapareció a manos de las fuerzas de represión de la dictadura.

‘El Eternauta’ ha tenido distintas continuaciones y versiones. La primera fue dibujada por Francisco Solano López, quién se salvaría de sufrir el mismo final que Oesterheld exiliándose a España. Posteriormente aparecería una de las más notorias, ilustrada por el gran Alberto Breccia, cuyos dibujos adornan hoy en día el metro de Buenos Aires. En todas ellas encontramos un planteamiento similar: el de Juan Salvo, un hombre que se ve convertido en un viajero a través de la eternidad en un perpetuo intento de luchar contra la opresión y recuperar a su familia.

Lo que distingue al ‘Eternauta’ de otras obras de ciencia-ficción es su cercanía, su localismo. No necesitas conocer Buenos Aires para verte invadido por una ola de verosimilitud: todo es cercano, palpable, empático, a pesar del poderío de unas imágenes que anticipan mucho de lo que hemos visto en las grandes superproducciones. Lo segundo es el peculiar lirismo que la impregna. Sí, hay batallas y acción, pero: ¿Quién pudo pensar jamás que la más terrible arma alienígena puediera ser una silenciosa nevada?

Un escritor recibe en casa una extraña presencia, que le relata su historia. Juan Salvo se encuentra reunido una noche con tres amigos en su casa, junto a su esposa Elena y su hija Martita. Un apagón sume Buenos Aires en la oscuridad y descubren que ha comenzado a nevar (hecho harto extraño antes del calentamiento global, como cualquier bonaerense corroborará). Pero hay algo extraño en los copos de nieve. Todos los que lo tocan perecen. En segundos la población de la ciudad es aniquilada. Sólo quedan los que se encerraron en casa, robinsones en sus propios hogares.

Así, en forma de crescendo narrativo, Salvo y sus compañeros tendrán que enfrentarse a una ciudad desierta, librada a sí misma y a los invasores responsables de la masacre. Embutidos en escafandras, los surpervivientes pasarán de la lucha por la subsistencia a formar un auténtico ejército que les plante cara en épicas batallas como la del estadio River Plate. Pero su lucha no servirá sino para descubrir que los invasores son también peones librados a sí mismos por potencias superiores, y conducirán a Salvo por la senda que le transformará en el Eternauta.

La toma de conciencia del Eternauta fue la misma que la de Oesterheld. Las versiones de la historia se fueron tornando cada vez más políticas y su publicación más problemática, razón de las numerosas elipsis en la versión de Breccia. En 1977 Oesterheld era un activo militante del grupo guerrillero Montoneros junto a sus cuatro hijas, dos de ellas embarazadas. Fueron secuestrados por paramilitares y están desaparecidos desde entonces.

Pero su historia, como la del Eternauta, no deja de visitarnos de tanto en cuando. Como el Eternauta, Oesterheld supo legarnos una advertencia sobre nuestras responsabilidades frente al poder que merece atravesar el tiempo.

Vía | Yahoo! Noticias

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