Google celebra el 165 aniversario de Bram Stoker

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Hoy Google nos recuerda el 165 aniversario del nacimiento del escritor irlandés Bram Stoker, de sobra conocido por vosotros por ser, además de diversos relatos de terror, autor de la inmortal obra ‘Drácula’.

Reconozcámoslo: el mito del vampiro nos fascina. Es por eso que ha logrado esa pervivencia en el inconsciente colectivo desde que Stoker asentara definitivamente su figura literariamente. Drácula es todo un hijo de la neurosis de fin de siglo, otro monstruo surgido de la represión de la férrea sociedad victoriana, como el Mr. Hyde de Stevenson.

Así que aprovechando la ocasión me gustaría compartir algunos pensamientos sobre ‘Drácula‘, aunque sea brevemente, y comentaros mi pasión tanto por el libro de Stoker como por alguna de sus versiones cinematográficas.

Ya he cenado. Y nunca bebo… vino.


CátedraLa novela de Bram Stoker fue publicada por primera vez en 1897. Hay muchas ediciones disponibles de ‘Drácula‘ en el mercado español, pero sin duda yo me quedaría con la publicada por Cátedra en su colección Letras Universales. Además de situar la obra en su contexto, tiene un interesantísimo estudio preliminar, obra de Juan Antonio Molina Moix, y tanto las anotaciones, como la bibliografía, e incluso videografía incluida, son muy destacables para quien quiera ahondar más en el fenómeno del vampiro literario.

El libro ha sido adaptado centenares de veces al cine, con actuaciones geniales como las de Bela Lugosi o Christopher Lee. Para mí, todas ellas tienen algo de especial, pero en 1992 Francis Ford Coppola realizó su versión pretendiendo volver un poco al origen del mito, de ahí la coletilla ‘Bram Stoker’s‘. Personalmente creo que es una de las adaptaciones más fieles al libro original, pese a que Coppola se permite una licencia: el establecer esa historia de amor inmortal entre Drácula y Mina, lo cual no resta fuerza al argumento, sino que le da un giro más romántico (en el sentido decimonónico) que le otorga un nuevo valor finisecular a la cinta.

Aquí, Drácula es un flamante y seductor aristócrata que viaja hasta Londres, no por unas tontas propiedades (la famosa abadía de Whitby) sino porque ha visto en el retrato de Mina a su amada muerta siglos ha. La puesta en escena es fantástica, el plantel de actores, brillante (el camaleónico Gary Oldman, el siempre acertado Anthony Hopkins, la angelical Winona Ryder, ¡la excepcional aparición de Tom Waits como Renfield!), el vestuario, increíble… Por no hablar de la multitud de guiños y referencias que se hacen a anteriores versiones del mito: Murnau, Browning… Esta película es simplemente una obra maestra.

Escuche… ¡Son las criaturas de la noche! ¡Qué musicalidad!


Mención aparte merece la extraordinaria banda sonora de la película, compuesta por un soberbio Wojciech Kilar (‘El pianista’, ‘La novena puerta’, entre otras), que realiza en esta partitura su particular obra maestra. El uso de varios leitmotivs, la magnífica orquesta, los crescendos majestuosos, los ecos de la música tradicional de la Europa del este, la intervención de la cantante griega Diamanda Galás… El resultado es una música que es un completo trasunto de la personalidad de Drácula: elegante, mística, diabólica.

Kilar nos seduce desde los primeros y malévolos acordes de ‘The Beginning’. En ‘The Brides’ consigue evocar toda la oscuridad del castillo de los Cárpatos con unas cuerdas que se van deslizando a modo de vals maligno como las novias del vampiro que capturan a John Harker. En ‘The Ring of Fire, la tensión’ (y las voces de la Galás) consigue poner los pelos de punta. Toda la banda sonora, en fin, constituye una de las mejores que he escuchado nunca.

Si no habéis visto la película, no sé a qué esperáis, porque ya tiene ¡20 años!, y si ya lo habéis hecho, no estará de más revisitar esos brumosos parajes transilvanos una vez más.

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