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Novelas Gráficas

En los comentarios de mi reseña de ‘Superman: Hijo Rojo‘ nos preguntásteis sobre introducirse en la novela gráfica. Evidentemente es un tema que no tiene una respuesta concreta (más allá de “ve a la biblioteca/librería y coge tal o cual obra”). Aquí en Papel en Blanco queremos potenciar de algún modo la reseña de cómics, manga, novela gráfica y demás obras publicadas bajo las diferentes denominaciones que alberga el arte secuencial.

Una de las grandes discusiones bizantinas en torno al mundo del cómic es la definición de novela gráfica. Cada cierto tiempo sale alguien con una discusión, mesa redonda, conferencia y demás sobre esas dos palabras. No quiero entrar en polémicas tontas pero he de decir que para mí el término “novela gráfica” está un pelín sobreusado y se reivindica(ba) para otorgar al cómic de un estatus superior al relacionarlo con la literatura.

De hecho ese es, probablemente, uno de los motivos por los que el término surgió en EEUU hace más de medio siglo. Es un término que nació desde la industria a finales de los sesenta y que, bajo “graphic stories” acogía historietas que querían diferenciarse de los “funnies“ predominantes, del cómic para un público juvenil/infantil, superhéroes incluídos. “Novela Gráfica” fue popularizado gracias a Will Eisner, uno de los padres del cómic americano, con su obra ‘Contrato con Dios‘.

Posteriormente, en los años ochenta, las grandes editoriales estadounidenses, usarían ese término para vender cómics especiales como ‘El Regreso del Caballero Oscuro’, ‘Watchmen’, ‘X-Men: Dios ama, el hombre mata’… y demás. Cosa que llegó a dividir a los propios escritores. Un ejemplo lo tenemos en Alan Moore que declaró:

Es un término de marketing. En serio, es uno con el que nunca simpaticé. (…) El término novela gráfica fue algo inventado en los ochenta por gente de marketing (…) Lo que pasó a mediados de los ochenta fue que había un par de cosas que simplemente podías llamar novela. Podías llamar novela a ‘Maus’, podías llamar novela a ‘Watchmen’, en términos de densidad, estructura, tamaño, escala, seriedad de tema y esas cosas. El problema es que “novela gráfica” pasó a significar “comic book caro” y eso es lo que tienes con gente como DC Comics o Marvel Comics – porque las “novelas gráficas” estaban llamando la atención cogían seis números de cualquier mierda que estaban publicando últimamente y lo sacaban bajo una cubierta bonita

Alan Moore, a pesar de que no siempre comparto sus opiniones, creo que aquí da con la cuestión ¿todo cómic es una novela gráfica? Ojo, más adelante en la misma entrevista su interlocutor destaca otro punto: ¿puede que con el cómic pase como en la literatura? ¿por qué diferenciar “nominalmente” ‘Maus’ (único cómic con un premio Pullitzer en su haber) de ‘Superman: Tierra Uno’ (bestseller del New York Times de calidad más que dudosa) cuando no haríamos lo mismo entre dos novelas al azar?

Novela gráfica es una etiqueta. Sin más. Una etiqueta nacida para referirse a aquellas historietas creadas, digamos, para un público más adulto que quería algo más sofisticado que la ración de superhéroes de siempre, y que con el paso de los años está llegando a ser el término dominante para hablar del arte secuencial, el cómic, el manga, la historieta… Eso sí, a día de hoy es una etiqueta que define más el continente que el contenido.

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