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Abril Rojo

Las novelas policiales, las bien escritas, tienen un encanto indiscutible. Si no logran atraparte en el suspenso desde sus primeras líneas, pasarán a la lista de libros que quisiste pero no pudiste leer, es decir, no pueden ser clasificadas, legítimamente, como policiales toda vez que policial y misterio pueden ser considerados prácticamente sinónimos. 

Esas novelas, las que no nos tocan y no nos dejan pasar la noche en vela, serán prescindibles, pero otras, las que no nos dejan “pegar un ojo”, esas que nos mantienen insomnes y obsesivos recorriendo el texto con la avidez de quien quiere pero a la vez no quiere que la historia avance porque en el avance se acerca el desenlace y, con él, la solución del misterio, la incógnita.

Abril Rojo, la novela con la que el escritor peruano Santiago Roncagliolo ganó el Premio Alfaguara de Novela en el año 2006 y que hace pocos días fue premiada en el reino Unido con el Independent Foreign Fiction Prize supuso para mi en su momento una de esas lecturas que no dejan piedad al sueño.


Con fecha miércoles 8 de marzo de 2000, en circunstancias en que transitaba por las inmediaciones de su domicilio en la localidad de Quinua, Justino Mayta Carazo (31) encontró un cadáver.

Asi comienza la novela con un juego de discursos, ya que se trata, tambien, del comienzo del informe del fiscal distrital adjunto, Félix Chacaltana Saldivar, quien a la sazón se encuentra sirviendo en la provincia de Huamanga y quien será el encargado de conducir la investigación acerca de lo que, a todas luces, ha sido un asesinato. Sólo cuenta con un cuerpo calcinado al que, para colmo, le falta un brazo. 
El mismo, como debe ser en todo thriller que se precie, es un “personaje” con manías y costumbres muy particulares que generan una automática empatía.

Desde sus reflexiones y pensamientos acerca de lo que  vive, pasando por sus diálogos con la madre muerta y su formalidad en el lenguaje, Chacaltana nos lleva en un recorrido pintoresco, lleno de suspenso pero tambien de humor a través de la vida de este pueblo y sus intrigas.


El carnaval, tiempo de desates y excesos es una excusa perfecta para la ejecución inicial y para todos los eventos (incluyendo más muertes) posteriores. No deja de estar presente el elemento policial en medio de un ambiente pre-electoral que bien podría ser el de cualquier pueblo, sin embargo, el autor logra, a mi juicio, trascender el localismo, a pesar del recurrente ambiente polvoriento que para muchos caracteriza a la literatura latinoamericana.

A raíz de comentarios hechos en una entrada que escribí la semana pasada, entendí que una de las grandes virtudes de ella es que, si bien sigue al pie de la letra el modelo clásico de la novela policial, logra hacer el mejor uso de él por la presencia de un protagonista que termina haciéndose tan familiar a nosotros como los mejores antihéroes de las novelas policiales más clásicas.

Por otro lado, ‘Abril rojo’ apenas logra trascender la imagen violenta de los pueblos de América Latina. Como bien dice canelamad:

la vida rural que describe Abril rojo no es la de cualquier pueblo latinoamericano, como seguramente habras experimentado, también, hay pueblos luminosos, prósperos, alegres, despreocupados,incluso pacíficos.

‘Abril rojo’ es, sin duda, una novela recomendable. Quizás para algunos sea demasiado clásica o incluso obvia en sus claves de construcción narrativa, pero a mi juicio nos muestra a un autor que trasciende fronteras, con una prosa limpia, y un manejo excelente de los personajes y las atmósferas.

En Papel en Blanco | ‘Abril Rojo’ de Santiago Roncagliolo gana el Independent Foreign Fiction Prize
Más información | Ficha en Alfaguara

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