'Habladles de batallas, de reyes y elefantes' de Mathias Enard

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Delicia. Esa es la primera palabra que me viene a la cabeza si tengo que elegir sólo una para definir este Habladles de batallas, de reyes y elefantes, aunque bien es cierto que podría acabar quedándome sin adjetivos suficientes para este buen libro, porque la verdad es que Mathias Enard ha conseguido una novela redonda de esas que cada vez escasean más. Sinceramente, pasa a ser uno de los mejores títulos que he leído últimamente.

Mathias consigue engancharnos a ‘Habladles de batallas, de reyes y elefantes’, a través de la imprescindible figura de Miguel Ángel Buonarroti. Pero no os penséis bajo ningún concepto que estamos ante una obra tipo El código Da Vinci, porque amigos míos, afortunadamente, no tiene nada que ver. Así, partiendo de un hecho real, Enard teje una novela que bien podría resumir lo que pasó en realidad en un enigmático viaje del hombre del Renacimiento. Estamos hablando de un viaje realizado por Miguel Ángel en 1506 a Constantinopla, con lo que eso significaba en aquella época.

A partir de aquí asistimos a una historia genial. El caso es que Miguel Ángel huye de Roma tras tener un enfrentamiento con el Papa Julio II, dejándole su tumba a medias y acusándole de mal pagador. Una vez en Florencia, le llega la irresistible oferta de crear un puente sobre el Cuerno de Oro, misión para la que se ha rechazado el proyecto, precisamente, de Leonardo Da Vinci. Ante la irresistible oferta del sultán Beyazid, no le quedará más remedio que aceptar.

Con esta base, nos encontramos ante una estupenda manera de entender qué pasaba por la mente de los grandes genios de la Historia, y como se planteaban, y lo que sufrían, con semejantes proyectos. Pero ‘Habladles de batallas…’ es muchísimo más, porque a lo largo del libro van apareciendo unos personajes secundarios terriblemente importantes, casi sin que nos demos cuenta, y asistiremos con ellos a momentos de amistad, amor e incluso violencia. Y es que estamos tan sumergidos en el placer de leer esta novela que casi nos olvidamos de la historia en sí, y ahí está el amigo Mathias, para sorprendernos con un final tan inesperado como eficaz y acertado. Ya sabéis que no me gusta desvelar gran cosa de los libros que leo, pero en este caso, no me perdonaría descubriros pasajes verdaderamente brillantes, aunque sí os doy una pista, atentos al personaje de Mesihi porque es excepcional y de una profundidad tremenda.

Sin duda alguna, uno de los puntos fuertes de este título es la prosa que nos regala Mathias Enard, destilando elegancia en cada palabra empleada y consiguiendo unas sensaciones de las que hacen que te sientas orgulloso de tu gusto por la lectura. Sé que puedo parecer un poco exagerado, pero es que acabo de terminar de leerlo y no puedo estar más satisfecho.

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El único defecto que se le puede sacar es su dimensión, que al ser tan cortita hace que nos quedemos con ganas de muchísimo más, aunque quizás no sea malo tampoco. Y por si esto fuera poco, mientras estamos leyendo nos surge en varias ocasiones la duda de qué acontecimientos serán ciertos y cuáles no, o si existieron en realidad los personajes que van apareciendo en la novela. Pues ya os digo que no os preocupéis, porque al final el autor nos deja bien clarito todo lo que es verídico, e incluso nos da las claves de dónde podremos verificarlo.

En cuanto a Mathias Enard, nació en el año 1972 en Niort (Francia), estudió árabe y persa y ha pasado una larga estancia en Oriente Medio. En el año 2000 fija su residencia en Barcelona, donde ejerce de periodista en varias revistas y dando clases de árabe en la Universidad Autónoma de Barcelona. Y para que veáis que el tema del título que hoy nos ocupa no es casualidad, ejerció de escritor residente en la Villa Médicis en Roma. Es autor de otros títulos (que ya estoy buscando), como Remontando el Orinoco, Zona o El manual del perfecto terrorista, y ganador de premios como el Goncourt de los estudiantes o el Décembre.

Por mi parte, recomiendo ‘Habladle de batallas, de reyes y elefantes’ directamente a todo el que le guste la lectura, porque es un auténtico placer. Y de paso nos ayuda a conocer un poco más a un Miguel Ángel que volvió tremendamente impresionado por la cultura que descubrió en Constantinopla y cuyos ecos se verán desde entonces reflejados en todas sus obras. Lo dicho, no lo dejéis escapar, porque merece realmente la pena.

Leyó y releyó la carta del sultán, con la esperanza de que una señal del papa pusiese fin a su incertidumbre. Julio II debía de estar demasiado ocupado con su basílica y con los preparativos para una nueva guerra. Después de todo, servir al sultán de Constantinopla suponía una dulce venganza contra aquel pontífice guerrero que lo había hecho expulsar como a un mendigo. Y la cantidad que le ofrecía el Gran Turco era asombrosa.

Mondadori
Colección: Literatura Mondadori
192 páginas
ISBN: 9788439723943
Traducción: Robert Juan-Cantavella
16,90 euros

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